Personajes de antaño


La historia argentina, como la de otros países, abunda en personajes singulares que tuvieron su momento de gloria en la historia local, para luego perderse en el olvido ante acontecimientos de mayor trascendencia. En esta ocasión, rescatamos una simpática descripción de un viajero napolitano, famoso a principios del siglo XX por los frecuentes viajes que realizaba en el ferrocarril que conducía a Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca.

El personaje en cuestión, de apellido Sabedotti, buscaba trabajo y declaraba poseer grandes y variados saberes: escultor, retratista, músico, fotógrafo e inventor de vehículos figuraban entre sus autopromocionados oficios.

No sabemos si Sabedotti logró alguna vez conseguir empleo, lo que sí es seguro es que los pasajeros se apresuraban “a monopolizarlo para matar las largas horas del tren oyéndole sus curiosísimas informaciones”.

FuenteCaras y caretas, Nº 142, 22 de junio de 1901.

Un artista enciclopédico

Tipos populares de provincias

s conocidísimo en todas las líneas del ferrocarril que arranca de Maipú, hacia el Sur, el enciclopédico personaje que se titula “El Judío errante del arte” y que viaja constantemente con todos los chirimbolos con que lo presenta nuestro grabado, haciendo la delicia de las gentes con su conversación animada y su lenguaje pintoresco. Se llama don Luis C. Sabedotti, es napolitano, y escribe “óleo” con H, teniendo una marcada predilección por los errores de ortografía, tanto en español, su lengua adoptiva como en italiano, su lengua nativa, de donde infieren algunos espíritus reflexivos que Sabedotti no sabe la gramática de uno ni de otro idioma.

Sabedotti viaja constantemente en busca de trabajo y nunca se le ve detenerse en punto alguno más de dos días, y aún cuando él asegura que es escultor, retratista, músico, fotógrafo, literato y fabricante de toda clase de vehículos, los vecindarios dudan de su universalidad artística, pues no tiene pruebas fehacientes de ella. En las líneas ferrocarriles que van a Tres Arroyos, Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca, es popularísimo, pues él visita vagón por vagón, dando informes y noticias a los pasajeros sobre todas las peculiaridades del paisaje, detalles encantadores de las guerras con los indios y pormenores de la vida en los toldos que según él le fueron suministrados por un tío, napolitano como él, que tocando el órgano llegó a ser cacique… Se enorgullece contando las aventuras estupendas de su pariente y lamenta que la vida del arte no se haya despertado aún en el lejano sur. Como compañero de viaje es un sujeto impagable y los pasajeros se apresuran a monopolizarlo para matar las largas horas del tren, oyéndole sus curiosísimas informaciones. Sabedotti reparte prospectos de sus habilidades y entre ellas hay una originalísima: levanta monumentos sin necesidad de planos y retrata “personas muertas por las señas que le dan los parientes”.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar