Juan López Cancelada y la Revolución de Haití

La Revolución Francesa de 1789 había generado un torbellino no sólo en Europa, sino también en todas las colonias americanas. Un hecho de estas tierras, pocas veces recordado, es la Revolución de Haití, la primera de las revoluciones americanas luego de la estadounidense, que en pocos años provocó un profundo trauma psicológico en toda la élite colonial.

En diez años de guerra sostenida, una colonia habitada sobre todo por esclavos de plantación estableció un nuevo estado político de individuos totalmente libres. Al momento de la revolución, el Saint Domingue era la colonia más rica del mundo, al punto que representaba el 40% del comercio exterior de Francia. Al mismo tiempo, era la colonia con mayor densidad de esclavos, condición que alcanzaba al 85% de sus habitantes. El resto eran propietarios blancos y algunos mulatos libres. Ante la conmoción revolucionaria en el viejo mundo, los mulatos libres intentaron levantar las mismas banderas: libertad, igualdad y fraternidad. Pero una vez reprimidos, se alzaron los esclavos, encabezados, entre otros, por Toussaint Louverture y Jean Jacques Dessalines.

El alzamiento se extendió por todas las llanuras del norte de la isla y pronto intervinieron las fuerzas francesas, pero también las españolas e inglesas, que buscaban aprovechar la situación para tomar posición. La isla era un verdadero hervidero. En 1794, los delegados franceses hicieron de Haití el primer territorio americano sin esclavitud y se entregaron los derechos de ciudadanía francesa, lo que permitió establecer cierta tregua y vencer a españoles e ingleses.

Durante algunos años, la isla pareció recuperarse de los días de caos, pero en 1802, apagado el fervor revolucionario en Francia y con Napoleón Bonaparte en el poder, más de 20 mil soldados franceses fueron enviados para restablecer el antiguo orden colonial. Entonces, nuevamente se desató el torbellino negro. Tras casi dos años de intensas luchas, el 19 de noviembre de 1803, se rindieron los últimos reductos franceses. Semanas más tarde, Dessalines proclamó la constitución de la República de Haití, pero más tarde sería asesinado.  

Recordamos este memorable acontecimiento, con las palabras del polémico redactor de la Gazeta Mexicana, Juan López Cancelada, inmediatamente posteriores a la independencia haitiana, cuando editó un libro que Napoleón Bonaparte había ordenado a un escritor francés, llamado Jean Louis Dubroca, para encabezar la propaganda en contra de Louverture y Dessalines y dirigir la contrarrevolución. Aquel libro, escrito en 1804, es un inmejorable ejemplo del “trauma haitiano”, que acosó a los blancos del continente, luego de que Dessalines no dejara uno sólo con cabeza, en la convulsionada isla antillana.

Fuente: Louis Dubroca, Vida de J.J. Dessalines, jefe de los negros de Santo Domingo, México, Gazeta de México, 1805.

“No hay política más errada que la de mantenerse indiferente sobre el bien o el mal que acaece en las demás naciones porque no nos toca personalmente. Se engaña mucho un Estado cuando cree que no le interesa lo que ha pasado a dos mil leguas de su continente: Es el mundo político como el físico: el primer móvil da impulso a la masa general, extendiendo su fuerza motriz de uno a otro extremo.”

Juan López Cancelada

Fuente: www.elhistoriador.com.ar