Entrevista a Norberto Galasso, por Luis Bruschtein

Fuente: Diario Página/12, lunes 7 de agosto de 2000.

“Las campañas militares más importantes de San Martín no se dan en Argentina, porque él era más un general latinoamericano que argentino y siempre tuvo problemas con la dirigencia de Buenos Aires, donde lo calificaban de ‘cholo’, de ‘tape’ o de ‘indio'”, señala el historiador Norberto Galasso, quien acaba de terminar el libro ¡Seamos libres y lo demás no importa nada!, la biografía del prócer. El historiador, de una dilatada militancia socialista, no se sorprende de que el jefe del Ejército de los Andes pueda ser hijo de una india guaraní y asegura que existen indicios como para afirmarlo. Explica a un San Martín muy bolivariano y comprometido en una lucha continental democrática y popular a partir de su adscripción a las corrientes del liberalismo revolucionario de aquella época. “San Martín peleó en el ejército español contra los invasores franceses y a favor de la Junta Central de Sevilla, que planteaba una revolución democrática en España. Y cuando es derrotado en la península viene a América para continuar esa lucha”, asegura Galasso.

NG: Hay una polémica sensacionalista que no hace a la cuestión de fondo porque San Martín hubiera tenido la misma importancia en la liberación del Perú y Chile, tanto si hubiera sido hijo de Juan San Martín como si lo hubiera sido de una india guaraní y Diego de Alvear. Esto y otras cosas que plantea el libro de Hamilton, han escandalizado a alguna gente. Como por ejemplo que San Martín tomaba opio, cosa que se supo siempre porque el opio relaja y atenúa los dolores estomacales de la úlcera; y además dice que va de burdel en burdel. ¿Y qué iba a hacer si el hombre estaba la mayor parte del tiempo alejado de su mujer? También dice que San Martín tenía hemorroides y que Belgrano le aconsejaba cómo curarlas. Todo este tipo de cosas supuestamente tienden a presentarlo como un ser humano. Pero no se puede iniciar cada capítulo contando cómo va de cuerpo. En fin. Yo creo que ésa es la polémica escandalosa. No incluiría a Chumbita en eso. Él hizo una investigación por otro lado, de todos modos no creo que sea para hacer un análisis de ADN y plantear un escándalo en el Senado…

¿Son válidas las elucubraciones psicológicas sobre que por ser hijo de una esclava se explica su vocación libertaria?

Yo creo que es bastante insostenible porque en ese caso era hijo de una india guaraní, pero también de un aristócrata español. Podría haber sido lo opuesto. En las memorias del almirante Isaac Rojas dice que él era descendiente de quichuas y mire lo que salió. Y Victoria Ocampo dice que era descendiente de una india guaraní también. Parece que Irala tenía siete indias guaraníes y una de ellas originó la familia. Yo creo que un hombre modela su personalidad y su pensamiento por muchos factores.

¿Pero hay argumentos para decir que fue hijo de Diego de Alvear y una esclava?

Y sí, los argumentos son muchos. Yo escribí algunas de estas cosas porque también estaba investigando el tema. Por ejemplo Miller dice de San Martín: “rostro interesante, alto, grueso, moreno”. Mitre dice que era moreno, pero explica la tonalidad de su piel por la intemperie. Belgrano y Rosas estaban a la intemperie y eran blancos. El cónsul norteamericano Worthington dice que San Martín se caracterizaba por “el cutis muy amarillento, pelo negro y recio y ojos negros”; Samuel Haig, un inglés dice que el color de su piel era aceitunado oscuro, cabellos negros, ojos grandes y negros; Basil Hall dice: “abundante cabello negro, color aceitunado oscuro”; Pastor Obligado lo describe “bastante bronceado, a tal punto que lo llamaban indio misionero, otros lo llamaban el tape de Yapeyú, otros lo llamaron el cholo de Misiones”.

No era rubio de ojos celestes…

Evidentemente había rasgos aindiados. El mismo Ricardo Rojas dice que “a San Martín lo llamaron indio por su color moreno y por haber nacido entre los indios de Yapeyú”. Es natural que hombres que han nacido en América latina sean mestizos y estén mezclados con indios, lo que pasa es que a algunos les sorprende que un prócer que está al lado de Rivadavia y los otros próceres, sea hijo de indios. A mí me parece que es verosímil. Pero como hecho probatorio me parece que no es suficiente el documento de la nieta de Alvear. De todos modos es el único de los cinco hermanos que no tiene fe de bautismo. Es curioso. Cuando no hay fe de bautismo o cuando está borroneada, como en el caso de Perón y de Evita, es porque hay una truchada, algún vicio de filiación, ya sea que son hijos extramatrimoniales o que fueron gestados antes del casamiento. Cuando hice este trabajo, llegué a suponer que había una infidelidad del padre con una india, pero no lo escribí, quedó como una hipótesis más.

Pero según usted, ésta no es la polémica de fondo…

El eje está en el carácter de la Revolución de Mayo. Porque también explica por qué San Martín, después de irse a los siete años, regresa ya con 34 años, siendo un veterano con 30 batallas en el ejército español. Se va a los siete años, a los 11 entra al Regimiento de Murcia y a los 33 pide permiso en el ejército diciendo que tiene que ir a Lima para arreglar problemas de los hermanos. Yo creo que la sumisión de los historiadores a los planteos de Mitre da lugar a que hechos que son evidentes no hayan sido tomados en cuenta. No era como decía Mitre que venían porque habían sentido el llamado de la selva y demás. Hay un documento emitido por el Primer Triunvirato que dice: “en la fragata George Canning llegaron 18 oficiales, –no  sólo San Martín– que desesperados de la suerte de España quieren salvarse”. En cierto sentido era una deserción, pero era la deserción de oficiales que en el ejército español estaban luchando contra el invasor, pero también a favor de la Junta Central de Sevilla, era la revolución española por la democracia, a semejanza de la Revolución Francesa. Entonces los tipos, derrotados allá, se vienen a seguir esa lucha acá.

En el medio está la vieja acusación de agente inglés…

Claro, porque si no, su regreso hay que explicarlo como Mitre, por una cuestión romántica o por todo lo contrario. Juan Bautista Cejeán en San Martín: la segunda invasión inglesa, afirma que era un agente inglés. Asegura que la única explicación del retorno de San Martín, y su campaña militar, es que cuando pasa por Londres, en su camino hacia Buenos Aires, lo compran como agente inglés. Entonces viene al Río de la Plata y cumple el plan que tenían los ingleses y que descubrió Rodolfo Terragno durante su exilio: de Buenos Aires pasar a Mendoza, de Mendoza a Chile y de Chile pasar a Perú. La única forma de explicar que no regresó por romanticismo como dice Mitre, ni porque era agente inglés, que son las dos caras de una misma moneda, es primero explicar que San Martín no vino solo. Hay otro texto, por ejemplo de Manuel Moreno, el hermano de Mariano Moreno que dice en una carta: “En la fragata George Canning se dirigen a Buenos Aires los amigos Larrea (que era español), Zapiola, Alvear (la mujer de Alvear era española), Chilavert y otros cuantos oficiales escapados de Cádiz…”. Este “escapados de Cádiz” está omitido en algunas reproducciones porque claro, sería una deserción. Pero la deserción de San Martín, es de un ejército español que está derrotado y donde prevalece la idea de transformar España, para ir a América por la misma lucha por la democracia, porque todos ellos son hijos de la Revolución Francesa que se ha producido 20 años atrás. Es decir, no había una intención antihispánica en San Martín porque era un gallego de pies a cabeza, después de 27 años en España, él hablaba como español.

¿De alguna manera San Martín debía sentirse en ese momento más español que americano, pero veía la continuidad de su lucha en América?

La única explicación es que hay una continuidad entre la Revolución Española de 1808 que es democrática y la revolución americana que no es sólo de Buenos Aires, sino que también se da en Caracas, Santiago de Chile, la Banda Oriental, La Paz, Nueva Granada. La caracterización de la Revolución de Mayo que hace Mitre como un movimiento separatista es errónea. Se convierte en separatista en 1814 cuando vuelve la derecha al poder en España. La Revolución de Mayo fue un movimiento democrático y popular. San Martín no tuvo casi declaraciones contra españoles. Lucha contra los españoles de derecha, habla siempre contra los realistas, los maturrangos, los sarracenos, los chapetones, los godos, difícilmente habla de españoles. Después de 1814, cuando se produce la restauración en el trono con Fernando VII y la Santa Alianza unifica a toda la derecha en Europa, él empieza a exigir la independencia. Y esto muestra a San Martín como un general latinoamericano más que como un general argentino. Porque pasa a Chile con un ejército aliado chileno, por eso tiene bandera que no es argentina, que es la del Ejército de los Andes. La expedición al Perú tiene que hacerla con financiación y bandera chilena.

El tema de las banderas nunca se destaca y sí se hace con la supuesta enemistad entre San Martín y Bolívar. Se subraya lo que divide y no lo que unifica.

Para San Martín, las banderas argentinas o chilenas estaban por debajo de la Patria Grande que veía en América latina. Las dos tesis de mi libro son: que para demostrar que San Martín no es un agente inglés hay que contradecir a Mitre, porque si la Revolución de Mayo es antihispánica, ese español viene porque está “tocado”. Y la otra es su visión latinoamericana que lo unía a Bolívar, por quien sentía admiración. El único combate que tuvo en Argentina fue el de San Lorenzo, que eran 400 hombres. En realidad el gran combate lo tiene en Chacabuco o en Maipú y la gran batalla no la puede dar en Perú porque entra con 4.500 hombres y tiene que enfrentar a 20.000, era cinco a uno. Entonces él apoya a la guerrilla peruana, como apoyó antes a la guerrilla chilena de Manuel Rodríguez y la de Güemes. Él había conocido la forma de operar de la guerrilla en España que era la guerra popular contra los ejércitos franceses. En Perú tiene varias tratativas con los jefes del ejército español. Guido cuenta que cuando San Martín se encuentra con La Serna, le da un abrazo y le dice “por fin nos encontramos, mi viejo”. Y agrega: “ustedes que son liberales, porque yo los conozco de España, no pueden ser colonialistas, tienen que ser coherentes y reconocer que los peruanos tienen derecho a elegir su propio gobierno”. Y casi los convence.

Sin embargo, en Guayaquil hace una especie de renunciamiento…

A Guayaquil llega con el gobierno de Rivadavia en contra, sin apoyo. Él pensaba en una operación de pinzas: desembarcar en la costa y desde el sur subir con el ejército. Pero ese ejército no existe porque Rivadavia se desinteresa. Además el mismo San Martín reconoce que ya tiene un alto nivel de indisciplina en sus fuerzas por lo que tendría “que fusilar a jefes como Lavalle o Lamadrid, muy heroicos, pero muy indisciplinados, que crean constantemente problemas en el ejército”. Lavalle en definitiva era un hijo de la clase alta y estaba ya muy influenciado por la situación interna de Argentina. Hay varias conspiraciones contra San Martín. Porque la Logia de Buenos Aires ha empezado a funcionar como una logia rivadaviana, porteña y probritánica, nada que ver con la Logia Lautaro. Además, cuando va a hablar con Bolívar, obligan a renunciar a Monteagudo que era hombre de su confianza. Se daba cuenta que Bolívar estaba en mejores condiciones para seguir.

¿Y la famosa enemistad con Bolívar?

Hace poco fui al museo de Parque Lezama y hablé con la gente que está a cargo. Les dije que ellos tenían todo lo que fue de San Martín y que, por lo tanto, deberían tener tres retratos de Bolívar. Porque San Martín era tan fanáticamente bolivariano que tenía tres retratos de Bolívar. Le hizo hacer a su hija un retrato de Bolívar al óleo de metro y medio por ochenta, que tenía en su casa. Allí tenía también una miniatura que le regaló Bolívar en Guayaquil. Además había comprado una litografía de Bolívar y la había puesto delante de su cama, en el dormitorio. Hay una reconstrucción del dormitorio de San Martín que hizo Quesada, que era un tipo muy serio, donde aparece el retrato de Bolívar. Quiere decir que cuando San Martín se levantaba veía a Bolívar, cuando se cambiaba veía a Bolívar, entonces o era un masoquista extremo o realmente lo estimaba…

Pero los ingleses intervienen en ese proceso libertador, no quedan afuera.

En la vida de Bolívar y San Martín reiteradamente aparecen ingleses, es lógico. Es casi una antítesis con la revolución norteamericana, que se hace contra el imperio británico y allí hay ayuda francesa, Lafayette, por ejemplo. En este caso, ante la ruptura que hay que hacer contra el absolutismo español es lógico que San Martín o Bolívar hagan sus equilibrios. A pesar de que algunos, como Moreno, ya veían la peligrosidad del imperio británico. Hay cosas ridículas en esa acusación; por ejemplo se lo acusa de que en la escuadra San Martín cuenta con ingleses. ¿Y con quién iba a contar, si casi no había marinos argentinos? Y justamente Cochrane se le escapa con la escuadra. Y el otro hombre es el representante típico de los negocios ingleses, que es Rivadavia, es el que lo persigue, le pone espías en su casa, le intercepta la correspondencia y San Martín termina en 1825 por querer retarlo a duelo. En el enfrentamiento Rivadavia-San Martín uno expresa claramente el proyecto de crecimiento hacia afuera, probritánico, de apertura económica. Y San Martín y Bolívar veían el crecimiento hacia adentro y en un plano latinoamericano. No era un enfrentamiento personal, sino entre proyectos antagónicos.

