Primer Fraude electoral en Buenos Aires
Autor: José María Rosa
Los confederados necesitaban apoderarse del Cabildo, sobre todo de las varas de los alcaldes, que por distribuir y averiguar la justicia podían ser peligrosas en manos enemigas. El 1 de enero de cada año el Cabildo saliente elegía al entrante. El de Buenos Aires estaba formado por dos alcaldes y seis regidores con voto, y por una práctica aceptada votaban también los tres oficiales reales: Simón de Valdéz, Tomás Ferrufino y Bernardo de León Para elegir el Cabildo de 1616 los confederados contaban con sólo dos votos (Valdez y Ferrufino) contra ocho: los dos alcaldes(Francisco de Salas y Francisco Manzanares), cinco regidores (Domingo Gribeo, Felipe Naharro, Gonzalo de Carabajal, Miguel de Corro y Bartolomé Frutos) y el depositario y alférez real Bernardo de León, pues el sexto regidor estaba en la cárcel por un "caso crimen". Se empezó por intentar la corrupción de los mayoritarios, como lo denunciarían el día de la elección el alcalde de 1° voto y tres de los regidores, pero la maniobra sólo dio dos votantes: el alcalde de 2° voto, Manzanares, que se entregó con la promesa de hacerlo procurador general y mayordomo de propios, y el regidor Felipe Naharro, que se pasa por el cargo de alcalde de hermandad. Son por lo tanto cuatro votos contra seis. Tampoco era mayoría. Llegó el 1 de enero y los beneméritos al entrar a la sala capitular se enteraron que habían sido apresados la noche anterior el escribano del Cabildo, Cristóbal Remón y uno de sus regidores, Domingo Gribeo, y en cambio estaba presente el detenido por caso crimen Juan Quinteros. Francisco de Salas protestó por las detenciones maliciosas de Gribeo y Remón, la presencia del delincuente Quinteros y denunció las tratativas para sacar a otro alcalde que querían sacar y tachó de nulo lo que va a hacerse. Ayala, que presidía el acto, explicó que detuvo a Gribeo por causas criminales, negándose a que fuesen traídos con custodia. El presidente empezó la elección recomendando la paz. Debían elegirse los alcaldes: los cinco beneméritos votan a Gonzalo de Carabajal y los cinco confederados a Juan de Vergara y Sebastián de Orduña. El escribano de registro tachó el voto que Carabajal se dio a sí mismo, y dijo que por haber sido empatada la elección entre Gribeo, Vergara y Orduña, el gobernador debe desempatar arrimando su voto. Ayala lo hace arrimándole su voto a Vergara y Orduña, y proclama el resultado. Luego deben elegirse los regidores: en tres nombres los dos partidos están de acuerdo, pero el gobernador debe arrimar su voto para los otros tres que empatan en cinco sufragios. Se arrima a Naharro, para que sea su alcalde de hermandad. Fue tan escandalosa la elección que uno de los regidores designado por unanimidad, el capitán Francisco Muñoz, se negó a hacerse cargo y prefirió la multa y prisión correspondientes antes de presentarse en el escaño.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar