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EL HISTORIADOR - Gaceta histórica
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La Gaceta histórica

“Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera […] que si entre ellos se pelean los devoran los de afuera.” José Hernández dejó inmortalizadas estas palabras en su Martín Fierro, máximo exponente de nuestra literatura gauchesca. Más de 60 años antes, Belgrano sostenía desde las páginas del Correo de Comercio que la causa “de la extinción [de los pueblos] [no reside en] la falta de religión, en sus malas instituciones y leyes, en el abuso de autoridad de sus gobernantes, en la corrupción de costumbres; la única, la principal, [es] la desunión. Basta la desunión para originar guerras civiles, para dar entrada al enemigo, para arruinar el imperio más floreciente”.

Una y otra vez la historia argentina fue testigo de las más encarnizadas luchas fratricidas, que contribuyeron a retrasar el progreso del país. Las guerras civiles jalonan nuestro pasado con crímenes, cometidos muchas veces en nombre de la civilización. Recordamos en esta Gaceta el asesinato de Ángel “Chacho” Peñaloza, con una crítica de Alberdi a su autor intelectual, Domingo Faustino Sarmiento, a quien el tucumano alude irónicamente como “un caudillo de frac, un bárbaro civilizado”.

En ocasión de cumplirse un nuevo aniversario de la batalla de la Vuelta de Obligado, queremos compartir una carta que enviara Manuel Eguía a Esteban Echeverría señalando el espíritu de partido que primaba entre los emigrados argentinos y la prensa de Montevideo.  “El partido unitario –sostiene Eguía- no sale del eterno tema ‘muera Rosas’. Para la prensa de Montevideo, […] el francés maquinista que cae atravesado por una bala, es digno de su compasión: lo llama desgraciado; y ve rodar 400 cabezas argentinas, y no derrama una lágrima, no muestra el menor sentimiento por su propia sangre”.

Cinco años antes, José de San Martín escribía a Rosas en el mismo sentido: “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de dominación española; una tal felonía ni el sepulcro puede hacer desaparecer”.

Como siempre, agradecemos a nuestros lectores, que con preguntas y comentarios nos ayudan a crecer y a mejorar nuestra página.

Felipe Pigna

Sobre nuestra página

El Historiador contiene infografías temáticas donde se desarrollan diversos temas (25 de Mayo, la Independencia, el 12 de octubre, el día de la tradición, Manuel Belgrano, José de San Martín y Domingo Sarmiento, 24 de marzo y Guerra de Malvinas) y una cronología multimedia animada que recorre la historia del país y del mundo entre 1776 y 2010, con fotos, mapas, videos, audios y fragmentos musicales. Constituye un paseo ágil y ameno a lo largo de más de doscientos años de historia. El Historiador también incluye una lista de los gobiernos y gabinetes del territorio nacional desde la fundación del virreinato del Río de la Plata hasta 2010, e información sobre instituciones terciarias y universitarias para estudiar historia.

La Galería del Bicentenario propone un recorrido por la historia del país, entre 1810 y 2010, a través de pinturas, ilustraciones y fotografías. Las secciones Publicidades y Humor histórico constituyen nuevas perspectivas para abordar la historia a lo largo del siglo XX. Pueden consultarse también las secciones de biografías, entrevistas, audios, filmografía, artículos, documentos, efemérides y  estadísticas poblacionales. La sección La frase del día contiene frases relacionadas con las efemérides de cada día con una breve explicación del contexto en el que fueron articuladas. La página además ofrece un servicio gratuito de respuesta sobre temas relacionados con la historia del país.

El Historiador tiene su registro ISSN (International  Standard Serial Number), otorgado por el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT), un organismo creado por el CONICET para brindar servicios sobre información y documentación científica y tecnológica. En el 2010, El Historiador obtuvo el premio Mate.ar de plata en la categoría “arte y cultura”, un reconocimiento a todo el trabajo que venimos realizando desde hace ya varios años.

ÍNDICE

· Efemérides de noviembre
· El rescate
· Dolencias del ayer
· Noticias
· Difusión
· Lanzamiento de libros
· Staff
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Infografía - 10 de noviembre de 1834

Efemérides

» Las destacadas del mes

1º de noviembre
1907: Nace en Añatuya, Santiago del Estero, Homero Manzi. 

3 de noviembre
1639: Muere San Martín de Porres, monje dominico peruano. 
1970: Salvador Allende asume la presidencia de Chile.

4 de noviembre
1780: Estalla en Perú una sublevación, acaudillada por el descendiente de los incas José Gabriel Condorcanqui, conocido como Túpac Amaru.
1979: Comienza la "crisis de los rehenes" cuando un grupo radical iraní toma la Embajada de Estados Unidos en Irán.

7 de noviembre
1810: El general Antonio González Balcarce vence a los realistas en Suipacha, la primera victoria de la Revolución.

9 de noviembre
1799: Se produce un golpe de estado en Francia tras el cual Napoleón Bonaparte y sus compañeros eliminaron el directorio y establecieron un nuevo régimen, el Consulado. 
1914: El doctor Luis Agote realiza la primera transfusión de sangre nitratada en el país.
1989: Cae el Muro de Berlín en la República Democrática Alemana (RDA).

10 de noviembre
1834: Nace en San Martín, Buenos Aires, José Hernández, autor de Martín Fierro. Se conmemora en esta fecha el día de la tradición.

11 de noviembre
1859: Se ratifica el Pacto de San José de Flores firmado el día anterior. Buenos Aires se reincorporaría a la Confederación Argentina. 
1951: El general Juan Domingo Perón es reelegido presidente de Argentina.

12 de noviembre
1863: Muere fusilado el caudillo riojano general Ángel "Chacho" Vicente Peñaloza.

13 de noviembre
1901: Nace en Lincoln, Buenos Aires, Arturo Jauretche.

14 de noviembre
1813: El Ejército del Norte, a las órdenes del general Manuel Belgrano, es derrotado por las tropas realistas en la batalla de Ayohuma.
1909: Muere asesinado el coronel Ramón Lorenzo Falcón por el anarquista ruso Simón Radowisky. 
1962: Muere en Buenos Aires el escritor y novelista Manuel Gálvez. 

19 de noviembre
1882: Se funda la ciudad de La Plata. 
1936: Muere en la guerra civil española el dirigente anarquista Buenaventura Durruti.

20 de noviembre
1845: Se produce el enfrentamiento conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro, contra las fuerzas anglofrancesas. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos "acorderados" sujetos por cadenas. 

22 de noviembre
1963: John Fitzgerald Kennedy, presidente de los Estados Unidos, muere asesinado a balazos en Dallas, Texas.

24 de noviembre
1820: Estanislao López y Martín Rodríguez, gobernadores de Santa Fe y Buenos Aires respectivamente, firman el Tratado de Benegas, que pone fin a la guerra entre esas dos provincias.
1859: El científico británico Charles Darwin publica El origen de las especies, donde se encuentran las bases de la teoría de la evolución y del proceso de selección natural.

26 de noviembre
1922: El arqueólogo inglés Howard Carter descubre la momia del faraón Tutankamón en el Valle de los Reyes, en Egipto. 

28 de noviembre
1840: El general Juan Galo de Lavalle fue derrotado en Quebracho Herrado, Córdoba, por el general Manuel Oribe.

29 de noviembre
1815: Las fuerzas del general Pezuela vencieron en Sipe-Sipe a las tropas del general José Rondeau.

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El Rescate

Esta sección está destinada al rescate de documentos históricos trascendentes tanto para la investigación histórica como para el estímulo de la reflexión presente. El material seleccionado –cartas, artículos, entrevistas– se encuentra en sintonía con algunas de las más destacadas efemérides del mes.

Mariquita Sánchez de Thompson

(1786-1868)

Fuente: Felipe Pigna, Mujeres tenían que ser. Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadores. Desde los orígenes hasta 1930, Buenos Aires, Planeta, 2011, págs. 195, 218-221, 224-227, 290-292, adaptado para El Historiador.

María de Todos los Santos Sánchez de Velazco y Trillo, más conocida como Mariquita Sánchez de Thompson, nació el 1º de noviembre de 1786 en uno de los hogares más prestigiosos de aquel entonces. Era la única hija de don Cecilio Sánchez de Velazco y de doña Magdalena Trillo y Cárdenas, viuda en primeras nupcias de un riquísimo y poderoso comerciante de Buenos Aires llamado Manuel del Arco, cuya fortuna heredará Mariquita.

Desde 1808, se hicieron famosas las tertulias de su casa de la calle Unquera, más conocida por todos como “del Empedrado” o “del Correo”. (…) Se dice que en su salón se interpretó por primera vez el Himno Nacional, aunque ella en ningún escrito mencionó tan trascendente episodio. La tradición, sin embargo, así lo señala y hasta le pone dos fechas posibles: 14 o 25 de mayo de 1813. En la instalación del episodio tuvo mucho que ver el cuadro de Pedro Subercaseaux pintado en 1910, basado en las Tradiciones Argentinas de don Pastor Obligado y que hoy puede verse en el Museo Histórico Nacional.

Subercaseaux se refiere a este cuadro en sus Memorias: “Se trataba aquí de representar el ensayo del Himno Nacional Argentino. En el salón de la Chacra, tapizado de rico brocado amarillo, hice que se agruparan mis personajes; unas cuantas señoritas jóvenes vestidas a la moda ‘imperio’, junto a las cuales representé a San Martín, Pueyrredón y unos cuantos hombres más. Al clavecín aparecía el que acompañaba el canto de doña Mariquita Thompson, la que debía aparecer como figura principal del cuadro”.

Lo del estreno del himno puede ser leyenda, pero lo que sabemos con seguridad es que en esas reuniones hombres como Juan Martín de Pueyrredón, Nicolás Rodríguez Peña, Bernardo de Monteagudo, y Carlos María de Alvear, entre muchos otros, tejieron y destejieron alianzas políticas, en la formación de asociaciones públicas, como la Sociedad Patriótica o secretas, como la Logia.

Pero la arrolladora personalidad de Mariquita se había manifestado mucho antes. Todavía no tenía quince años cuando en 1801 se enamoró y comprometió con su primo Martín Thompson, contra la opinión de sus padres. Su tenacidad la llevaría a protagonizar uno de los juicios de disenso más famosos de la época.

Por aquel entonces, la Real Pragmática sobre Hijos de Familia, que regía en todas las posesiones españolas desde 1778, establecía que los hijos de “blancos” menores de 25 años sólo podían casarse contando con el consentimiento de sus padres, tutores o encargados. Esta muestra del despotismo “ilustrado” no tuvo una aplicación pacífica y dio lugar a los llamados “juicios de disenso”, por los cuales los novios buscaban que la autoridad diese el permiso negado por los padres, o rechazase la imposición de un matrimonio no deseado.

Tanto el padre de Mariquita, don Cecilio Sánchez, como su madre, Magdalena Trillo, se negaron a dar su consentimiento, ya que tenían en vistas para ella a un comerciante rico, emparentado por el lado materno.

Las hostilidades comenzaron cuando Thompson, alférez de Marina, fue trasladado de Buenos Aires, primero a Montevideo y después a Cádiz, aparentemente por las influencias de don Cecilio, al tiempo que se le intentó imponer a Mariquita los esponsales con el candidato familiar, don Diego del Arco. La niña se negó e hizo una declaración ante autoridad competente de su voluntad de casarse con Thompson. La respuesta fue encerrarla en un convento por un tiempo. Ya muerto don Cecilio, y vuelta a casar doña Magdalena, comenzó el juicio de disenso, promovido por Martín Thompson a su regreso a Buenos Aires.

Doña Magdalena defendía su oposición al amor de la pareja con estos argumentos: “Me es imposible convenir gustosa en que se case contigo pues basta que su padre, que tanto juicio tenía y tanto la amaba como hija única, lo haya rehusado en vida, y además de eso, siendo Thompson pariente bastante inmediato, sin las calidades que se requieren para la dirección y gobierno de mi casa de comercio por no habérsele dado esta enseñanza y oponerse a su profesión militar, conozco que no pueden resultar de este enlace las consecuencias que deben ser inseparables en un matrimonio cristiano, para que entre padres e hijos haya la buena armonía que debe consultarse principalmente para evitar el escándalo y la ruina de las familias que tanto se oponen a los santos fines del matrimonio (…)”.

Mariquita le escribió una muy osada carta al virrey Sobremonte contándole su caso: “Excelentísimo Señor: Ya llegado el caso de haber apurado todos los medios de dulzura que el amor y la moderación me han sugerido por espacio de tres largos años para que mi madre, cuando no su aprobación, cuanto menos su consentimiento me concediese para la realización de mis honestos como justos deseos; pero todos han sido infructuosos, pues cada día está más inflexible. Así me es preciso defender mis derechos: o Vuestra Excelencia mándeme llamar a su presencia, pero sin ser acompañada de la de mi madre, para dar mi última resolución, o siendo ésta la de casarme con mi primo, porque mi amor, mi salvación y mi reputación así lo desean y exigen (…). Nuestra causa es demasiado justa, según comprendo, para que Vuestra Excelencia nos dispense justicia, protección y favor. No se atenderá a cuanto pueda yo decir en el acto del depósito, pues las lágrimas de madre quizás me hagan decir no sólo que no quiero salir, pero que ni quiero casarme. (…) Por último, prevengo a V.E. que a ningún papel mío que no vaya por manos de mi primo dé V.E. asenso ni crédito, porque quién sabe lo que me pueden hacer que haga. Por ser ésta mi voluntad, la firmo en Buenos Aires, a 10 de julio de 1804”.

El trámite fue saldado el 20 de julio de 1804, al dar el virrey Sobremonte su permiso para la boda contra la voluntad paterna.

Con la autoridad que le daba esta resolución de su caso, la mujer del himno escribirá años más tarde: “El padre arreglaba todo a su voluntad. Se lo decía a su mujer y a la novia tres o cuatro días antes de hacer el casamiento; esto era muy general. Hablar de corazón a estas gentes era farsa del diablo; el casamiento era un sacramento y cosas mundanas no tenían que ver en esto, ¡ah, jóvenes del día!, si pudieras saber los tormentos de aquella juventud, ¡cómo sabrías apreciar la dicha que gozáis! Las pobres hijas no se habrían atrevido a hacer la menor observación; era preciso obedecer. Los padres creían que ellos sabían mejor lo que convenía a sus hijas y era perder tiempo hacerles variar de opinión. Se casaba una niña hermosa con un hombre que ni era lindo ni elegante ni fino y además que podía ser su padre, pero hombre de juicio, era lo preciso. De aquí venía que muchas jóvenes preferían hacerse religiosas que casarse contra su gusto con hombres que les inspiraban aversión más bien que amor. ¡Amor!, palabra escandalosa en una joven el amor se perseguía, el amor era mirado como depravación”.

Mariquita Sánchez se convirtió en una “referente” inevitable de las mujeres de la elite rioplatense. Partidaria de la independencia, en una suscripción de 1812 promovida por el Triunvirato para pagar armas venidas de Estados Unidos, acaudilló a un grupo de damas vinculadas a la Sociedad Patriótica dirigida por Bernardo Monteagudo, que adhirió e hizo publicar en la Gaceta un llamado que expresa, a la vez, los cambios y las continuidades que se vivían en los tiempos revolucionarios. Allí se decía que las mujeres, “destinadas por la naturaleza y por las leyes a vivir una vida retraída y sedentaria, no pueden desplegar su patriotismo con el esplendor de los héroes de los campos de batalla. Saben apreciar bien el honor del sexo a quien confía la sociedad el alimento y la educación de sus jefes y magistrados, pero tan dulces y supremos encargos, las consuelan apenas del sentimiento de no poder contar sus nombres entre los defensores de la patria. En la búsqueda de sus anhelos, han encontrado el recurso que siendo análogo a su constitución, desahoga de algún modo su patriotismo. Las suscriptoras tienen el honor de presentar a V.E. la suma [...] que destinan al pago de fusiles que ayudarán al Estado en la erogación que hará por armamento que acaba de arribar felizmente. Ellas sustraen generosamente las pequeñas, pero sensibles necesidades de su sexo, para consagrarles un objeto, el más grande que la patria conoce en las actuales circunstancias. Cuando el alborozo público lleve hasta el seno de las familias la nueva de una victoria, podrán decir en la exaltación de su entusiasmo ‘Yo armé el brazo de ese valiente que aseguró su gloria y nuestra libertad’. Dominadas por esa ambición honrosa, suplican las suscriptoras a V.E., se sirva mandar grabar sus nombres en los fusiles que costean. Si el amor a la patria deja algún vacío en el corazón de los guerreros, la consideración al sexo será un nuevo estímulo que los obligue a sostener en su arma, una prenda del afecto de sus compatriotas cuyo honor y libertad defienden. Entonces, tendrán derecho a reconvenir al cobarde que con las armas en la mano abandonó su nombre en el campo enemigo. Y coronarán con sus manos al joven, que presentando con ellas el instrumento de la victoria, dé una prueba de gloriosa valentía. Las suscriptoras esperan que aceptando V.E. este pequeño donativo, se servirá aprobar su solicitud como un testimonio de su decidido interés por la felicidad de la Patria. Buenos Aires, 30 de mayo de 1812”. [leer más]

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Martín Fierro, “representante primitivo de nuestra nacionalidad, mezcla singular de astucia y de candor”, por José Tomás Guido

El 10 de noviembre de 1834, nació José Rafael Hernández en la chacra de su tío, Juan Martín de Pueyrredón, en lo que hoy se conoce como Villa Ballester, partido bonaerense de San Martín.

Colaboró de chico con su padre, capataz de estancia, y con gran capacidad autodidacta pronto se convirtió en instructor del estanciero para quien trabajaba. A los veinte años, se integró a las filas antirosistas de Justo José de Urquiza, a quien acompañó en Cepeda y Pavón. Más tarde, tras el asesinato de Urquiza, participó de las rebeliones federales junto a Ricardo López Jordán, profundizando una antigua enemistad con Domingo F. Sarmiento, quien pronto elevaría un proyecto de ley poniendo precio a las cabezas de los sublevados, entre ellas, la de Hernández, que fue valuada en mil pesos fuertes.

Su actuación tanto en estancias y campos de batalla le valieron un profundo conocimiento de la vida gauchesca, ya que el ejército estaba por entonces constituido principalmente por gauchos.

Luego de un breve exilio en Brasil, trabajó como periodista en El Río de la Plata, El Nacional Argentino y La Capitalde Rosario, entre otros, y más adelante alcanzó a defender las ideas federales como diputado y senador. En sus notas, discursos y poemas, abordó la cuestión del indígena y del gaucho y criticó las ideas “civilizadoras” de Sarmiento.

En 1863 publicó Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza y casi veinte años más tarde, en 1881, aparecía su obra Instrucción del Estanciero, una especie de manual para hombres de campo. Pero fue el Martín Fierro, un poema sobre la experiencia de un gaucho argentino, la obra que lo consagró como máximo exponente de la literatura gauchesca.

Leopoldo Lugones lo consideró el paradigma de la nacionalidad argentina y Miguel Cané le dedicará a José Hernández estas calurosas palabras: “Usted ha hecho versos gauchescos, no (…) para hacer reír al hombre culto del lenguaje del gaucho, sino para reflejar en el idioma de éste, su índole, sus pasiones, sus sufrimientos y sus esperanzas, tanto más intensas y sagradas, cuanto más cerca están de la naturaleza”. “Espero que a estas horas estará usted escribiendo otro libro como éste, que es como una golosina: una vez gustado, se anhela otro semejante”, dirá Juana Manuela Gorriti sobre La vuelta de Martín Fierro, publicado en 1879, siete años después de la primera parte.

Claro que no todo fueron laureles. Bartolomé Mitre reconocía en carta a Hernández: “Martín Fierro es una obra y un tipo que ha conquistado su título de ciudadanía en la literatura y en la sociabilidad argentina”. Sin embargo, deslizaba sus críticas a la obra: “Creo que Vd. ha abusado un poco del naturalismo, y que ha exagerado el colorido local (…) con ciertos barbarismos que no eran indispensables para poner el libro al alcance de todo el mundo… No estoy del todo conforme con su filosofía social, que deja en el fondo del alma una precipitada amargura sin el correctivo de la solidaridad social. Mejor es reconciliar los antagonismos por el amor y por la necesidad de vivir juntos y unidos, que hacer fermentar los odios…”.

El libro tuvo, sin embargo,  cientos de ediciones y fue traducido a más de 70 idiomas. José Hernández, quien consagró su vida a mejorar la situación de los gauchos, logró con su obra su mayor contribución a esta causa. Murió a los 51 años, el 21 de octubre de 1886.

Para recordarlo, transcribimos en esta oportunidad una carta que le escribió José Tomás Guido a Hernández en 1878. En ella, Guido se refiere a la obra culmine de la literatura gauchesca como “una pintura fiel de esa porción poco estudiada del pueblo argentino”, alude con lucidez a la inmigración: “la simpatía que despierta se aviva cuando se piensa que asistimos a su rápida extinción y cuando su asimilación con razas exóticas cambia esa fisonomía que sólo a la poesía es dado perpetuar”; y sintetiza: “usted embellece tradiciones que se perderían en medio de las perturbaciones de nuestra época”.

Fuente: José Hernández, El gaucho Martín Fierro, Buenos Aires, Librería Martín Fierro, 1894, págs. XII-XIII

Señor D. José Hernández

Estimado compatriota:
 
Me pide Vd. un lugar en mi biblioteca para su Martin Fierro, que ha llegado tan suavemente a su edición undécima.

Quiero antes de colocarlo con el honor debido a su bizarría, expresar a usted los motivos del placer que me ha causado su héroe.

En primer lugar es hijo legítimo de Vd., a quien profeso aprecio antiguo. Luego, él se me presenta con su garbo de jinete criollo, con la originalidad de su pintoresco lenguaje, y con el odio más franco a la opresión.

A mí me encantan esos tipos modelados por la naturaleza, cuando sus facultades nativas no han sido alteradas aún por una civilización que suele ser funesta.

Compare Vd. las cualidades de los gauchos con las de los campesinos de otros países, o con su clase proletaria y verá Vd. que toda la ventaja está del lado de nuestra raza genuina que lleva grabado en su pecho varonil el sello de la América.

Hay en ese representante primitivo de nuestra nacionalidad, una mezcla singular de astucia y de candor. Pero domina entre los afectos de su alma la idolatría de su independencia.

La Pampa convida a la libertad. Su extensión inmensa, su aire puro, no han sido creados aisladamente para los esclavos.

Pero el desierto incita también a la melancolía, y cuando el payador canta en la guitarra, no es extraño que sus endechas, sean tristes, no sólo por los males amargos de su condición, sino porque cede a la influencia del espectáculo que le rodea. El aislamiento aumenta esta propensión, y se comprende que al caer de la tarde, aquel soltaría tal vez sus lágrimas al arroyo, cuyas aguas se deslizan como las horas de su humilde existencia.

Si no hubiese en sus costumbres y en su suerte elementos de interés dramático, Vd. los habría hallado en sus inspiraciones frescas como las florecillas silvestres que matizan nuestra llanura.

Pero otra consideración más trascendente resulta de los versos de Martín Fierro. Ella se liga con uno de los problemas fundamentales de la sociabilidad en el Rio de la Plata.

Las promesas de la revolución no se han cumplido todavía para los hijos del Pampero. El rancho de paja no basta a proteger a quien lo habita? ¿Quién tendrá derecho de asombrarse de que un ser privado de los goces más puros de la vida, y de cultivo intelectual, apele a su acero para defenderse o vengarse, y a su ágil caballo para huir?

Pero me aparto de la peligrosa corriente de tales recuerdos, para felicitar a Vd. por la pintura fiel de esa porción poco estudiada del pueblo argentino.
                                                                      
Cuando Vd. describe algunas escenas, de esas que no tienen nunca más testigos que las estrellas, ni más coro que las aves salvajes, se sentirá uno tentado a las correrías agrestes, para sorprender acaso en el fondo del llano el misterio del destino de una parte no menos olvidada, que noble de la humanidad. La simpatía que despierta se aviva cuando se piensa que asistimos a su rápida extinción y cuando su asimilación con razas exóticas cambia esa fisonomía que sólo a la poesía es dado perpetuar.

Así el empeño de Vd. será saludado por la sensibilidad y por el patriotismo. Casi todos invocan los númenes más propicios al genio en sus vuelos más atrevidos.

Pero Vd. se ha contentado con improvisar después del mate, dulces trovas a la sombra del amoroso ombú, o allá en la cresta de una loma. Yo envidio la fortuna con que Vd. embellece tradiciones que se perderían en medio de las perturbaciones de nuestra época, sin el talento y el corazón que les da vida, y las graba profundamente en la literatura y en la historia.

José Tomás Guido.

Buenos Aires, Noviembre 16 de 1878.

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Sarmiento, un bárbaro civilizado, un caudillo de frac, por Juan Bautista Alberdi

El 12 de noviembre de 1863 moría asesinado el caudillo riojano general Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza luchando contra el centralismo del entonces presidente Bartolomé Mitre.

Mitre había tejido una política de alianzas con los sectores conservadores del interior a fin de subordinar las provincias a los intereses porteños. Esto había provocado numerosos levantamientos armados, entre ellos el del caudillo riojano, quien durante veinte años había combatido por la federación contra Rosas y ahora volvía a levantarse en armas contra la política de Buenos Aires.

En junio de 1863, Peñaloza fue derrotado por el ejército nacional.  El caudillo huyó entonces a Los Llanos, en La Rioja. Más tarde invadió San Juan, por entonces gobernada por Domingo Faustino Sarmiento, quien decretó el Estado de Sitio, y dirigió la campaña que terminaría con la vida del Chacho.

Peñaloza fue capturado y, una vez que entregó sus armas, fue asesinado bárbaramente en presencia de su familia. Su cabeza fue cortada y clavada en la punta de un poste en la plaza de Olta durante varios días.  

Poco después del cobarde crimen, Sarmiento escribía a Mitre: “No sé lo que pensarán de la ejecución del Chacho. Yo inspirado por el sentimiento de los hombres pacíficos y honrados aquí he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses. Murió en guerra de policía; ésta es la ley y la forma tradicional de la ejecución del salteador”.

Transcribimos en esta oportunidad algunos fragmentos de las reflexiones de Juan Bautista Alberdi sobre el brutal asesinato, aparecidas tras la publicación del libro El Chacho, un libro que Sarmiento escribió dos años después de la ejecución de Peñaloza.

En su crítica feroz, Alberdi alude a Sarmiento como un “caudillo de frac (…), que fusila y persigue a sus opositores, que hace guerras de negocios… en nombre de la ley, que en sus manos, es la lanza perfeccionada del salvaje”. Y agrega: “Lo que es nuevo y magnífico es matar, empobrecer y desolar países florecientes como Entre Ríos y el Paraguay, en nombre de la civilización y del progreso; y éste es el atributo original y distintivo del caudillaje letrado de las ciudades argentinas”.

Fuente: Juan Bautista Alberdi, Escritos póstumos, Tomo V, Buenos Aires, Alberto Monkes, 1897, págs. 305-328.

El Chacho podría titularse con igual motivo "el Sarmiento", como libro que se ocupa de Sarmiento, más que del Chacho. No es un libro con visos de historia, como los otros. Es un “alegato de bien probado”, la relación de un pleito; un proceso en que Sarmiento no puede ser historiador y juez, porque es parte beligerante. Es, a la vez, un ataque contra el enemigo muerto, hecho en defensa propia por el enemigo vivo: un escrito de guerra, un acto de hostilidad, pasada ya la guerra, pues el vencido está en la tumba, sepultado por el autor del libro. Se necesita no respetar al público para darle a leer tal escrito como digno de él.  […]

El libro titulado el Chacho es la prosecución de la guerra civil, un acto de guerra civil contra un cadáver, contra una tumba.

Lo que inquieta al cronista es que la razón y la moral tienden a proteger a su víctima. Era éste un general argentino, hecho por la autoridad que hizo coronel al autor. Había militado con Lavalle y La Madrid en las guerras de la civilización contra la barbarie de Rosas: con Lavalle, a quien no conoció ni de vista el autor.  […]

El Chacho, pobre y desnudo de recursos, arrastraba la mitad de la república, que le seguía por simpatía; su adversario, a la cabeza del gobierno de San Juan y con todos los recursos de la república de que dispuso Quiroga, temblaba de miedo y de impotencia ante la popularidad del Chacho; y de miedo, como es visible en su libro, lo hizo matar alevosamente. […]

No es la vida del Chacho. Es la acusación del Chacho por motivos compuestos para justificar su muerte, de que es responsable en la historia de su país su mismo acusador.

Al ver el furor con que acusa al Chacho, de venir a interrumpir el movimiento de la industria y de la riqueza de San Juan, en 1863, cualquiera tomaría a su acusador por un Cobden o un Bastiat de la riqueza argentina.
Sabido es, sin embargo, que no fue el Chacho el que acabó de arrasar al Paraguay, defendido por el mismo Sarmiento en el Facundo; no fue el Chacho el que arrasó al Entre Ríos, defendido y glorificado por Sarmiento en Argirópolis; no fue el Chacho el que ha endeudado a la nación en sesenta millones de pesos fuertes, que son su deuda actual; no fue el Chacho el que arrancó de las manos de Weelwright las empresas que puso en manos de Telfener, para empobrecer a la vez a la nación y a Tucumán, con el ferrocarril que es un monumento de ruina y de vergüenza; no fue el Chacho el que privó a Buenos Aires y a la nación del puerto de la Ensenada, en defensa de la geografía colonial del puerto único que no es puerto, según sus cínicas palabras propias; no fue el Chacho el autor de la espantosa crisis de pobreza por que pasa la República Argentina desde el gobierno de su acusador y detractor póstumo y de ultratumba.

Para explicar y acusar la decapitación sin forma de proceso del general Peñaloza prisionero, ex-gobernador de la Rioja muchas veces, se invoca el procedimiento y la jurisprudencia inglesa para los que ese país culto sin igual pone outlaw, fuera de la ley, al salteador, como si la Inglaterra tuviese sombra de analogía con las campañas vírgenes, orígenes del Chacho y de Quiroga, que el autor de Facundo, explicando a su héroe, caracteriza de este modo: "La vida primitiva de los pueblos, la vida eminentemente bárbara y estacionaria, […] asoma en los campos argentinos”…(pág. 10). La sociedad ha desaparecido completamente… y no habiendo sociedad reunida, toda clase de gobierno se hace imposible: la municipalidad no existe, la policía no puede ejercerse y la justicia civil no tiene medios de alcanzar a los delincuentes. Ignoro si el mundo moderno presenta un género de asociación tan monstruosa como esta… (pág. 11). El progreso moral, la cultura de la inteligencia […] es aquí no sólo descuidada sino imposible… La civilización es del todo irrealizable, la barbarie es normal (pág. 12)”.

Tal es el país del Chacho, descrito por el autor de Facundo para explicar a Quiroga, como expresión normal de él. Y para juzgar al Chacho, lo declara fuera de la ley, outlaw según la jurisprudencia inglesa; ¡como si la
Rioja fuese el condado de Oxford en cultura! [leer más]

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La Vuelta de Obligado y el espíritu de partido

El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores del territorio nacional, tuvo lugar el  enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. La escuadra anglofrancesa intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral.

Desde hacía varios años, los conflictos diplomáticos entre Francia, Inglaterra y Buenos Aires estaban a la orden del día. Con las negociaciones estancadas y un ultimátum dado a Rosas para que pusiera fin a la guerra con Uruguay y diera la libre navegación de los ríos, comenzó el bloqueo anglo-francés y la posterior expedición por el río Paraná. Era noviembre de 1845. Rosas dispuso que se cortara el paso a las naves extranjeras. 

El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. Al intentar avanzar varios buques de guerra y mercantes europeos, las fuerzas argentinas  procedieron al ataque. Aunque las bajas de las tropas nacionales fueron diez veces mayores y los agresores lograron avanzar, fue vano su intento de vender las mercaderías y recibieron nuevas embestidas río arriba. El saldo final fue frustrante para los europeos. Los tratados de paz recién se alcanzarían en 1849 y 1850. 

Aquella jornada, recordada desde entonces como un acto de defensa de la integridad territorial, fue declarada Día de la Soberanía Nacional por Ley 20.770 de septiembre de 1974.

La conmemoramos en esta oportunidad con una carta que envió Manuel Eguía a Esteban Echeverría criticando la posición antinacional de la emigración argentina y de la prensa de Montevideo, que “ve rodar 400 cabezas argentinas, y no derrama una lágrima: no hay un pensamiento de nacionalidad sobre la tumba de 400 hermanos”.  Y señala amargamente: “la Francia y la Inglaterra pueden dar una puñalada de atrás, arrebatar una escuadra, quemar buques mercantes, asesinar a cañonazos, destruir nuestro cabotaje: todo eso y mucho más es permitido a los civilizadores”.

Fuente: Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina, Rozas y su época, Tomo IV, Buenos Aires, Félix Lajouane Editor, 1892, pág. 444-445

Pelotas, febrero 12 de 1846

Señor don Esteban Echeverría,

Mi querido Esteban:

Hace algún tiempo que me propuse explorar y aun uniformar la opinión de la emigración argentina en ésta, para conseguir la publicación de un periódico que no sea la expresión de un partido viejo y exclusivo, como lo son hoy los que se publican en esa: y cuando esto no sea posible, hacerlo en artículos insertos en los mismos periódicos.

Las cuestiones que hoy se agitan a cañonazos en el Plata envuelven nuestros mayores intereses de localidad, e infieren grandes ofensas a nuestra nacionalidad, para dejarlas pasar como justas y decorosas…

La intervención, sosteniendo sólo la independencia del Estado Oriental, salta del Uruguay al Paraná y va a asesinar calculadamente argentinos en la Vuelta de Obligado. La prensa todo lo alaba: nada ve el partido unitario en esta lucha que sea contrario a su nacionalidad, a sus intereses: no sale del eterno tema “muera Rosas”, y de la menguada alabanza de todo cuanto emana de la intervención: y no admite ni la discusión de los hechos, cuando aun estamos ignorando qué puntos de contacto hay entre la independencia del Estado Oriental y la Vuelta de Obligado.

Para la prensa de Montevideo, la Francia y la Inglaterra tienen todos los derechos, toda la justicia, aun más: pueden dar una puñalada de atrás, un tajo de pillo, arrebatar una escuadra, quemar buques mercantes, entrar en los ríos, asesinar a cañonazos, destruir nuestro cabotaje: todo eso y mucho más que aun falta, es permitido a los civilizadores.

Para esta prensa el francés maquinista que cae atravesado por una bala, es digno de su compasión y duelo: lo llama desgraciado; y ve rodar 400 cabezas argentinas, y no derrama una lágrima, no muestra el menor sentimiento por su propia sangre: no hay un pensamiento de nacionalidad, una palabra de dolor sobre la tumba de 400 hermanos.

La prensa de Montevideo es completamente francoinglesa, y el pueblo argentino quiere y siente la necesidad de una que sea suya, teniendo elementos americanos que bastan ellos solos, sin mezcla extranjera, para triunfar de Rosas: pero al poder material que avance contra él debe asociarse el poder moral, porque esa empresa no es sólo del sable: éste sólo ha conseguido la mitad del triunfo, y más de una vez ha sido nuestra ruina el empleo de un solo medio. Queremos, pues, un escritor que llene este deber, que ilustre las masas sobre todo punto político: que dispuesto siempre a decir la verdad, no se reduzca a elogiarlo todo. Un escritor (…) colocado en la altura de su misión, desnudo de las influencias de un partido ciego. Que no deprima a Rosas sin motivo, ni alabe a Paz sin merecerlo: que esté constantemente en la libertad de decir lo justo y lo bueno, y armado de la palabra de Dios enseñe al pueblo cuál es su dignidad y conveniencia: que tienda en fin a uniformar la opinión sobre los puntos en que debe haber completo acuerdo para remover obstáculos al nuevo orden.

Este escritor, esta cabeza, este hombre, eres tú, Esteban. Yo he trabajado aquí para darte a nombre de todos tus compatriotas este encargo: y lo he conseguido sin más esfuerzo que la sola indicación de tu nombre. Dime, pues, si lo aceptas, y si puedes consagrarte a este fin.

(…)

Te desea salud tu amigo

Manuel Eguía

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Remedios, ungüentos, dolencias del ayer

Una nueva sección que intenta arrojar un poco de luz y en ocasiones alguna sonrisa sobre las creencias y prácticas en medicina de otros tiempos.

En esta oportunidad, reproducimos una carta que envió Juan Manuel de Rosas a Facundo Quiroga con consejos para tratar el reumatismo. El remedio milagroso no llegó a destino. La carta donde Rosas se lo enviaba está fechada el 25 de febrero de 1835, y Quiroga había sido asesinado nueve días antes en Barranca Yaco.

Remedio contra el reumatismo - Carta de Juan Manuel de Rosas a Facundo Quiroga

Fuente: Martiniano Leguizamón, Papeles de Rosas, Buenos Aires, Peuser, 1935.

“Mi querido compañero, Señor Don. Juan Facundo Quiroga: Habiendo mi primo el Señor Don Tomás Anchorena adquirido la noticia del remedio siguiente me ha parecido conveniente comunicarlo a usted por si de algo le sirve su conocimiento, pues en la clase de males que usted padece, generalmente, donde menos se piensa suele centrarse el alivio de la Divina Providencia. Pero yo sería de opinión de que si usted se resolviera a tentarlo, no debía ser hasta que regresase y gozase ya de un completo sosiego.

”Un griego que tiene Fonda en San Isidro, muy hombre de bien me ha referido que siendo él joven cuando Napoleón fue al Egipto, su padre fue salvado con este remedio.

”Tomó una porción de ajos, los peló y colocó sobre un pedazo de lienzo de camisa de hilo usada: enseguida pulverizó aquellos ajos con polvos de mercurio dulce en una dosis como de dos narigadas de rape, y doblando el lienzo lo coció en forma de bolsa o saco cerrado por todos lados. Después tomó una olla de dos orejas en que cabrían como cinco o seis botellas de agua y colocó en ella la bolsa pendiente por unos hilos de las dos orejas de modo que, estando dentro de la olla, se mantuviese al aire como en una maroma. Acto continuo le echó agua fría en la olla, pero cosa que la bolsa no tocase en el agua; la tapó con un plato y engrudó por las orillas para que quedase herméticamente cerrada la olla; puso un peso sobre el plato para que no se moviese, y colocó la olla así tapada y cerrada en fuego de carbón fuerte en donde la tuvo hirviendo como hora y media, cuidando mucho de reponer y pegar el engrudo donde se desprendía para que no saliere ningún vapor de la olla.

”Después de esta operación separó la olla del fuego y cuando había aflojado el calor la destapó, sacó la bolsa, y cerrada y caliente cuanto podía sufrirse en las manos, las exprimió con las mismas manos sobre una fuente haciéndole echar una especie de aceite que lo acomodó después en un frasco o botella. Con la brosa de los ajos exprimidos le frotó los miembros enfermos para aprovechar el jugo o aceite que tenían, dejando en ellos las brosas que se quedaban pegadas; y las envolvió después con unos lienzos usados.

”Concluida la primera cura, lo despidió entregándole el frasco del exprimido aceite para que se diese con él a mano caliente dos frotaciones al día, una al acostarse a la noche y otra al levantarse por la mañana, y le previno que cuando se acabase volviese por más. Observó exactamente la instrucción y a los tres días ya movía los miembros que se le habían adormecido del todo, a los nueve días caminó por sus pies sin muleta, y sanó del todo hasta el presente, sin necesidad de repetir la confección del medicamento.

”No le quedó otro defecto que cierta desigualdad a la vista, entre el nudo de una muñeca y el de la otra, que me lo hizo notar, y que cuando quiere hacer mucha fuerza, le flaquea al rato el brazo izquierdo, que fue el enfermo. Siempre de Vd. affmo. Amigo, J. M. de Rosas."

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Noticias

Subastan objetos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy
El próximo 22 de noviembre se cumplirán 50 años del asesinato del ex presidente de los Estados Unidos acribillado a balazos en 1963. La fascinación que todavía hoy despierta el líder demócrata fue aprovechada por la casa de subastas RR Auction, en New Hampshire, que el pasado 24 de octubre remató casi 300 lotes de objetos relacionados con la vida y la muerte del ex presidente. Los más cotizados resultaron los autos. El descapotable blanco en el que viajaba Kennedy cuando murió fue vendido en 318.000  dólares mientras la limosina presidencial alcanzó los 210.000. En tanto, el anillo de bodas del asesino Lee Harvey Oswald alcanzó los 108.000 dólares mientras el anillo presidencial de Kennedy se vendió por 90.000. Entre los controvertidos objetos a rematar se encontraba la ventana del Texas School Book Depository,  (que funciona hoy como El Museo del Sexto Piso), desde donde Oswald disparó. Por ella ofertaron 140.000 dólares, pero no fue vendida ya que no alcanzó el precio de reserva. También se remataron un revolver propiedad de Oswald, discursos del mandatario, documentos de la investigación Warren, fotos de la familia Kennedy, cartas manuscritas de Jacqueline Kennedy y un revolver propiedad de Jack Ruby, el asesino de Oswald.
Fuente: info; info; info
Pagan u$s 1.500.000 por el violín que sonó hasta que se hundió el Titanic

El instrumento pertenecía Wallace Hartley, el director de la banda musical contratado para tocar en el salón de primera clase del transatlántico hundido en 1912. Cuando el barco comenzó a sumergirse, Hartley dio orden de tocar para tranquilizar a los pasajeros. Los sobrevivientes de la tragedia contaron más tarde que el director ordenó a los otros siete integrantes de la banda seguir tocando en la popa del barco aun viendo que los botes salvavidas no eran suficientes y sabiendo que iban a morir. Se cree que el último tema que interpretaron fue el himno Nearer, My God, To Thee (“Más cerca de ti, Dios mío). Todos los músicos murieron en el mar helado. Diez días después de la tragedia, el violín fue rescatado del cuerpo de Hartley, quien lo llevaba atado. Tenía una placa de plata grabada que decía: “Para Wallys, con motivo de nuestro compromiso. María”. Era un regalo de María Robinson, su novia, con quien el músico pensaba casarse a su regreso a Gran Bretaña. Al enterarse del hundimiento, su prometida pidió que le entregaran el violín. Nunca se casó y conservó el instrumento de su compañero hasta que murió en 1939. Tras su muerte, su hermana lo entregó al Ejército de Salvación, y terminó en el altillo de la casa de un músico amateur, cuyo hijo lo encontró en 2006. El Titanic naufragó en las aguas glaciales del Atlántico Norte  en su viaje inaugural en la noche del 14 al 15 de abril de 1912  tras chocar con un iceberg. De las cerca de 2.200 personas a  bordo, murieron más de 1.500. La subasta del violín, organizada por Henry Aldridge & Son, tuvo lugar el pasado 19 de octubre y duró apenas diez minutos. Superando las expectativas de la casa de subastas, un comprador anónimo pagó por el objeto 900.000 libras (cerca de mil quinientos dólares). El instrumento ya no puede usarse; el verdadero valor está en su significado: es, quizá, el símbolo de la solidaridad de alguien que no trató de salvarse solo sino que tocó hasta el final para aliviar a los demás.

Fuente: info; info
Tesoro arqueológico en el fondo del Lago Titicaca

Las piezas halladas, unos dos mil fragmentos, tienen unos 1500 años de antigüedad y revelan un gran intercambio entre las culturas andinas y las de otras regiones. Entre los restos encontrados hay un timón y un ancla, varias piedras preciosas, como la bolivianita, y gemas de Ecuador, Perú y Chile, lo que hace presumir que hubo un gran intercambio comercial y cultural entre las civilizaciones de la zona antes de la llegada de los españoles.

Fuente: info
Descubren una tumba egipcia de un médico de los faraones

La tumba, que pertenece a Schepseskaf Ang, sacerdote del Khnum  (el Dios del Nilo) y del Ra (el Dios del Sol), fue hallada en la necrópolis de Abu Sir, en la provincia de Giza, en las afueras de El Cairo. Schebseskaf Anch fue uno de los más importantes médicos de la realeza en el Antiguo Egipto hace unos 4000 años. Abu Sir era el cementerio de la clase dirigente de la antigua capital de Menfis. Hay allí 14 pirámides. El sepulcro mide aproximadamente 21 metros de ancho y 14 de largo y tiene muros de unos cuatro metros de altura. Al interior de una puerta falsa los arqueólogos encontraron el nombre y los títulos del propietario. Además de esta última sepultura, en este yacimiento arqueológico se han encontrado numerosos monumentos funerarios dedicados a varios sacerdotes y altos funcionarios que trabajaron en la construcción de las pirámides y los templos.

Fuente: info
“El Hombre de los Hielos”, que vivió hace 5300 años, tiene al menos 19 parientes vivos

Un equipo de investigadores afirma haber encontrado 19 descendientes vivos de Ötzi, “el Hombre de los Hielos”, una momia bien conservada descubierta en la frontera entre Austria e Italia en 1991, que vivió hace 5.300 años. En 2012, tras una serie de estudios pudo descifrarse el genoma completo, lo que permitió identificar una mutación genética en su ADN que puede rastrearse en personas vivas. El estudio se realizó en 3.700 donantes de sangre, entre los cuales se encontraron 19 personas genéticamente relacionadas con el hombre momificado. Según los análisis realizados, “el Hombre de Hielo” tenía 46 años al momento de morir, medía poco más de 150 centímetros y padecía la enfermedad de Lyme (una dolencia infecciosa transmitida por las garrapatas). Los restos hallados en su estómago indicaron que tenía una dieta rica en carne, un hecho que también sugieren el arco y la flecha encontrados junto a su cuerpo. Según los científicos, Ötzi, un cazador, murió desangrado por un ataque con flechas y sufrió diferentes traumatismos, probablemente en un enfrentamiento con miembros de una población hostil. Debido a las leyes de protección de datos que ampara esa investigación, los 19 parientes de Ötzi, todos austríacos, no podrán saber que lo son, ya que todos los análisis realizados son anónimos para proteger la esfera privada de los voluntarios.

Fuente: info; info
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Difusión

Muestras

  • La noche de los museos 2013. Como todos los años, el Ministerio de Cultura porteño organiza este año la noche de los museos, que se llevará a cabo el próximo sábado 9 de noviembre. Ver actividades en info.*

  • Muchas voces, una historia. Argentina 1810-2010, una exposición permanente de la Casa del Bicentenario, que a través de una video-instalación, recorre la historia del país con imágenes y sonidos, intentando dar cuenta de las complejidades y ambigüedades del relato histórico, expresando la pluralidad de voces y perspectivas de la sociedad. Lugar: Riobamba 985; horarios: de martes a domingo y feriados de 15.00 a 21.00 hs. Ingreso permitido hasta 30 minutos antes del cierre. Entrada libre. (info)*
  • Sociedad de Trabajo. Una historia de dos siglos. La Casa Nacional del Bicentenario y la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación,  junto con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, inauguraron en abril una exposición que relata la historia del trabajo en la Argentina, ilustrada con documentos, audiovisuales, fotografías, instalaciones y obras de cincuenta artistas argentinos. La exhibición pone en foco el trabajo, no sólo como una ocupación, sino también como un conjunto de derechos que garantizan la producción de la vida en su aspecto público y privado. Se desarrolla, además, la historia política del trabajo, la organización del movimiento obrero y los modos de intervención del Estado en distintos momentos de la historia. Las visitas guiadas para público en general, sin turno previo, se realizan los sábados a las 16.30. Lugar: Riobamba 985. La exposición se podrá visitar hasta el 1º de diciembre de martes a domingo y feriados de 15.00 a 21.00 hs. Ingreso permitido hasta 30 minutos antes del cierre. Entrada libre: (info)*
  • Los porteños vuelven a jugar y a divertirse con los juguetes de ayer. Muestra de los juguetes de la colección del Museo de la Ciudad. En el museo se podrán ver desde un auto de lata, trenes eléctricos, una colección de soldaditos de plomo hasta diminutas máquinas de coser fabricadas entre 1915 y 1960. Lugar: Defensa 219 / 223; horarios: lunes a domingo y feriados de 11 a 19 hs. Sábados, domingos y feriados de 15 a 19 hs. Entrada general: $1. Miércoles, gratis. Tel. : 4343-2123 / 4331-9855 (info)*
  • Museo Histórico Nacional. El martes 9 de julio el museo inauguró la sala Tesoros de la Independencia, donde se exponen diversos objetos históricos relacionados con la época de la Revolución: una tarja que las damas de Potosí le obsequiaron, hace 200 años, al general Manuel Belgrano; el tintero utilizado para firmar el acta de la Independencia; el retrato del general José Gervasio Artigas; la llave de la ciudad de Montevideo recibida por Vicente Anastasio de Echevarría al rendirse en 1814; el sello para lacre perteneciente a Fray Justo Santa María de Oro; el bastón del coronel José Moldes; el sable del general Manuel Belgrano; el fragmento de la Gualdrapa del general Martín Miguel de Güemes; y el retrato del general Juan Martín de Pueyrredón. Como siempre, se exhiben también en las otras salas excelentes grabados, litografías, cuadros, imágenes religiosas y esculturas; banderas, estandartes, armas y uniformes de las guerras de la Independencia; muebles, relojes, partituras, instrumentos musicales y vajillas de las familias tradicionales del siglo XIX; recuerdos de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, relicarios y miniaturas, daguerrotipos, fotos y tarjetas postales; aperos, ponchos, objetos de plata y prendas gauchas. Entre sus colecciones pictóricas resaltan los cuadros de José Gil de Castro; las pinturas de Cándido López, un valioso testimonio de la Guerra del Paraguay (1865-1870). También cuentan con los pianos y los forte pianos de la familia Escalada, de María Sánchez de Thompson y de Eduarda Mansilla. En el Museo puede visitarse la reproducción del dormitorio de José de San Martín en Boulogne-Sur-Mer (Francia), ambientado con objetos originales de acuerdo al bosquejo enviado por su nieta Josefa Balcarce. El archivo personal de Adolfo Carranza está abierto para los investigadores. Una valiosa biblioteca de alrededor de quince mil volúmenes, dedicada principalmente a la historia argentina y americana, puede ser consultada por el público general. Horario: De miércoles a domingo, de 11 a 18 hs. Los docentes que deseen visitar el Museo con sus alumnos deben enviar un correo electrónico a educacion@mhn.gov.ar. Dirección: Defensa 1600. Informes 4307-1182. (info, info)*
  • Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo. El museo cuenta con modernos sistemas interactivos de comunicación que favorecen la participación del público. Se puede acceder al balcón principal del edificio y visitar todas sus salas además de ver sus históricos túneles, a través de una cámara subterránea. Cuenta con dos pantallas que les permiten a los visitantes interactuar con la imagen del famoso cuadro del 22 de mayo y con un mapa con los puntos geográficos más importantes de la ciudad en los febriles días de la Revolución de Mayo. Dirección: Bolívar 65. Tel.: 4342-6729 y 4334-1782. Visitas guiadas: Miércoles y jueves a las 15.30; Viernes a las 15.30 (gratis); Sábados, domingos y feriados a las 12.30, 14 (gratis) y 15.30. Las visitas pagas incluyen un recorrido virtual en tiempo real de las construcciones subterráneas del Patio del Museo. Los establecimientos educativos deben solicitar turno a visitascabildo@cultura.gov.ar. Informes: 4342-6729 y 4334-1782. (info)*
  • El Museo Nacional de la Historia del Traje expone un recorrido por las diversas piezas de indumentaria. En sus salas se pueden ver colecciones como  la moda desde 1850-1915;  la moda en los años 20; trajes de baño (1890-1950); los 50's "Juventud y Rebeldía"; los 80's "Extravagantes y Glamorosos"; la moda infantil desde 1860 a 1960, etc. Dirección: Chile 832. Horarios: de martes a domingo de 15 a 19 hs. Visitas guiadas: sábados y domingos a las 17:00 hs. Informes: 4343-8427. (info)*
  • Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio Saavedra, Sala Ricardo Zemboraín: Colección de platería urbana del Siglo XIX. Sala tertulias: Mobiliario, iconografía y artes decorativas correspondientes a la 1ª y 2ª mitad del Siglo XIX. Sala independencia: Testimonios del proceso que se inicia con la Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y la Independencia Sudamericana. Confederación argentina: Aspectos políticos, sociales, y económicos de los gobiernos de Juan Manuel de Rosas. Lujos y vanidades femeninas del siglo XIX: Peinetones, alhajas, relojes, abanicos y otros accesorios de la moda femenina. Sala Leonie Matthis: La plaza de Mayo desde la fundación hasta el fin del Siglo XIX a través de las aguadas de la pintora francesa. Sala moda: Vestimenta masculina y femenina del Siglo XVIII y XIX. Emisiones, inflación y convertibilidad: La Economía Argentina a través de sus diferentes monedas. Sala de armas: Colección de armas de fuego y armas blancas. Sala Keen: Platería rural. Dirección: Crisólogo Larralde 6309. Horario: Martes a viernes de 9 a 18 hs. Sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs. Tel: 4572-0746 / 4574-1328. Visitas guiadas: sábados, domingos y feriados, 17 hs. (info)*
  • Bicentenario del Himno Nacional Argentino. Con motivo de haberse cumplido el pasado 11 de mayo el Bicentenario del Himno Nacional, el Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio Saavedra presenta una muestra de carácter anual referida a recordar dicho acontecimiento. Lugar: Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio Saavedra.  Dirección: Crisólogo Larralde 6309. Horario: Martes a viernes de 9 a 18 hs. Sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs. Tel: 4572-0746 / 4574-1328. (info)*
  • Manzana de las Luces. El Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces organiza visitas guiadas a: la Procuraduría de las Misiones Jesuíticas, los Túneles del Siglo XVIII, la Antigua Universidad y las Casas Virreinales, el Patio de las Misiones Jesuíticas, la Sala de Representantes, la Sala Maza. El paseo sale de Perú 272. Ver información detallada en info*
  • Museo de la Inmigración: La muestra “Para todos los hombres del mundo” se expone en uno de los antiguos dormitorio del ex Hotel de Inmigrantes, ubicado en el tercer piso. Allí se pueden apreciar fotografías, audiovisuales, maquetas, objetos, testimonios y documentos cuyo eje del relato será la historia de la inmigración en la Argentina, basado en cuatro temas: el viaje, la llegada, la inserción y el legado. Durante los próximos diez años el museo será gestionado por la Universidad de Tres de Febrero. Dirección: Av. Antártida Argentina 1355. Martes a domingo, de 12:00 a 20:00hs. Feriados cerrado. info*
  • Múltiples representaciones de Eva Perón en su paso por la imprenta. La muestra propone un recorrido que abarca desde las tapas de diarios y revistas de los años cuarenta, que la anuncian como la prometedora actriz venida de Los Toldos, a la publicística oficial peronista que la erige como la abanderada de los humildes, como así también los libros que se nutrieron de su poderosa figura y sus obras La razón de mi vida y Mi mensaje. Se presentaen tres ejes en diálogo que sugieren revisitar a la Eva Perón impresa, a través de la construcción del ícono, del surgimiento del mito y de la tradición de su culto. Curada por Daniel Santoro, el carácter estético de esta intervención apela a reconstruir las diversas imágenes impresas que evocan a Eva Perón, en interacción con la selección bibliohemerográfica realizada por Roberto Baschetti. En la Plaza Rayuela se podrá visitar una serie de fotografías que acompañan la exposición (info)*

  • Museo Nacional Bellas Artes (MNBA). Hasta el 24 de noviembre se podrá visitar la muestra Memoria de la Escultura 1895-1914, que comprende el período de institucionalización del campo artístico argentino, desde la fundación del MNBA en 1895 hasta el IV Salón de Artes Plásticas de 1914. Revisa especialmente las motivaciones que animaron a Eduardo Schiaffino, primer director de la institución (entre 1895 y 1910), a conformar un conjunto de esculturas de autores extranjeros y a impulsar la escultura argentina. Forman parte de la muestra piezas de reconocidos autores argentinos y extranjeros del siglo XIX y principios del XX, como Lucio Correa Morales, Mateo Alonso, Francisco Cafferata, Víctor de Pol, Arturo Dresco, Pedro Zonza Briano, Antonio Tantardini, Jules Lagae, Auguste Rodin y Émile Bourdelle. Algunas de las obras se exhiben al público después de casi cien años. Entre ellas se destaca Bacante (1896), de Arturo Dresco, una de las primeras esculturas de un escultor argentino en ingresar al museo, restaurada especialmente para esta ocasión. Las visitas se realizan de martes a domingo a las 18:00, excepto feriados. También hay visitas especiales para ciegos y personas con baja visión el sábado 16 de noviembre a las 11:00. Dirección: Av. Del Libertador 1473. (info)*

Cine

  • Venimos de muy lejos. Con dirección de Ricky Piterbarg y guión de Paula Pasnansky, Ricky Piterbarg y Vanina Sierra, la película fusiona los lenguajes del documental, la ficción y el teatro para retratar las historias de los inmigrantes que llegaron a la Argentina en los albores del siglo XX. Actúan: Mario Mahler, Martin Casalongue, Natasha Piterbarg, Nino Mato, Víctor Hugo Morales. Ver horarios en info.*
  • Hannah Arendt y la banalidad del mal, de  Margarethe Von (minúscula) Trotta y Pam Katz. Dirigida por Margarethe Von Trotta. La periodista y filósofa alemana Hannah Arendt es enviada a Jerusalén por la revista The New Yorker, a cubrir el juicio del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann. Trabaja durante cuatro años, marcada por la controversia, y escribe un libro que provoca inmediatamente un escándalo internacional. Actúan Janet Mcteer, Axel Milberg, Barbara Sukowa, Julia Jentsch, Michael Degen, y Ulrich Noethen. Ver horarios en info.*

Teatro

  • Allende, la muerte de un presidente, una obra de Rodolfo Quebleen, dirigida por Norberto Gonzalo. Se trata de un monólogo que muestra las horas finales del mandatario chileno a través de una perspectiva teatral conectada con la realidad de nuestros países y con la exaltación del oficio del actor y de la creación escénica. Lugar: La Máscara; Piedras 736; tel: 4307-0566. Sábados 22:30 hs. (info)*

Internet

  • La revista Fronteras de la Historia, que publica desde 1997 el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), fue integrada al acervo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (España), donde a partir de ahora también podrá ser consultada en línea. La publicación tiene como objetivo difundir resultados de investigaciones recientes en historia colonial latinoamericana y reflexiones teóricas y metodológicas sobre el pasado. Su eje temático se centra en la historia del periodo colonial, pero está abierta a las discusiones que relacionan el periodo, desde una perspectiva transdisciplinar, con problemas de los siglos XIX y XX. Puede consultarse en: info*

* Se recomienda constatar vigencia de los eventos y cambios de horario.
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Lanzamiento de Libros

Las trampas del pasado: las Fuerzas Armadas y su integración al estado democrático en Argentina, de Sabina Frederic, Fondo de Cultura Económica, 433 págs. $108. La autora analiza en este libro el controvertido proceso de reinscripción e integración de los militares al Estado argentino democrático, signado por la insistente preocupación en torno a cómo subordinarlos al poder político. Tanto la democratización como la profesionalización de las Fuerzas Armadas estuvieron determinadas por una sucesión de posguerras de distinta naturaleza que, junto con el terrorismo de Estado, empujaron a los militares hacia su virtual parálisis operativa. info

Historias del Ejército argentino. 1990-2010: democracia, política y sociedad, de Máximo Badaró, Editorial Edhasa. 224 págs. $90. Cuando en diciembre de 1983 retornó la democracia, el Ejército (y las FFAA en su conjunto) era la institución más denostada de la Argentina. La represión ilegal, el hundimiento económico y la guerra de Malvinas cubrían su nombre. El libro aborda la transformación profunda que tuvo lugar en el Ejército a partir de entonces. Su profesionalización, las misiones internacionales, el lugar de las mujeres militares, la memoria de las violaciones de los derechos humanos, la educación militar, los problemas salariales y las relaciones entre la vida castrense y familiar, son algunos de los ámbitos donde se vienen dando los principales cambios y desafíos. info

Alfonsín, de Oscar Muiño, Editorial Aguilar. 421 págs. $170. Con testimonios de amigos, familiares, conocidos y adversarios, el autor reconstruye la personalidad de un líder decisivo en la Argentina de las últimas décadas del siglo pasado, cuya influencia sigue presente después de su muerte. info

Humor. Nacimiento, auge y caída de la revista que superó apenas la mediocridad general, de Diego Igal, Editorial Marea. 250 págs. $160. El libro recorre la historia de una revista que en sus veintiún años de vida enfrentó la clausura, desafió censores, sobrevivió a la dictadura y siguió ejerciendo su periodismo crítico y zumbón durante los gobiernos de Alfonsín y de Menem. La revista, semillero de centenares de ilustradores, periodistas y escritores, fue el reino de su creador, director, dibujante estrella y patrón, Andrés Cascioli y quedó en el inconsciente colectivo de los argentinos. info

Historia Económica Argentina 1880-2009. Desde los tiempos de Julio Argentino Roca hasta Cristina Fernández de Kirchner, de Diego Rubinzal, Editorial Centro Cultural de la Cooperación, 344 págs. $159. El libro recorre en sus más de 800 páginas 130 años de historia económica, política y social argentina, repasando las principales características de los modelos agroexportador, de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), de valorización financiera y del nuevo patrón de crecimiento que presenta la economía argentina a partir del estallido de la convertibilidad. info

Estudios sobre la industria argentina 3, de Marcelo Rougier (Comp.), Lenguaje Claro. 348 págs. $120. El libro aborda los ciclos y la evolución macroeconómica, en las políticas económicas y de promoción industrial en diferentes sectores y actividades. info

Los años setenta de la gente común. La naturalización de la violencia, de Sebastián Carassai, Siglo XXI Editores, 336 págs. $126. Los años setenta en la Argentina estuvieron signados por la violencia política y la represión. A través del análisis de testimonios, material gráfico y audiovisual de consumo masivo y estudios de opinión, el libro indaga cómo vivió esa época la gente “común”, los sectores medios que no se involucraron en política ni formaban parte de grupos de poder, una enorme mayoría soslayada en las investigaciones sobre los “años de plomo”. El autor intenta desentrañar cómo se instaló un sentido común acerca de la violencia, que culminó en su naturalización. En la aceptación de los asesinatos cotidianos se engendraba la aceptación de la última dictadura militar, que prometía restaurar los valores de moderación y racionalidad. info

Frigerio, el ideólogo de Frondizi. Apogeo, ocaso y renacimiento del desarrollismo argentino, de Mario Morando, Editorial A-Z. 404 págs. $130. Un libro sobre el integracionismo desarrollista, encarnado en la persona de Frigerio. info

Las reglas de la caridad. Las Damas de caridad de San Vicente de Paúl, Buenos Aires (1866-1910), de Rosana Vaca, Prohistoria ediciones, Rosario, 2013, 168 págs. Durante la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad de Buenos Aires se pobló de asociaciones que atendieron problemáticas variadas como la salud, la educación o la niñez abandonada. El libro reconstruye la actuación de una de ellas, la Sociedad Damas de Caridad de San Vicente de Paúl de la ciudad de Buenos Aires, hasta comienzos del siglo XX. Las diversas prácticas benéficas, sus vinculaciones con los poderes públicos, la prensa y otras instituciones privadas. info

Ritual, tiempo y poder. Una aproximación antropológica a las instituciones del gobierno colonial (Gobernación del Tucumán, siglos XVII y XVIII), de Silvina Smietniansky, Prohistoria Ediciones, 300 págs. $115. Este libro ensaya una aproximación antropológica a la dimensión ritual del poder en el gobierno del Tucumán colonial a través del examen de dos instituciones: los cabildos y los juicios de residencia. info

Paraguay. 1813. La proclamación de la República, de Liliana Brezzo, Herib Caballero Campos e Ignacio Telesca (coordinadores), Editorial Taurus. Un equipo de investigadores, conformado por Margarita Durán, Nidia Areces, Manuel Chust, Jerry Cooney, Juan Bosco Amores, Juan Manuel Casal y Álvaro Caso, analiza el proceso histórico paraguayo desde mayo de 1811 hasta el Congreso de 1813. El volumen aborda temas como las causas de los procesos de independencia en Iberoamérica, las Cortes de Cádiz, la Constitución de 1812, los conceptos revolución, república y pueblo, la economía paraguaya durante los años revolucionarios, los roles de la milicia, el estado y la sociedad, el Cabildo de Asunción y la Junta Superior Gubernativa, los congresos de 1811 y 1813, las relaciones entre Paraguay y Buenos Aires y la Banda Oriental. Para mayor información sobre la distribución y puntos de venta de la obra: mjperalta@santillana.cominfo

Historias de la historia argentina, de Miguel Ángel de Marco, Editorial El Ateneo. 300 págs. $120. Más de cuarenta relatos sobre la historia argentina, con anécdotas y curiosidades, narradas con técnicas literarias. info

Las independencias hispanoamericanas. Un objeto de historia, de Véronique Hébrard y Geneviève Verdo (editores), Madrid, Casa de Velázquez, 2013, 372 págs. €37. El libro explora las diferentes dimensiones del proceso revolucionario que, en los albores del siglo XIX, ha llevado a las regiones americanas del Imperio español a declarar su independencia. Mediante un diálogo permanente, se abordan las distintas temporalidades del proceso, los lenguajes tanto políticos como religiosos y constitucionales, la diversidad de los actores y de sus prácticas, así como los vínculos de estas revoluciones con Europa y Estados Unidos. info

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