¿Su pensamiento fue cambiando a lo largo de su vida?

Yo creo que a partir de su impulso por la transformación democrática, advirtió luego que lo fundamental en América latina era la consolidación del Estado Nacional y la soberanía. Y cuando vio que las potencias colonialistas se lo querían llevar por delante a Rosas, se definió claramente. Desde antes tenía más simpatía por los caudillos federales que por los unitarios. Con Pueyrredón y Rivadavia terminó mal. No es así con los federales. Facundo Quiroga llegó a decir que al único que toleraría como gobernante de las Provincias Unidas era a San Martín. Cuando se está muriendo su mujer, San Martín desea volver a Buenos Aires, pero sus adversarios le quieren hacer un juicio militar como desertor porque se había ido a Chile con el Ejército de los Andes en vez de haber venido a defender el puerto. Y Estanislao López le ofrece su apoyo para venir, e incluso para tomar el poder. Yo creo que idealiza un poco a Rosas; cree que Rosas puede unificar al país. Pero Rosas es un ganadero con las limitaciones que tenía Buenos Aires, quiere mantener la aduana y en definitiva su política está circunscripta a una producción que ya estaba quedando medio retrasada en cuanto a la evolución histórica frente a la ganadería de Urquiza, la ganadería ovina y demás. Pero se intercambiaron cartas muy afectuosas que también han tratado de escamotear. Hay doce o trece cartas, porque hay una que no se sabe si San Martín se la envía a Rosas o a Guido. Rosas lo elogia permanentemente en la Legislatura.

¿Y cómo ve San Martín los movimientos sociales en Europa cuando está exiliado?

No los ve. Yo digo que cuando Marx publica el Manifiesto Comunista en 1848, San Martín está casi ciego. Es un símbolo. San Martín es un hombre de la época de ascenso de la democracia, de desarrollo de la burguesía, de los derechos del hombre. Es crítico de los movimientos sociales, al punto que cuando se produce la revolución socialista de 1848, él se va de París porque si la cosa se agrava, se va a Londres. Lo ve como una subversión. Es casi inevitable. Pero más grave hubiera sido que hubiera estado a favor del socialismo en Francia y hubiera apoyado la invasión anglofrancesa en la Argentina, porque ésta es la característica de un pensamiento argentino que se ubica bien en Europa y mal en la Argentina. San Martín se ubicaba bien en América pero lo de Francia se le escapa totalmente.

¿Con esos adversarios, cómo se convierte San Martín en el prócer principal de la historiografía argentina?

Yo creo que las circunstancias obligaron a eso. San Martín muere en 1850. Rivadavia murió en 1845 y en su testamento declaró que no quería que trajeran sus restos a la Argentina, y sin embargo lo hicieron alrededor de 1850-55. Pero a San Martín no lo trajeron hasta el 80. No lo traen Mitre ni Sarmiento, sino el gobierno de Avellaneda. Y en todo ese período, las arengas de Mitre tienden a considerar a Rivadavia como “el más grande hombre civil de los argentinos”. Pero en distintos países comienzan a producirse reconocimientos hacia San Martín y creo que esto fuerza el reconocimiento local.

La Argentina no ha sido muy bondadosa con sus próceres, la mayoría de los más comprometidos murieron a veces en la miseria o en el olvido…

Dorrego fue fusilado, Moreno envenenado, Castelli fue enjuiciado, French y Beruti fueron desterrados. Hay una gran fuerza de la clase dominante que hace también que Yrigoyen pase sus últimos años en la isla Martín García entre las ratas o que hayan secuestrado el cadáver de Evita durante 18 años. Hay una clase dominante terrible que ha sepultado en el olvido a hombres como Manuel Ugarte, Scalabrini Ortiz o Hernández Arregui. Un día los vamos a revindicar a todos juntos como debe ser.