En marzo de 1812 San Martín arribó a Buenos Aires tras servir al ejército español durante más de dos décadas. Así recordaba años más tarde el momento en que resolvió empeñarse en la lucha contra la decaída monarquía española: “En una reunión de americanos...
Más allá de los adulones y acomodaticios de siempre, la mayoría de la población, que era hostil a los invasores y estaba indignada por la ineptitud de las autoridades españolas, decidió prepararse para la resistencia.