América Latina entre la revolución Cubana y las dictaduras


Autor: Felipe Pigna

La Cuba de Fidel

En Cuba, protectorado de los Estados Unidos, desde su independencia en 1898 fue gobernada por distintos regímenes dictatoriales y su economía manejada por los intereses azucareros estadounidenses.

La mafia controlaba el juego, la prostitución y las drogas en la isla. La corrupción alcanzaba límites escandalosos durante la dictadura del ex sargento Fulgencio Batista, quién a partir de 1952 accedió a la presidencia luego de un golpe de Estado realizado a cuatro meses de que los cubanos votasen, durante su mandato fueron violentamente reprimidos movimientos de oposición encabezados por grupos de estudiantes y partidos democráticos.

El organizado por el abogado Fidel Castro, su hermano Raúl y el médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, conocido como el CHE, logró en 1959 tras tres largos años de lucha, el objetivo buscado.

En medio del entusiasmo popular, la entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana, abrió una nueva era en la historia de la isla.

Será característica del nuevo gobierno su firme voluntad de transformaciones radicales: expropiación de monopolios locales y norteamericanos, reforma agraria, extensión de servicios sanitarios, campañas de alfabetización masiva.

La orientación del mismo hará que entre 1960 y 1961 se concrete la ruptura con Washington.

América Latina entre la Revolución Cubana y la Alianza para el progreso

A fines de los ’50, Latinoamérica continuó siendo un continente marcado por altas desigualdades sociales. Los procesos populistas, en muchos casos interrumpidos por golpes de estado, no alcanzaron a superar los problemas de analfabetismo, desnutrición, vivienda y trabajo.

La Revolución Cubana se transformó en una alternativa a imitar para importantes sectores políticos y sindicales de América Latina que veían en el modelo socialista una posible solución a sus problemas cotidianos.

El gobierno norteamericano de Kennedy, preocupado por la influencia de la Revolución Cubana en América Latina, lanzó a comienzos de los años 60 la “Alianza para el Progreso”, un programa de ayuda económica destinado a combatir la miseria y mejorar la situación social de los sudamericanos. La trágica muerte de Kennedy en 1963 pondrá fin a las políticas reformistas y a la Alianza para el Progreso. Bajo la administración de su sucesor, el demócrata Lyndon B. Johnson, los EEUU volverán a su tradicional política de respaldo de las fuerzas del orden establecido, y tomando como excusa el temor a la propagación del ejemplo cubano, fomentó experiencias militares totalitaristas.

El primer ejemplo de este cambio de política se produjo en Brasil, donde el ejército, con el apoyo de los Estados Unidos, encabezó un golpe de estado en 1964 contra la política reformista del presidente Goulart. La experiencia se repetirá en 1966 en Argentina, en 1973 en Uruguay y Chile.

La rebelión juvenil en América Latina

Los jóvenes latinoamericanos se hicieron eco de la corriente mundial que cuestionaba el orden establecido. La rebelión juvenil contagió al resto de la sociedad, que en muchos países eligió el cambio a principios de los 70. En Chile y en Argentina triunfaron en las elecciones partidos populares que intentaron llevar adelante reformas sociales y políticas. Pero estos procesos fueron interrumpidos por golpes militares. En Chile el 11 de Septiembre de 1973, el General Pinochet derrocó al presidente socialista Salvador Allende y en Argentina, el 24 de marzo de 1976, el General Videla depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Los militares, apoyados por los grandes grupos económicos y la banca internacional, implantaron una férrea dictadura, persiguiendo, torturando y asesinando a miles de personas que se oponían a su gobierno.

Allende en Chile

El gobierno Socialista de Salvador Allende desde 1970 venía cumpliendo con sus promesas electorales. Llevó adelante una política en beneficio de las mayorías populares, nacionalizando importantes empresas extranjeras.

Estas medidas, junto con el acercamiento de Chile a la Cuba de Fidel Castro, provocaron la hostilidad del gobierno norteamericano de Nixon que decretó el bloqueo económico de ese país. El malestar norteamericano encontró eco en la oligarquía chilena y comenzó la conspiración.

Finalmente el 11 de Septiembre de 1973, al mando del general Pinochet las FF. AA. chilenas bombardean el palacio de la Moneda y asesinan al presidente Salvador Allende. Asumiendo el mando Pinochet instaurando una feroz dictadura militar que se mantendrá en el poder hasta 1990.

La Iglesia en América latina

En América Latina, una de las principales consecuencias del Concilio Vaticano II fue la convocatoria por parte del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), en 1968, a una conferencia en la ciudad colombiana de Medellín. Allí surgió la “teología de la liberación, que parte de un mensaje de Juan XXIII de 1962 donde expresaba que “frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal como es y quiere ser: como la Iglesia de todos y, particularmente, la Iglesia de los pobres”. En un contexto de gran diferenciación social, escasa o nula representatividad política de los sectores más pobres; el concepto de “Iglesia de los pobres” fue interpretado por algunos sacerdotes como que era esa institución la que debía luchar por los que menos tenían, confundiéndose en algunos casos con los movimientos de liberación que utilizaban la lucha armada o en otros casos con una evangelización cargada de un alto contenido social.

Por otra parte, la Encíclica “Populorum Progressio” de Paulo VI de 1967, donde se critica al sistema capitalista y denunciaba la situación imperante en el Tercer Mundo, alimentó aún más las posturas en favor de la teología de la liberación. No toda la Iglesia católica latinoamericana compartía estas ideas que pronto fueron neutralizadas por la nueva conducción del CELAM a partir de 1972 y se terminó de redefinir el verdadero papel de la Iglesia americana en la Conferencia de Puebla de 1979 bajo el papado de Juan Pablo II.

Muchos sacerdotes que abrazaron la teología de la liberación fueron perseguidos y asesinados como el Padre Carlos Mugica de Argentina. 

La doctrina de la seguridad nacional

Doctrina difundida por los Estados Unidos en América Latina a través de la escuela de formación de oficiales superiores de las fuerzas armadas. En esta institución ubicada en la zona del Canal del Panamá y conocida como “Escuela de las Américas”, oficiales norteamericanos instruían política y militarmente a los jefes de los ejércitos latinoamericanos. Allí se difundió esta teoría según la cual el enemigo no estaba fuera de las fronteras sino dentro del propio país. Ese enemigo era el opositor, denominado genéricamente como “subversivo” al que había que combatir hasta la muerte. Esta Doctrina tuvo una nefasta influencia en la región y fue aplicada a rajatabla por las distintas dictaduras latinoamericanas.

Autor: Felipe Pigna

Fuente: www.elhistoriador.com.ar