Pascualito Roca y el país como dominio de la corona británica


Hijo del “conquistador del desierto”, defenestrado por firmar el pacto Roca-Runciman en 1933, que aumentaba enormemente la dependencia del país con Gran Bretaña, Julio Argentino Pascual Roca y Funes fue un hombre clave de la historia política argentina de la primera mitad del siglo XX.

Nacido en Buenos Aires, un 17 de mayo de 1873, fue miembro de la tradicional familia de los Roca. Abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires y profesor de Derecho Internacional Público y de historia americana, vivía en verdad de los ingresos provenientes de una hacienda ganadera en San Andrés de Giles.

Miembro del Partido Autonomista Nacional, primero, del Partido Constitucional, más tarde, y del Partido Demócrata de Córdoba, finalmente, conservador a ultranza en todo caso, fue elegido a los 30 años como diputado nacional por Córdoba, pero pronto debió enfrentar la política del presidente interino Figueroa Alcorta, quien a finales de la década de 1900 buscaba borrar las directrices dejadas por el roquismo. No le impidió ello lograr ser reelecto como diputado en 1908 y, nuevamente, en 1912, en tiempos de reforma electoral, cuando lograría encabezar una lista unificada del conservadurismo cordobés.

Luego de tres períodos como diputado, aliado del gobernador Ramón J. Cárcano, y principal adversario del radicalismo en ascenso, logró ser electo como senador nacional y se perfiló de esta forma a aspirar a la gobernación de la provincia mediterránea, lo que consiguió en noviembre de 1921, luego de unas polémicas reformas electorales locales. Esto lo llevaría a enfrentar durante su gobierno los intentos de intervención federal, finalmente frustrados.

No obstante ello y pese a una nueva gobernación de Cárcano, el radicalismo se constituyó en una fuerza en auge y venciendo las restricciones electorales que se imponían en Córdoba, logró finalmente acceder a la gobernación en 1928, derrotando a Roca, quien por entonces había vuelto a ser electo como diputado nacional. Roca se retiró momentáneamente.

Su regreso triunfal provendría nuevamente del escenario electoral, pero en condiciones muy particulares. Es la época del golpe fascista contra Yrigoyen, de las elecciones fraudulentas. En 1931, Roca compone fórmula presidencial con Agustín P. Justo, en nombre del Partido Demócrata Nacional.

Fue entonces que, buscando un salvataje para la oligarquía argentina y para los intereses ingleses en América del Sur, Roca encabezó la misión que viajó al viejo mundo para firmar el tratado que se conocería con su apellido y el del secretario británico Walter Runciman. Como diría J.W. Cooke, el reino inglés no se comprometía a nada importante. En cambio, se le otorgaba el control de nuestro mercado de carnes y el derecho a distribuir el 85% de su exportación, asegurándose además que el transporte se realizase en sus buques. El interesado semanario inglés The Economist se preguntaría tres años más tarde, a raíz de nuevas negociaciones argentinas, si era “realmente prudente regatear con un país cuando no tenemos mejor cliente en todo el mundo.”

Nombrado embajador en Brasil y luego canciller durante el mandato de Roberto Ortiz, se alejaría de la política hacia 1941. Fallecería un año más tarde, el 8 de octubre de 1942, meses antes de cumplir los 70 años.

En ocasión de la fecha de su nacimiento, lo recordamos con la pródiga frase que soltara durante su misión en Londres, que constituyera al decir de muchos de sus contemporáneos el abc del “estatuto del coloniaje” y que le valió el mote de “vendepatria”.

Fuente: Milcíades Peña, Masas, caudillos y elites, Buenos Aires, Fichas, 1971.

La geografía política no siempre logra, en nuestros tiempos, imponer sus límites territoriales a la actividad económica de las naciones. El juego encontrado de las necesidades o conveniencias regionales borra o remueve las fronteras. Así ha podido decir un publicista, sin herir su celosa personalidad que la República Argentina, por su interdependencia recíproca es, desde el punto de vista económico, parte integrante del Imperio Británico.”

 

Julio A. Roca (H)