24 de febrero de 1946 – Primer triunfo de Juan Domingo Perón


El 24 de febrero de 1946 se celebraron las elecciones presidenciales que darían triunfo a Juan Domingo Perón, quien encabezó la fórmula del Partido Laborista. Este partido había sido creado poco después del 17 de octubre de 1945 por los sindicatos que apoyaban a Perón con la intención de lanzar su candidatura. Tres meses después del triunfo electoral, el 23 de mayo de 1946, a pocos días de asumir su primer gobierno, Perón decidió disolver el Partido Laborista. En respuesta a esa medida, el sindicalista Cipriano Reyes, destacada figura tanto en los sucesos del 17 de octubre de 1945 como en el Partido Laborista, le escribió a Perón una encendida misiva que a continuación reproducimos.

Carta de Cipriano Reyes a Juan Domingo Perón

Autor: Cipriano Reyes, La farsa del Peronismo, Sudamericana-Planeta, 1987

“Señor presidente electo de la república por
el Partido Laborista, general Juan D. Perón.

“Hace pocas horas, día 23 de mayo, usted termina de romper amarras, intempestiva y públicamente, con el laborismo, a través de un “ordeno y mando”, como si lo hubiera hecho el zar de Rusia o el mismo Calígula, emperador de Roma.

”Desconoce el movimiento que lo llevó al poder porque teme que el mismo le exija la realidad de ese mundo mejor que le hemos prometido al pueblo y al país. Desea destruirlo de toda acción comprometida, pero se cuida bien de quedarse con sus banderas, que representan la doctrina democrática, cristiana y humanista del laborismo con su programa de reivindicaciones sociales y de emancipación de los argentinos.

”Lo hace para que los trabajadores y el pueblo sigan creyendo en su utopía, e ignorando al mismo tiempo que usted jamás pondrá en sus manos ese mundo de paz y libertad que les hemos prometido.

Su ambición era llegar… y ha llegado. No le importa lo que deja detrás suyo, lo que hiere, lo que destruye, ni las cosas de que se ha valido para “escalar  la montaña”. Ahora está en la cima, y desde allí arroja al precipicio a los amigos que lo ayudaron a subir. Usted no desea compartir el triunfo con nadie, y mucho menos con los que lo sacaron de la cárcel el 17 de octubre.

”Nada lo detiene porque su demagogia es tan auténtica como su falta de respeto a la dignidad y a los derechos de los demás. Su ambición no es ser el líder, ni el conductor político, sino el amo de la República, para convertir a sus turiferarios y sus creyentes en su rebaño predilecto.

”Desde esa noche fría y nebulosa del 23 de mayo usted, señor presidente, desvió el cauce de la revolución popular y nacional que el país anhelaba, convirtiendo a sus adláteres en un conglomerado amorfo, sometido al servilismo, lo que tarde o temprano le provocará la corrupción, como a Hipólito Irigoyen, aunque éste fuera un demócrata.

”Los que hemos llegado a conocerlo sabemos cuales son sus pensamientos y hasta donde puede imponerse con sus intenciones… usted invoca a Dios solamente para sacarle provecho a su ambición y no porque crea en su existencia, pero yo ruego que El lo ilumine para que pueda realizar el bienestar de los argentinos, y para que nunca más se repita con el pueblo lo que usted termina de hacer con el laborismo.
”Nosotros, Dios mediante, y sin duda alguna, seguiremos luchando de pie y sin claudicaciones, por el Mundo Mejor que todos anhelamos.

”De mi parte, hágale saber que me incorporaré a mi banca de diputado nacional, sosteniendo lo que usted, señor presidente, arrojó a la clandestinidad: el laborismo.

Cipriano Reyes – 27 de mayo de 1946