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EL HISTORIADOR - Gaceta histórica
Infografía - 11 de septiembre de 1888
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La Gaceta histórica

Del cruce de las apologías y las denuncias casi siempre surge con mayor exactitud el retrato histórico sobre algún episodio o personaje. En ambos registros, son los silencios los que principalmente conceden y dan pistas para ubicar de forma más real y humana a los actores.

Así, cuando se enterraron los restos de Domingo Faustino Sarmiento en Buenos Aires, el 21 de septiembre de 1888, el entonces vicepresidente Carlos Pellegrini construyó con sus palabras de despedida un Sarmiento a la medida del proyecto político que encabezaba. Entonces se preguntó: “¿Cometió errores, injusticias?” para responderse, acto seguido: “Tal vez; no lo recuerdo”. Como sabemos, de esta forma Pellegrini condenaba al olvido a los grandes enemigos de Sarmiento: las montoneras federales. Conocido es el desprecio del sanjuanino por aquella “barbarie”, de la cual no había que economizar sangre bajo ninguna circunstancia, como le sugiriera por carta a su amigo Bartolomé Mitre.

Por supuesto, esta imagen es complementaria de otra, la que Pellegrini se encarga de resaltar como última imagen frente al sepulcro, como el “cerebro más poderoso que haya producido la América” y a quien se le debía –decía- mucho o todo lo que representaba entonces el “progreso” en el país. En una carta a Mitre –otro de los documentos que aportamos en esta oportunidad- Sarmiento se refería explícitamente a lo que era la base de su proyecto: la educación, el anticlericalismo, el desarrollo del comercio y de las comunicaciones y el fomento de la inmigración.

En este número ofrecemos también otra apología, la de un hombre que Pellegrini ubicaba en el panteón junto a Sarmiento. Bajo la pluma de Juan María Gutiérrez, conocemos a un Rivadavia como uno de los mayores “demócratas”, hombre de las luces, del consenso, de la moral y del “imperio del bien”. Como con los silencios que dejaban las palabras apologéticas de Pellegrini sobre Sarmiento, aquí nos perdemos al Rivadavia que se inclinaba en exceso por los negocios con Gran Bretaña y al hombre que inició ese gran fraude que fue el empréstito Baring Brothers.

Esta gaceta, que se completa con el documento que fundamentaba la creación de la Biblioteca Pública en 1810, está orientada a destacar ese empeño imperecedero de fomentar la educación pública, para dar un pequeño aliento en el mes de su día, a todos esos héroes cotidianos que son los docentes de este país.

Agradecemos, como siempre, a nuestros lectores, que con preguntas y comentarios nos ayudan a crecer y a mejorar nuestra página.
Felipe Pigna

Sobre nuestra página

El Historiador contiene infografías temáticas donde se desarrollan diversos temas (25 de Mayo, la Independencia, el 12 de octubre, el día de la tradición, Manuel Belgrano, José de San Martín y Domingo Sarmiento, 24 de marzo y Guerra de Malvinas) y una cronología multimedia animada que recorre la historia del país y del mundo entre 1776 y 2010, con fotos, mapas, videos, audios y fragmentos musicales. Constituye un paseo ágil y ameno a lo largo de más de doscientos años de historia. El Historiador también incluye una lista de los gobiernos y gabinetes del territorio nacional desde la fundación del virreinato del Río de la Plata hasta 2010, e información sobre instituciones terciarias y universitarias para estudiar historia.

La Galería del Bicentenario propone un recorrido por la historia del país, entre 1810 y 2010, a través de pinturas, ilustraciones y fotografías. Las secciones Publicidades y Humor histórico constituyen nuevas perspectivas para abordar la historia a lo largo del siglo XX. Pueden consultarse también las secciones de biografías, entrevistas, audios, filmografía, artículos, documentos, efemérides y  estadísticas poblacionales. La sección La frase del día contiene frases relacionadas con las efemérides de cada día con una breve explicación del contexto en el que fueron articuladas. La página además ofrece un servicio gratuito de respuesta sobre temas relacionados con la historia del país.

El Historiador tiene su registro ISSN (International  Standard Serial Number), otorgado por el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT), un organismo creado por el CONICET para brindar servicios sobre información y documentación científica y tecnológica. En el 2010, El Historiador obtuvo el premio Mate.ar de plata en la categoría “arte y cultura”, un reconocimiento a todo el trabajo que venimos realizando desde hace ya varios años.

ÍNDICE

· Efemérides de septiembre
· El rescate
· Noticias
· Difusión
· Lanzamiento de libros
· Staff
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Efemérides

» Las destacadas del mes

1º de septiembre de 1939
Alemania invade Polonia, desencadenando la Segunda Guerra Mundial.

2 de septiembre de 1587
Sale del puerto de Buenos Aires rumbo a Brasil la primera exportación de productos elaborados en la Gobernación de Tucumán. En esta fecha, se conmemora el día de la industria, pese a que se trató de un episodio de contrabando.

2 de septiembre de 1945
Se firma la rendición del Japón a bordo del acorazado Missouri en la bahía de Tokyo, poniendo fin de forma oficial a la Segunda Guerra Mundial.

3 de septiembre de 1971
El general Juan Domingo Perón recibe el cadáver de Eva Duarte de Perón, secuestrado de la sede de la CGT poco después del golpe de 1955.

5 de septiembre de 1972
Un comando palestino terrorista asesina a 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich.

6 de septiembre de 1522
Juan Sebastián Elcano llega a Cádiz concretando la primera vuelta al mundo.

6 de septiembre de 1930
El presidente radical Hipólito Yrigoyen es derrocado por un golpe cívico-militar, encabezado por el teniente general José Félix Uriburu, interrumpiendo por primera vez desde 1853 el orden constitucional.

11 de septiembre de 1852
Se produce la “Revolución del 11 de septiembre”, que desencadena la secesión de Buenos Aires del resto de la Confederación.

11 de septiembre de 1888 
Muere en Paraguay Domingo Faustino Sarmiento. En esta fecha se conmemora el día del maestro.

11 de septiembre de 1973
Augusto Pinochet derroca al gobierno de Salvador Allende, quien se suicida durante el golpe.

11 de septiembre de 2001
Dos aviones de pasajeros secuestrados se estrellan contra las Torres Gemelas y un tercero contra el Pentágono en Washington, ocasionando la muerte de cerca de 3.000 personas.

13 de septiembre de 1922
El general Primo de Rivera encabeza un golpe de estado en España.

14 de septiembre de 1816
El coronel Manuel Asencio Padilla, tras salvar la vida de su mujer, Juana Azurduy de Padilla, fue alcanzado por el coronel realista Javier Aguilera en El Villar, Alto Perú. El jefe realista le cortó la cabeza.

16 de septiembre de 1955
La autodenominada “Revolución Libertadora” derroca al general Juan Domingo Perón.

16 de septiembre de 1976
Tiene lugar el episodio conocido como “La Noche de los Lápices”, cuando siete estudiantes del colegio secundario fueron secuestrados en la ciudad de La Plata por reclamar la implementación del boleto estudiantil. Seis de ellos fueron torturados y asesinados por la dictadura del general Jorge Rafael Videla.

17 de septiembre de 1861
Bartolomé Mitre vence a las tropas de Justo José de Urquiza en la batalla de Pavón.

17 de septiembre de 1980
El ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle es asesinado en Paraguay.

18 de septiembre de 1810
Se forma en Chile la Primera Junta de Gobierno, dando comienzo al proceso de independencia chileno que culminará el 12 de febrero de 1818.

20 de septiembre de 1984
La CONADEP entrega el informe, conocido con el nombre Nunca Más, que documentaba la existencia de 340 centros clandestinos de detención y 8.961 casos de desapariciones.

22 de septiembre de 1845
Las escuadras inglesa y francesa establecen el bloqueo a Buenos Aires.

22 de septiembre de 1866
Tiene lugar la batalla de Curupaytí, durante la guerra contra el Paraguay.

22 de septiembre de 1980
Irak invade Irán desencadenando la guerra entre ambos países.

23 de septiembre de 1947
Se promulga la Ley 13.010, que instituye el voto femenino obligatorio.

24 de septiembre de 1812
Las tropas comandadas por el general Manuel Belgrano derrotaron totalmente a las fuerzas realistas en la batalla de Tucumán en el Campo de las Carreras.

25 de septiembre de 1513
El conquistador español Vasco Núñez de Balboa descubre el Océano Pacífico, al que denominó Mar del Sur.

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El Rescate

Esta sección está destinada al rescate de documentos históricos trascendentes tanto para la investigación histórica como para el estímulo de la reflexión presente. El material seleccionado –cartas, artículos, entrevistas– se encuentra en sintonía con algunas de las más destacadas efemérides del mes.

Una apología rivadaviana, de Juan María Gutiérrez

Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino, nació en Buenos Aires el 20 de mayo de 1780. Sin haber finalizado sus estudios, se incorporó durante las invasiones inglesas a las milicias con el grado de capitán en el cuerpo de "gallegos" donde tuvo una destacada actuación.

En 1809, teniendo 29 años, se casó con la hija del octavo virrey del Río de la Plata, Joaquín del Pino: se trataba de Juana del Pino y Balbastro, una muy distinguida joven de la sociedad porteña, con quien tendría cuatro hijos.

Participante secundario del Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810, votó contra la continuidad del virrey. Alcanzó un destacado rol en el proceso patriota, al ser designado secretario de Gobierno y Guerra del primer Triunvirato de 1811. Allí hizo sentir fuertemente su influencia, incluyendo la disolución de la Junta Grande y la transformación del Triunvirato en autoridad máxima.


La llegada de San Martín y Alvear a Buenos Aires, en 1812, y la creación de la Logia Lautaro, se convirtieron en un escollo para el poder de Rivadavia, al que se sumaría la palabra y la acción de Bernardo de Monteagudo desde de la Sociedad Patriótica, todo lo cual alimentó el derrocamiento del primer Triunvirato. Tras esta derrota, Rivadavia desapareció por dos años de la escena política, hasta que el Director Supremo, Gervasio Posadas, le encargó en 1814 junto a Manuel Belgrano una misión diplomática en Europa, con el objeto de obtener apoyos para la revolución. El fracaso de la misión fue rotundo. Rivadavia permaneció en Londres hasta 1820, llegando a tiempo para el nuevo orden impuesto por el gobernador bonaerense Martín Rodríguez. Con éste, las guerras civiles posrevolucionarias y la llamada “anarquía del año 20” parecían quedar atrás.

Pronto Buenos Aires conocería “la feliz experiencia”, una serie de reformas impulsadas por el ministro Rivadavia, influido de ideas liberales, que intentaron modificar la estructura del Estado bonaerense, incluyendo su relación con el poder eclesiástico, sancionando entre otras medidas la fundación de la Universidad de Buenos Aires, el Colegio de Ciencias Morales y la reforma eclesiástica, que implicaba desde la expropiación de importantes bienes hasta la supresión de los fueros privados. Debió por ello enfrentar algunas conspiraciones. Al mismo tiempo, Rivadavia se destacó también por suprimir los Cabildos y dictar una novedosa ley electoral, al tiempo que contrató el recordado y denostado empréstito con Baring Brothers, que hipotecó todas las tierras públicas de la provincia, aplicó el sistema de "enfiteusis" que terminó beneficiando a los grandes propietarios y firmó un tratado de libre comercio con Gran Bretaña. 

Una de las políticas de mayor importancia fue la convocatoria a la Constituyente de 1824, que, entre otras decisiones, abrió el camino para que fuera designado como primer presidente de las provincias unidas. Ya en esta última posición, su tendencia a la centralización, identificada como unitarismo,  se hizo patente con la ley de Capital del Estado. Fracasado su proyecto de reorganización del país, Rivadavia renunció el 27 de junio de 1827. Se terminaba lo que ha sido conocido como la “feliz experiencia”. Pocos días después, el poder nacional quedaba disuelto cobrando nuevos impulsos la guerra civil y las autonomías provinciales.


Rivadavia se retiró definitivamente de la vida pública. En 1829 partió hacia Francia. Cinco años más tarde, intentó volver, pero le fue negado el ingreso. Con sus hijos mayores sumados a la causa federal, Rivadavia viajó a Colonia y más tarde a Brasil. Luego de enviudar, en 1842 partió hacia Cádiz. El 2 de septiembre de 1845, murió pidiendo que su cuerpo "no volviera jamás a Buenos Aires". Sin embargo sus restos fueron repatriados en 1857 y desde 1932 descansan en el mausoleo levantado en su honor en Plaza Miserere.

En la semana de su fallecimiento, recordamos a Rivadavia con un texto de uno de sus “biógrafos panegiristas”. El texto de Juan María Gutiérrez que presentamos es una de las versiones más apologéticas de una administración teñida de claroscuros.

Fuente: Juan María Gutiérrez, Apuntes biográficos de escritores, oradores y hombres de estado de la República Argentina, Buenos Aires, Imprenta de Mayo, 1860, págs. 63-90.

Disueltas las autoridades nacionales, cayeron las provincias antes unidas en una especie de aislamiento oscuro y estéril. En todos los puntos del vasto territorio argentino dejó de existir el gobierno fundado en la razón y en la ley. Las calles y plazas de la capital misma se convirtieron en teatro de una desgreñada guerra civil, y sobre la superficie social aparecieron esas influencias de baja extracción que cobran albedrío pernicioso cuando las riendas gubernativas pasan a cada instante de una mano a otra mano por falta de una bien intencionada que las rija con energía y tino.

Forzoso era de en medio de este caos hacer brotar la luz; evocar el orden del seno de la anarquía, y construir el poder administrativo con los escombros de la autoridad derribada por la demagogia. Esta fue la obra difícil que el pueblo de Buenos Aires; en un momento feliz de reposo, encomendó a la persona de un guerrero de la independencia.

Todos los amigos del orden se asilaron alrededor de la silla del gobernador D. Martín Rodríguez. La campaña, reducida a una frontera estrecha y mal defendida, trajo también su contingente de fuerza en apoyo del nuevo magistrado en quien confiaba para dar más ámbito a su pingüe industria especial y para garantir las propiedades rurales contra la rapacidad de los bárbaros. La esperanza pintábase en todos los semblantes. La masa del pueblo dotada de esa adivinación de lo futuro que está negada al individuo, preveía que comenzaba una época nueva, y que las promesas de la revolución iban a tener en los hechos más realidad que en las columnas gárrulas de las gacetas. Fatigados estaban los ciudadanos de glorias militares  y de venganzas domésticas; ansiaban por el reposo de la paz y por la dulce satisfacción de poder amarse como hermanos.

Bajo el influjo de esta disposición de los ánimos, nada recomienda tanto el mérito y el carácter del Sr. Rivadavia como el nombramiento que invocando “el voto público de sus conciudadanos" hizo en él el gobernador Rodríguez para desempeñar el Ministerio de gobierno, por decreto del 19 de julio de 1821. “La importancia de sus servicios y la extensión de sus luces” eran otras tantas calidades, que según el mismo gobernador le señalaban para ser llamado a aquel importante destino.

(…)

Nueve días después de su aceptación del ministerio, y a primera vez que en este carácter se presentó en la Sala de Representantes, fue para pronunciar la siguiente declaración que establece un programa tan lacónico como bello. “El gobierno quiere constituirse en protector de todas las seguridades y en un conservador de todas las garantías.”

La Providencia vínole en auxilio para que pudiera dar cumplimiento a los votos de su política conciliadora. El ministro sabía aprovechar los instantes oportunos, y sabía también que cuando la generosidad no es simulada tiene eco inmediatamente en el corazón argentino.

(…)

Para apreciar bien el mérito de los trabajos que distinguen a la administración que rigió al país desde mediados de 1821 hasta el 9 de mayo de 1824, sería preciso trazar un cuadro detenido de la situación de las cosas, del estado de la cultura pública y de las propensiones generales de la opinión, anteriores a aquel brillante período. Dice con propiedad un escritor inglés, testigo de aquellos trabajos, que nada es tan capaz de hacer el elogio cumplido de los talentos del primer ministro del general Rodríguez como la comparación del estado del país entre las fechas en que se encierran los tres años durante los cuales desempeñó aquel empleo el Sr. Rivadavia. A pesar de la dócil voluntad que se sentía en la población para obedecer a un buen gobierno, existía una fuerza secreta que desviaba y detenía su acción; fuerza formada principalmente por las aspiraciones envidiosas  apoyadas en hábitos rancios y en preocupaciones que una prensa sin doctrina social había irritado sin corregir.

Comprendió el Sr. Rivadavia que en situación semejante debía el gobierno administrar y doctrinar a un tiempo, y que la autoridad a la cual levanta siempre los ojos el pueblo, debía presentarse como modelo de los que la obedecían. Comprendía también que en una república, más que bajo cualquiera otra forma de gobierno, necesita la autoridad revestirse de la firmeza moral que nace de las virtudes cívicas y de la conciencia de los deberes, y adquirir respeto y prestigio, no por la popularidad que se compra a precio de concesiones y debilidades que acaban por suprimir a la autoridad misma, sino por la bondad de sus medidas, por la razón y el acierto de ellas y por la valiente constancia para sostenerlas, a pesar a veces de la opinión pública cuando se pervierte o extravía.
 
El ministro del general Rodríguez no confió en sí solo: más que en él y en sus hábiles compañeros puso su confianza en la verdad del sistema representativo que francamente había aceptado y acababa de estudiar al natural en las instituciones de la Inglaterra.

(…)

Sus atrevidas reformas habrían hecho fracasar al gobierno, si sus proyectos no se hubiesen convertido en ley por el voto de los ciudadanos a quienes acataba toda lo sociedad. En una palabra, el Sr. Rivadavia que no temía ni envidiaba la superioridad de nadie, y que se consideraba en un puesto merecido, por el testimonio de su propia conciencia, trató de que los poderes públicos se colocasen a la altura de sus miras, y las personas que los componían al nivel de su ilustración y de su altísima moralidad.

El Sr. Rivadavia, usando de dos voces de su predilección, era “eminentemente gubernamental”. Y, añadiremos, uno de los argentinos más demócratas, tomando esta palabra en su hermoso y genuino significado.

El brazo de este hombre de estado no manejó sino los verdaderos resortes de los gobiernos libres. Los hilos secretos e ingeniosos con que se traman las redes políticas son demasiado tenues para que no se rompiesen en sus manos de Hércules. La libertad, la publicidad, el respeto por la dignidad de las personas, la consistencia de las relaciones sociales por medio de la instrucción y de la mejora moral de los individuos, y, según su bella expresión, la confianza en el imperio del bien… Tales eran aquellos resortes.

No somos nosotros los que lo aseguramos a título de biógrafos panegiristas: son deducciones de sus propios actos administrativos. El Sr. Rivadavia nos ha legado un precioso cuerpo de doctrina social y gubernativa en los considerandos de los decretos que firmó, en los mensajes del Ejecutivo a las Cámaras. Quería ser obedecido más que por la fuerza del mandato por la del convencimiento obrado por el raciocinio que precedía a sus disposiciones. [leer más]

Lea la nota completa

Las confidencias de Sarmiento a Mitre

Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811, en la ciudad de San Juan de la Frontera. Tendero, subteniente del batallón de infantería provincial, docente en el exilio, capataz de mina y, por supuesto, lector prolífico: así fueron sus primeros veinte años de vida. Sus siguientes veinticinco años, estuvieron marcados por el exilio y los viajes: Santiago de Chile y Montevideo, fueron sus principales destinos, pero ciudades de Europa, África y Estados Unidos también constituyeron parte de su extenso itinerario. La labor periodística y su intensa actividad en el campo de la educación fueron sus principales ocupaciones.

A mediados de la década de 1850, puso fin su a su vida de exiliado e intensificó su participación en la vida institucional argentina. Su segundo viaje a Estados Unidos en 1865, confirmó su interés en la modernización capitalista del país y su rechazo a los movimientos montoneros de las provincias, considerados signos del “atraso” nacional. Todo ello se plasmó durante su período al frente de la presidencia del país, entre 1868 y 1874. Sarmiento pensaba que el gran problema de la Argentina era el atraso que él sintetizaba con la frase "civilización y barbarie". Como muchos pensadores de su época, entendía que la civilización se identificaba con la ciudad, con lo europeo, o sea lo que para ellos era el progreso. La barbarie, por el contrario, era el campo, lo rural, el atraso, el indio y el gaucho. Este dilema, según él, sólo podía resolverse con el triunfo de la "civilización" sobre la "barbarie". Decía: "Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar una invencible repugnancia". En una carta le aconsejaba a Mitre: "no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes".

Si bien es considerado el “padre de la educación” en el país, Sarmiento significó mucho más que ello. Durante su presidencia, abogó por la modernización del Ejército, incluida la formación de cuadros, mediante la fundación del Colegio Militar y la reorganización de la Escuela Naval. Consciente del problema que significaba la inmensa extensión del país, se desarrollaron durante su gestión la infraestructura ferroviaria (pasó de 573 a 1331 kilómetros de vía), la red telegráfica (que llegó a casi 5000 kilómetros) y numerosos puentes y caminos, modernización de la cual se sirvió al momento de aplacar las sublevaciones en las provincias, especialmente la liderada por el entrerriano López Jordán en los primeros años de la década de 1870. El tranvía, los puertos, el correo y la banca (incluido el Banco Nacional) también fueron parte de la herencia sarmientina que enorgullecía al apóstol laico de la educación.

En los catorce años siguientes, hasta su muerte, en Asunción de Paraguay, el 11 de septiembre de 1888, se dedicó a la función pública, principalmente en el ámbito educativo, y a la pasión literaria. El traslado de sus restos hacia Buenos Aires, ha sido descripto como una continuada manifestación popular.

En oportunidad de la fecha de su fallecimiento, ofrecemos una carta suya dirigida a Bartolomé Mitre luego de la caída de Rosas. Desde Chile, Sarmiento hace gala de su posición anticlerical, de su ambición por los “caminos de hierro” y por el telégrafo, fuentes del progreso, destaca su inquietud y su pasión por la política, al tiempo que alaba y dice coincidir con la obra constitucional de Juan Bautista Alberdi, especialmente con su propuesta inmigratoria, que observa próspera para Chile.

Fuente: Alberto Palcos (Edit.), Sarmiento. Páginas confidenciales: sus luchas, sus pasiones, sus triunfos, las mujeres de su vida, Buenos Aires, Elevación, 1944.

Mi querido Mitre:

¿Se acuerda de mi Yungay, de mis jardines emparrados, y galerías, de Dominguito y de la chimenea en que arden gruesos troncos de leña? ¿Se acuerda de mi poltrona y de mi apego al fueguito, al quietismo y al silencio, cuando la pasión no me inspira palabras como un torrente impetuoso, escritos como catapulta, actos como poseído del diablo? De todo esto gozo, mi querido amigo, en mi alegre prisión de Yungay; porque para qué he de mentir y hacer el Cincinato. Rasguño la silla en que estoy sentado: tallo la mesa con el cortaplumas, y me sorprendo mordiéndome las uñas. Es la tranquilidad, como usted ve, del mar, del perico ligero, de la pólvora que está lejos de la llama. Sin embargo, si me tentaran a volver a la vida que ansío, haciendo a las circunstancias concesiones que repruebo, me iría a California a recoger oro en los lavadores de las montañas nevadas.

Mi Chile está en reposo. ¡El orden reina en Varsovia! El país está sosegado, la oposición disuelta sometida y desmoralizada por el espectáculo de los males que ha causado. Sin embargo, la posición es enojosa. El gobierno no ha tomado carácter todavía: la reacción clerical va más allá de donde él deseara, y muchos de sus amigos se alarman, y descontentan.

El presidente es para mí el amigo de siempre. Durante mi ausencia y sobre todo en estos últimos meses, se manifestaba cierto de que regresaría pronto, pues creía que yo no aceptaría todos los hechos consumados. Así se lo expresaba a Sarratea, Lamarca, y a mi mujer le instaba para que me hiciese volver.

Acabo de recibir carta de Valparaíso por el telégrafo eléctrico, cuyos alambres pasan por frente de mi puerta de calle … Yo pienso emprender el [camino] de Talcahuano a Concepción: los planos y perfiles como los presupuestos ya están hechos. Esto consuela, porque promete otro espíritu. Un camino de hierro a Santiago es una jeringa permanente para inyectarle por vaso excusado las buenas ideas, porque hacérselas tragar por la boca es una empresa en que usted y yo hemos fracasado. Hace unos gestos de condenado y lo peor es que araña y muerde esta desorejada, a quien quiere curarla. El manteo levanta ya el látigo contra la emigración alemana, que pretende expurgar.

He visto sus Debates, y me huelgo de que ocupen en la prensa de nuestro país, tan merecido lugar. Como creo, porque eso resulta de la inspección de todos los diarios, que hay verdades ocultas, no manejables por la vía tipográfica, aguzo las entendederas, para sacar de lo que se dice lo que se calla.
Ya sabrá usted las noticias de San Juan, aunque no sé si se publican en los diarios esa clase de noticias. ¡He aquí el espíritu de los pueblos! ¡Y San Juan es como todos! Las escenas del 25 de mayo, son de un patético, de que sólo la revolución francesa ha dado ejemplos. ¿Ha visto usted mi brindis para el 25 de Mayo? Se lo he dado a Bedoya. Ese brindis se realizaba en San Juan en acción, por actos públicos y solemnes, bajo las bóvedas de la catedral, adonde había acudido una población embriagada de entusiasmo. Las alumnas del antiguo colegio de Pensionistas cantaban, dirigidas por Guzmán y acompañadas por el violín de Santiaguito una misa compuesta para el caso. Los jóvenes habían hecho una guardia nacional para honrar la inauguración de la bandera argentina, que habían bordado las más célebres artistas en la provincia más artística en este género. Faltaba el viejo obispo, que había muerto amenazando a Rosas con la ida de su sobrino. Faltaba el pobre autor de Recuerdos de Provincia, que había querido ennoblecer las tradiciones de aquella decaída colonia. Pero el espíritu estaba allí; la idea brillaba como las antiguas lenguas de fuego. Creerá usted que no he escrito a San Juan una sola letra desde mi llegada a Buenos Aires. Todo lo que ha sucedido allí es el fruto espontáneo del sentimiento público. No escribí nunca, para no inducirlos a obrar según mis ideas. Temía que se creyese que suscitaba obstáculos. El general había desaprobado la indicación que le hice de alejar del poder a Benavidez. La misión Irigoyen tuvo el éxito que yo esperaba: ella explicaba en signos patentes los motivos de mi separación. Los resultados me han justificado. Tiemblo por mi país.

Hablemos de otra cosa. La caída de Rosas se ha anunciado en Chile por signos visibles.  El comercio de los Andes ha tomado un desenvolvimiento desconocido hasta hoy. Ha sido un verdadero cataclismo. Doce mil cargas han pasado sólo por los Andes: mayor número de cabezas de ganado; y para este año quedan hechas contratas por cantidades fabulosas. San Juan y Mendoza prosperan; Chile está profundamente interesado; es cosa que tiene conmovidos a todos; los especuladores van hasta Buenos Aires a hacer contratas; algunos han comprado estancias en Mendoza, y el bienestar y la abundancia, derramados por el comercio de ambos lados, han dado razón a las teorías económicas de que la Crónica y Sud América se hicieron órgano. Ahora se ocupan de la posta barata; medio la carta a cualquier distancia de la república; ya está sancionado. El gobierno desearía concluir un tratado postal con la República Argentina, para regularizar la correspondencia continental. Pondría cuatro correos mensuales, y creo que el establecimiento de dos está ya decretado. Como la correspondencia de Europa llega a Buenos Aires por Río de Janeiro y Chile tiene con este país un gran comercio, cuenta obtener por tierra en veinticinco días la correspondencia del Brasil al mismo tiempo que la de Buenos Aires y la del norte de la República. Mendoza se prepara a introducir grandes mejoras en sus vías de comunicación, y aun a establecer almacenes en el centro de la cordillera a fin de facilitar el tránsito. El gobierno de Chile queda pronto a concurrir a todas estas mejoras; pero desearía hacerlo por un tratado postal, que le garantiese la periodicidad y la inviolabilidad de la correspondencia.

El atentado de Irigoyen, abriendo la valija por su orden y rompiendo sobres de cartas, ha hecho aquí en el comercio una sensación desagradable. Usted sabe que este delito es hoy rarísimo en el mundo, y que la ley manda cortar la mano, al que abre correspondencia, como da la pena capital al que asalta el correo. Todos los esfuerzos de mi familia, toda la buena voluntad del presidente y del ministro Varas para conmigo, no fueron parte a que se autorizase al administrador de correos de los Andes, a extraer una carta de Balbastro que denunciaba a Rosas nuestra marcha a reunirnos al general Urquiza. Pero en aquel país, hemos perdido la conciencia de lo justo y lo permitido. Irigoyen ha agregado ese nuevo timbre a sus títulos ya demasiado abultados en tiempo de Rosas, a la consideración pública. Y lo haría llevar una cintita colorada en la muñeca para indicar el lugar en que la cuchilla de la ley debió ejercer su oficio.

Ya le habrá llegado a usted la preciosa obra de Alberdi sobre la Constitución Argentina. Tendrá este libro el mérito histórico de ser la única manifestación espontánea del pensamiento de nuestros inteligentes estadistas; pero mayor es a mi juicio el mérito intrínseco de ella. Alberdi ha puesto la zapa en todo el sistema colonial, aldeano, ignorante, godo y rudo de las constituciones sudamericanas, que hacen arrastrarse en el fango a esta parte de la América hace medio siglo. Yo adhiero al pensamiento formulado por Alberdi, y que como él mismo se complace en reconocerlo es sólo el resumen de doctrinas de los que podemos llamar escuela de Chile; pues este pensamiento ha tomado entre los pensadores argentinos establecidos aquí el carácter de piedra angular del edificio de nuestras constituciones, y no como querrían algunos menos avisados, hacerlo un accesorio, y un correctivo lejano, y paulatino de nuestros males.

Los argentinos que han permanecido en Chile tienen sobre los demás la incontestable ventaja que no estando absorbidos por el ataque diario y los intereses de la defensa, han podido, desde un país mal constituido en cuanto a las bases de la asociación, pero constitucional y regular en el ejercicio de sus poderes, echar la vista sobre un horizonte más vasto, y comparar los resultados obtenidos en Chile por el sistema de exclusión americana, española; y los que a nuestra vista está dando California con su libertad ilimitada para la incorporación de los extranjeros en la ciudad. Aquí la guerra civil; allá una nación en cuatro años más numerosa que la República Argentina. Alberdi ha visto desde su bufete de Valparaíso, pasar buques por centenares, cargados de hombres, a formar la nueva república, y con ese puñado de hombres libres ha palpado cómo todas estas viejas sociedades se ponían en movimiento: en Chile se siembra trigo para que coman los de California y millones vienen en cambio. El Pacífico se ha cubierto de vapores, de naves, de telégrafos las costas, de caminos de hierro, en el Perú, Chile, sólo porque medio millón de emigrados se han juntado en un extremo apartado de la América a dar vida y movimiento a medio mundo. ¿Qué haría la República Argentina con sus ríos desiertos, su clima, su feracidad, sus ventajas, su inmediación a la Europa, si medio millón de emigrados, atraídos por una constitución liberal que abriese las puertas de par en par, no fabricada al cuerpo raquítico de los escasos habitantes de hoy, sino ancha y libre para que se huelguen millones de nuevos arribantes? Sostenga las ideas de Alberdi, que son las de todo americano que tenga ojos; que son las que triunfarán en despecho de cuanta necedad en contrario hagan, y las únicas que nos han de hacer nación rica. Vea usted en la vida de Quiroga y Aldao, en mis viajes, carta de Montevideo y África, en la de los Estados Unidos, la Crónica Sudamericana, etc., cuanto propende al intento, extracte, publique, repita; y levanten de una vez esa bandera salvadora.

Muy tristes noticias tengo que darle de Garrido, mi pobre asistente. Lo asesinaron aquí, once días después de su llegada. ¡Pobre! Era el hombre más feliz, me quería como un mastín a su amo; se creía dichoso en consagrarme su vida. Mi mujer lo ha llorado como a un hijo, y usó de mil rodeos y demoras para instruirme de la desgracia.

He puesto hoy por casualidad mi espada al sol porque se ha tomado; y Dominguito ha sacado su sablecito de lata y lo ha puesto con la mayor seriedad al lado. ¿Es este un epigrama, una burla, una lección? Si no se me acabara el papel no escribiría más, chingado con esta ocurrencia.

A todos un abrazo.

SARMIENTO.

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Sarmiento según Pellegrini: el más ardiente apóstol de la educación popular

Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811, en la ciudad de San Juan de la Frontera. Tendero, subteniente del batallón de infantería provincial, docente en el exilio, capataz de mina y, por supuesto, lector prolífico: así fueron sus primeros veinte años de vida. Sus siguientes veinticinco años, estuvieron marcados por el exilio y los viajes: Santiago de Chile y Montevideo, fueron sus principales destinos, pero ciudades de Europa, África y Estados Unidos, también constituyeron parte de su extenso itinerario. La labor periodística y su intensa actividad en el campo de la educación, fueron sus principales ocupaciones.

A mediados de la década de 1850, puso fin su a su vida de exiliado e intensificó su participación en la vida institucional argentina. Su segundo viaje a Estados Unidos en 1865, confirmó su interés en la modernización capitalista del país y su rechazo a los movimientos montoneros de las provincias, considerados signos del “atraso” nacional. Todo ello se plasmó durante su período al frente de la presidencia del país, entre 1868 y 1874. Sarmiento pensaba que el gran problema de la Argentina era el atraso que él sintetizaba con la frase "civilización y barbarie". Como muchos pensadores de su época, entendía que la civilización se identificaba con la ciudad, con lo europeo, o sea lo que para ellos era el progreso. La barbarie, por el contrario, era el campo, lo rural, el atraso, el indio y el gaucho. Este dilema, según él, sólo podía resolverse con el triunfo de la "civilización" sobre la "barbarie". Decía: "Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos sin poderlo remediar, una invencible repugnancia". En una carta le aconsejaba a Mitre: "no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes".

Si bien considerado el “padre de la educación” en el país, Sarmiento significó mucho más que ello. Durante su presidencia, abogó por la modernización del Ejército, incluida la formación de cuadros, mediante la fundación del Colegio Militar y la reorganización de la Escuela Naval. Consciente del problema que significaba la inmensa extensión del país, se desarrollaron durante su gestión la infraestructura ferroviaria (pasó de 573 a 1331 kilómetros de vía), la red telegráfica (que llegó a casi 5000 kilómetros) y numerosos puentes y caminos, modernización de la cual se sirvió al momento de aplacar las sublevaciones en las provincias, especialmente la liderada por el entrerriano López Jordán en los primeros años de la década de 1870. El tranvía, los puertos, el correo y la banca (incluido el Banco Nacional), también fueron parte de la herencia sarmientina que enorgullecía al apóstol laico de la educación.

En los catorce años siguientes, hasta su muerte, en Asunción de Paraguay, el 11 de septiembre de 1888, se dedicó a la función pública, principalmente en el ámbito educativo, y a la pasión literaria. El traslado de sus restos hacia Buenos Aires, ha sido descripto como una continuada manifestación popular.

En oportunidad de la fecha de su fallecimiento, más precisamente de la semana en que sus restos llegaron a Buenos Aires y fueron enterrados, lo recordamos con las palabras apologéticas pronunciadas durante la inhumación de sus restos el 21 de septiembre de 1888, por el entonces vicepresidente de la nación, Carlos Pellegrini.

Fuente: Sarmiento. Febrero 15 de 1811 - Septiembre 11 de 1888, Discursos, Buenos Aires, 1889, págs. 8-12.

Tras el último y supremo combate, Sarmiento entrega su mortal vestidura a la tierra, como el soldado antiguo se despojaba, después de ruda lucha, de su trabajada armadura y de su vieja y buena espada, al caer vencido por fuerzas superiores.

Quédale su gloria; ante ella se inclinan todos, y en los campos adversos están silenciosas las tiendas y enlutadas las banderas, mientras el tambor bate el fúnebre compas.

Todos lo hemos visto, todos lo hemos conocido; era la cumbre más elevada de nuestras eminencias americanas; el Sol coronaba de luz su sien soberbia y había en sus entrañas agitaciones de volcán.

Viviendo en su contacto era difícil medir sus proporciones y recién al caer derruido por el tiempo podemos apreciarlas, al ver sus fragmentos cubrir medio siglo de nuestra historia, en la extensión de medio continente. Cada uno de ellos puede servir para elevar un monumento de faz diversa y materia variada. Hay allí desde el duro granito para levantar un baluarte, hasta el grano finísimo, rival del pentélico famoso, en que el artista puede cincelar su obra más delicada.

Sarmiento nada debe a su época, ni a su escena. Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América, y en todo tiempo y en todo lugar hubiera tendido sus alas de cóndor y morado en las alturas.

Nacido hace un siglo, hubiera sido una de las primeras figuras de nuestra emancipación política, arriba de Moreno y al lado de Rivadavia.

Nacido en el primer año de la revolución, ha sida el que vio más lejos en el porvenir los destinos de nuestra patria y quien mejor comprendió los medios de alcanzarlos. Ha sido el faro más alto y más luminoso de los muchos que nos han guiado en la difícil senda.

Escritor, orador, legislador, ministro, presidente, su labor ha sido vasta y continua. Fue apóstol y fue soldado. Tocóle por patria, como a todos los de su época, inmensa heredad inculta, y aplicó todo el vigor de su alma a abrir en la espesa selva anchas vías a la civilización. Lo hemos visto sudoroso, apasionado, febril, empuñar el hacha del pioneer, abrirse paso al través del espeso matorral de la ignorancia, destrozando errores, preocupaciones, y al encontrarse en su camino con el árbol colosal de la tiranía que cubría a su patria con sombra letal, atacar su tronco, herirlo sin tregua ni reposo, hasta verlo caer con estrépito, abriendo en el bosque inmenso claro, que permitió a un pueblo contemplar el cielo luminoso y aspirar las puras brisas de un porvenir libre.

Su vida fue de acción y de lucha; tenía en su panoplia todas las armas; pero su inteligencia con músculos de atleta, prefería la maza hercúlea a cuyo golpe terrible saltaba en pedazos la más solida armadura.

En todo momento, ya ocupara la más alta magistratura de su país, en su banca de senador, manejando la pluma del polemista, en el seno de la intimidad, era siempre el mismo, espontaneo y genial, de pensamiento vastísimo y fecundo, con un soberbio desconocimiento de lo pequeño y del ridículo, inmaleable, con un poder de iniciativa no igualada y con una energía y tenacidad inagotables.

Le faltaban esas cualidades de seducción que obran sobre el sentimiento de las masas, que caracterizan a los conductores de hombres y engendran la popularidad. Todo su organismo estaba absorbido, dirigido, dominado por su cerebro, y podía en ciertos casos no inspirar cariño, pero imponía siempre admiración y respeto.

En el recinto del Congreso su banca era una cátedra, y cuando hacia oír su voz, todos inclinaban el oído atento, en la seguridad de nutrir su inteligencia con esa palabra que nunca fue pueril o vulgar. Si la pasión lo agitaba, su elocuencia era tormentosa; oscuridades imponentes, en cuyos senos se sentía agitarse las ideas, se agolpaban formando marco a claridades radiosas, y relámpagos iluminaban a intervalos el soberbio cuadro.

Todo lo que constituye nuestro progreso debe algo o mucho a Sarmiento. En su vida laboriosa ha trazado largo y profundo surco en nuestro virgen suelo argentino, derramando en él a manos llenas la semilla fecunda del bien. Si alguna se perdió entre espinas y pedregales o fue llevada por las aves del cielo, más feliz que el sembrado del evangelio, la mayor parte cayó sobre tierra fértil, brotó lozana y vigorosa y hoy se eleva como homenaje eterno a su memoria.

¿Cometió errores, injusticias? Tal vez; no lo recuerdo. El gran trágico inglés pone en labios de Antonio, ante el cadáver de Cesar, estas palabras desconsoladoras: “El bien que los hombres hacen en la tierra, queda muchas veces sepultado con sus huesos”. No. El error o el desvío de la pasión son hijos de la tierra y el sepulcro reclama todo lo que le es propio.

Queda para el alma inmortal todo lo que nació de la inteligencia o el amor, que son las chispas divinas que enaltecen al hombre y lo colocan en el trono de lo creado.

Hoy, en esta última jornada, al pasar sus restos en busca del lecho de su eterno reposo, cruzaran entre filas de niños que se agitaran y se agolparan para arrojar flores en su camino, y el murmullo de bocas infantiles que es la voz del porvenir, será el himno más grato que se eleve a las regiones donde mora su espíritu y compense las fatigas del más ardiente apóstol de la educación popular.

No habrá aldea en la Republica donde no se lea “Escuela Sarmiento”, y ya aparece su nombre en varias, como en el cielo sereno aparecen los astros brillantes cuando el sol ha descendido en el horizonte.

En nombre del Senado de la Nación, al cual honró en vida, me inclino ante su féretro y deposito la ofrenda de su admiración y su respeto. Su nombre pertenece ya a la historia, y cuando la República Argentina sea una de las grandes naciones de la tierra y sus hijos vuelvan la mirada hacia la cuna de su grandeza, verán destacarse la sombra de Sarmiento, consagrado desde hoy y para siempre como uno de los Padres de la patria.

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Mariano Moreno, el fundador de la Biblioteca Pública

Desde hacía algunas décadas, Buenos Aires había dejado de ser aquel poblado tranquilo y poco transitado. En los primeros años del siglo XIX, las invasiones inglesas y las novedades que llegaban desde España, ligadas a una realidad social y económica que se dinamizaba, habían comenzado a trastocar aquella calma. Bien entrado 1810, desatada la guerra contra el orden establecido, destacadas figuras de la elite criolla procuraron revertir la peligrosa tendencia que inclinaba a los jóvenes hacia la carrera de las armas descuidando su educación.

Así lo evidencia esta resolución de la Primera Junta de Gobierno, que alertando sobre la excesiva concentración de jóvenes en las tareas de guerra, creaba la Biblioteca Pública de Buenos Aires el 13 de septiembre de 1810. Esta iniciativa estaba relacionada con otras impulsadas por Mariano Moreno, como la creación de un órgano de publicidad de la Junta –La Gazeta de Buenos Aires- y la traducción y edición de El Contrato Social, de Jacques Rousseau.

La  primera sede de la Biblioteca Pública, antecedente de la Biblioteca Nacional, se ubicó en las actuales calles de Moreno y Perú. En oportunidad de la semana de su creación, ofrecemos el texto publicado en La Gazeta que fundamentaba la iniciativa de “facilitar a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos”, que quedaría bajo la dirección de Moreno y la administración de Saturnino Segurola y de Fray Cayetano Rodríguez.

Fuente: Gazeta de Buenos Aires, del 13 de septiembre de 1810, En: Mariano Moreno, Doctrina Democrática, Buenos Aires, Librería La Facultad, 1915, págs. 178-180.

Los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas; y la sangre de los ciudadanos no es el único sacrificio que acompaña los triunfos: asustadas las Musas con el horror de los combates huyen a regiones más tranquilas, e insensibles los hombres a todo lo que no sea desolación y estrépito, descuidan aquellos establecimientos, que en tiempos felices se fundaron para cultivo de las ciencias y de las artes. Si el magistrado no empeña su poder y su celo en precaver el funesto término a que progresivamente conduce tan peligroso estado, a la dulzura de las costumbres sucede la ferocidad de un pueblo bárbaro, y la rusticidad de los hijos deshonra la memoria de las grandes acciones de sus padres.

Buenos Aires se halla amenazado de tan terrible suerte; y cuatro años de glorias han minado sordamente la ilustración y virtudes que las produjeron. La necesidad hizo destinar provisionalmente el Colegio de San Carlos para cuartel de tropas; los jóvenes empezaron a gustar una libertad tanto más peligrosa, cuanto más agradable; y atraídos por el brillo de las armas, que habían producido nuestras glorias, quisieron ser militares antes de prepararse a ser hombres. Todos han visto con dolor destruirse aquellos establecimientos de que únicamente podía esperarse la educación de nuestros jóvenes, y los buenos patriotas lamentaban en secreto el abandono del Gobierno, o más bien su política destructora, que miraba como un mal de peligrosas consecuencias la ilustración de este pueblo.

La Junta se ve reducida a la triste necesidad de criarlo todo; y aunque las graves atenciones que la agobian no le dejan todo el tiempo que deseara consagrar a tan importante objeto, llamará en su socorro a los hombres sabios y patriotas, que reglando un nuevo establecimiento de estudios, adecuado a nuestras circunstancias, formen el plantel que produzca algún día hombres que sean el honor y gloria de su patria.

Entre tanto que se organiza esta obra, cuyo progreso se irá publicando sucesivamente, ha resuelto la Junta formar una biblioteca pública, en que se facilite a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos. Las utilidades consiguientes a una biblioteca pública son tan notorias, que sería excusado detenernos en indicarlas. Toda casa de libros atrae a los literatos con una fuerza irresistible, la curiosidad incita a los que no han nacido con positiva resistencia a las letras, y la concurrencia de los sabios con los que desean serlo produce una manifestación recíproca de luces y conocimientos, que se aumentan con la discusión, y se afirman con el registro de los libros, que están a mano para dirimir las disputas.

Estas seguras ventajas hicieron mirar en todos tiempos las bibliotecas públicas como uno de los signos de la ilustración de los pueblos, y el medio más seguro para su conservación y fomento. Repútese enhorabuena un rasgo de loca vanidad la numerosa biblioteca de Ptolomeo Filadelfo: setecientos mil libros entre el edificio antiguo de Ptolomeo Soter, y la nueva colección del templo de Serapis, no se destinaron tanto a la ilustración de aquellos pueblos, cuanto a ser una demostración magnífica del poder y sabiduría de los reyes que los habían reunido. Así, los fines de esta numerosa colección correspondieron al espíritu que le había dado principio; seis meses se calentaron los baños públicos de Alejandría con los libros que habían escapado del primer incendio ocasionado por César, y el fuego disipó ese monumento de vanidad de que los pueblos no habían sacado ningún provecho.

Las naciones verdaderamente ilustradas se propusieron y lograron frutos muy diferentes de sus bibliotecas públicas. Las treinta y siete que contaba Roma en los tiempos de su mayor ilustración, eran la verdadera escuela de los conocimientos, que tanto distinguieron a aquella nación célebre, y las que son hoy día tan comunes en los pueblos cultos de Europa, son miradas como el mejor apoyo de las luces de nuestro siglo.

Por fortuna tenemos libros bastantes para dar principio a una obra que crecerá en proporción del sucesivo engrandecimiento de este pueblo.

La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento, y esperando que los buenos patriotas propenderán a que se realice un pensamiento de tanta utilidad, abre una subscripción patriótica para los gastos de estantes y demás costos inevitables, la cual se recibirá en la Secretaría de Gobierno; nombrando desde ahora por bibliotecarios al doctor don Saturnino Segurola y al Reverendo Padre Fray Cayetano Rodríguez, que se han prestado gustosos a dar esta nueva prueba de su patriotismo y amor al bien público; y nombra igualmente por protector de dicha Biblioteca al Secretario de Gobierno doctor don Mariano Moreno, confiriéndole todas las facultades para presidir a dicho establecimiento, y entender en todos los incidentes que ofreciese.

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Noticias

Demuelen la casa de Evaristo Carriego

Ubicada en la calle Honduras 3784, en pleno barrio de Palermo, fue construida en 1890 y tiene un estilo de influencia italiana. Aunque declarada de interés de la ciudad, la casa ya ha sido demolida parcialmente por una piqueta. La escalera que llevaba al estudio del poeta y la habitación son escombros. La habitación en cuestión formaba parte de la típica casa chorizo en que vivió el poeta entrerriano. Carriego fue vecino y amigo del padre de Borges. La casa, que depende de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, funcionó hasta hace dos meses como biblioteca pública y museo.  

Fuente: diario Tiempo Argentino.

Descubren un friso maya en Guatemala

El descubrimiento de un friso maya en el sitio arqueológico Holmul en el departamento de Petén al norte de Guatemala, que investigadores catalogan como extraordinario, revelaría información sobre qué pasó con la civilización maya de Tikal, según el antropólogo Francisco Estrada-Belli. El friso de 8 metros de largo por 2 metros de alto, se encuentra en la parte superior de un edificio o pirámide rectangular de unos 10 metros. Está ricamente decorado con imágenes de dioses y gobernantes y una larga inscripción dedicatoria. Su composición incluye tres personajes principales vistiendo ricos atavíos de plumas de quetzal y jade, sentados sobre cabezas de monstruos llamados witz. El personaje central del friso se identifica como Och Chan Yopaat, que significa “el rayo entró al cielo”, según los signos jeroglíficos en su tocado y en el texto debajo de su imagen. En el centro hay un monstruo y desde su boca se desprenden serpientes emplumadas de las cuales emergen los ancestros y cerros laterales. Entre ellos están las figuras de dos dioses ancianos, otorgándole al personaje central un objeto identificado por un signo jeroglífico como ‘primer tamal’. Arriba de los personajes corre una banda de símbolos astrales conocida como ‘banda celestial’ que indica que las figuras representadas se encuentran en el mundo celestial de dioses y ancestros. Según el antropólogo, el friso es de la época clásica y es de los pocos lugares que se han encontrado que mencionan al reino de Tikal, que hacia el año 600 d.c. habría pasado por una época “oscura” y de derrota. Del edificio donde está el friso, se ha descubierto en la parte exterior, faltando la parte interior. El edificio estaba enterrado con piedras pintadas de gran magnitud.

Fuente: Associated Press.

La CIA reconoce su implicación en el golpe de Estado de Irán de 1953

La central de inteligencia estadounidense ha reconocido explícitamente que estuvo detrás del golpe de Estado que derrocó al primer ministro iraní Mohamed Mossadeq en 1953, de acuerdo con documentos publicados recientemente por el Archivo de Seguridad Nacional. Aunque la agencia ya había difundido una versión de su intervención en esos acontecimientos en 1981, esta es la primera vez que se hace referencia concreta a su implicación en la planificación y la ejecución del golpe.
El nombre en clave de la operación era TPAJAX, y contemplaba el uso de propaganda para minar la credibilidad política de Mossadeq, la colaboración del Sha, el soborno a varios miembros del Parlamento, la organización de fuerzas de seguridad y la incitación de manifestaciones y protestas. La iniciativa prevista en TPAJAX falló pero finalmente todos los agentes que, de alguna manera compartían el interés por derrocar al primer ministro, coordinaron sus fuerzas con éxito en agosto de aquel año. La propaganda acusaba al primer ministro de hacerse pasar por el ‘salvador de Irán’, mientras montaba un inmenso aparato de espionaje, además de acusarlo de acuerdos con la URSS. Durante muchos años, miembros de la CIA aseguraron que los informes relativos a lo sucedido en Irán en esa fecha habían sido destruidos o extraviados en 1960. Sin embargo, en los últimos años, varias publicaciones han documentado la implicación de la CIA e incluso dos presidentes, Bill Clinton y Barack Obama, han reconocido la intervención de EE UU en el derrocamiento de Mossadeq.

Fuente: diario El País.

Entre Ríos devuelve los muebles de Solano López

El gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, ratificó que le devolverá al Paraguay el mobiliario que le fue quitado al presidente de ese país, Francisco Solano López, durante la guerra de la Triple Alianza (1864-1870).  Desde la gobernación entrerriana aseguraron que se trata de un “gesto de Entre Ríos para pedir perdón desde lo simbólico por el daño que ocasionó a la gran nación paraguaya esa vergüenza nacional que fue la guerra de la Triple Alianza". El mobiliario que perteneció al héroe nacional paraguayo consta de diez sillas, un escritorio, billit y dressoir. Estos elementos habían sido adquiridos por López en Alemania y confiscados por la Aduana de Buenos Aires al terminar la guerra. Luego fueron rematados y adquiridos por Anarcasis Lanús, que fuera legislador y emisario de Bartolomé Mitre en Paraguay. El 11 de febrero de 1985 el gobierno de Entre Ríos aceptó el legado de dichos muebles, efectuado por la señora Juana Dorila Iraizoz en 1969 y se decidió exponerlos en el Museo Martiniano Leguizamón.

Fuente: diario La Capital.

Publican cartas donde George Orwell explica la tesis de 1984

El libro George Orwell. Una vida en cartas reúne un conjunto de misivas en las que el escritor británico (1903-1950) explica la tesis de su aclamada novela 1984, años antes de que la escribiera, en 1947. En una de las cartas, fechada en 1944, el autor advierte sobre el aumento de los Estados policiales totalitarios. Las cartas están dirigidas a personajes de la cultura como T. S. Elliot o Henry Miller. El libro tiene además fotografías raras e ilustraciones hechas a mano.

Fuente: diario Clarín.
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Difusión

Muestras

  • Muchas voces, una historia. Argentina 1810-2010, una exposición permanente de la Casa del Bicentenario, que a través de una video-instalación, recorre la historia del país con imágenes y sonidos, intentando dar cuenta de las complejidades y ambigüedades del relato histórico, expresando la pluralidad de voces y perspectivas de la sociedad. Lugar: Riobamba 985; horarios: de martes a domingo y feriados de 15.00 a 21.00 hs. Ingreso permitido hasta 30 minutos antes del cierre. Entrada libre. (info)*
  • Sociedad de Trabajo. Una historia de dos siglos. La Casa Nacional del Bicentenario y la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación,  junto con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, inauguraron en abril una exposición que relata la historia del trabajo en la Argentina, ilustrada con documentos, audiovisuales, fotografías, instalaciones y obras de cincuenta artistas argentinos. La exhibición pone en foco el trabajo, no sólo como una ocupación, sino también como un conjunto de derechos que garantizan la producción de la vida en su aspecto público y privado. Se desarrolla, además, la historia política del trabajo, la organización del movimiento obrero y los modos de intervención del Estado en distintos momentos de la historia. Las visitas guiadas para público en general, sin turno previo, se realizan los sábados a las 16.30. Lugar: Riobamba 985. La exposición se podrá visitar hasta el 1º de diciembre de martes a domingo y feriados de 15.00 a 21.00 hs. Ingreso permitido hasta 30 minutos antes del cierre. Entrada libre: (info)*
  • Los porteños vuelven a jugar y a divertirse con los juguetes de ayer. Muestra de los juguetes de la colección del Museo de la Ciudad. En el museo se podrán ver desde un auto de lata, trenes eléctricos, una colección de soldaditos de plomo hasta diminutas máquinas de coser fabricadas entre 1915 y 1960. Lugar: Defensa 219 / 223; horarios: lunes a domingo y feriados de 11 a 19 hs. Sábados, domingos y feriados de 15 a 19 hs. Entrada general: $1. Miércoles, gratis. Tel. : 4343-2123 / 4331-9855 (info)*
  • Museo Histórico Nacional. El martes 9 de julio el museo inauguró la sala Tesoros de la Independencia, donde se exponen diversos objetos históricos relacionados con la época de la Revolución: una tarja que las damas de Potosí le obsequiaron, hace 200 años, al general Manuel Belgrano; el tintero utilizado para firmar el acta de la Independencia; el retrato del general José Gervasio Artigas; la llave de la ciudad de Montevideo recibida por Vicente Anastasio de Echevarría al rendirse en 1814; el sello para lacre perteneciente a Fray Justo Santa María de Oro; el bastón del coronel José Moldes; el sable del general Manuel Belgrano; el fragmento de la Gualdrapa del general Martín Miguel de Güemes; y el retrato del general Juan Martín de Pueyrredón. Como siempre, se exhiben también en las otras salas excelentes grabados, litografías, cuadros, imágenes religiosas y esculturas; banderas, estandartes, armas y uniformes de las guerras de la Independencia; muebles, relojes, partituras, instrumentos musicales y vajillas de las familias tradicionales del siglo XIX; recuerdos de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, relicarios y miniaturas, daguerrotipos, fotos y tarjetas postales; aperos, ponchos, objetos de plata y prendas gauchas. Entre sus colecciones pictóricas resaltan los cuadros de José Gil de Castro; las pinturas de Cándido López, un valioso testimonio de la Guerra del Paraguay (1865-1870). También cuentan con los pianos y los forte pianos de la familia Escalada, de María Sánchez de Thompson y de Eduarda Mansilla. En el Museo puede visitarse la reproducción del dormitorio de José de San Martín en Boulogne-Sur-Mer (Francia), ambientado con objetos originales de acuerdo al bosquejo enviado por su nieta Josefa Balcarce. El archivo personal de Adolfo Carranza está abierto para los investigadores. Una valiosa biblioteca de alrededor de quince mil volúmenes, dedicada principalmente a la historia argentina y americana, puede ser consultada por el público general. Horario: De miércoles a domingo, de 11 a 18 hs. Los docentes que deseen visitar el Museo con sus alumnos deben enviar un correo electrónico a educacion@mhn.gov.ar. Dirección: Defensa 1600. Informes 4307-1182. (info, info)*
  • Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo. El museo cuenta con modernos sistemas interactivos de comunicación que favorecen la participación del público. Se puede acceder al balcón principal del edificio y visitar todas sus salas además de ver sus históricos túneles, a través de una cámara subterránea. Cuenta con dos pantallas que les permiten a los visitantes interactuar con la imagen del famoso cuadro del 22 de mayo y con un mapa con los puntos geográficos más importantes de la ciudad en los febriles días de la Revolución de Mayo. Dirección: Bolívar 65. Tel.: 4342-6729 y 4334-1782. Visitas guiadas: Miércoles y jueves a las 15.30; Viernes a las 15.30 (gratis); Sábados, domingos y feriados a las 12.30, 14 (gratis) y 15.30. Las visitas pagas incluyen un recorrido virtual en tiempo real de las construcciones subterráneas del Patio del Museo. Los establecimientos educativos deben solicitar turno a visitascabildo@cultura.gov.ar. Informes: 4342-6729 y 4334-1782. (info)*
  • El Museo Nacional de la Historia del Traje expone un recorrido por las diversas piezas de indumentaria. En sus salas se pueden ver colecciones como  la moda desde 1850-1915;  la moda en los años 20; trajes de baño (1890-1950); los 50's "Juventud y Rebeldía"; los 80's "Extravagantes y Glamorosos"; la moda infantil desde 1860 a 1960, etc. Dirección: Chile 832. Horarios: de martes a domingo de 15 a 19 hs. Visitas guiadas: sábados y domingos a las 17:00 hs. Informes: 4343-8427. (info)*
  • Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio Saavedra, Sala Ricardo Zemboraín: Colección de platería urbana del Siglo XIX. Sala tertulias: Mobiliario, iconografía y artes decorativas correspondientes a la 1ª y 2ª mitad del Siglo XIX. Sala independencia: Testimonios del proceso que se inicia con la Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y la Independencia Sudamericana. Confederación argentina: Aspectos políticos, sociales, y económicos de los gobiernos de Juan Manuel de Rosas. Lujos y vanidades femeninas del siglo XIX: Peinetones, alhajas, relojes, abanicos y otros accesorios de la moda femenina. Sala Leonie Matthis: La plaza de Mayo desde la fundación hasta el fin del Siglo XIX a través de las aguadas de la pintora francesa. Sala moda: Vestimenta masculina y femenina del Siglo XVIII y XIX. Emisiones, inflación y convertibilidad: La Economía Argentina a través de sus diferentes monedas. Sala de armas: Colección de armas de fuego y armas blancas. Sala Keen: Platería rural. Dirección: Crisólogo Larralde 6309. Horario: Martes a viernes de 9 a 18 hs. Sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs. Tel: 4572-0746 / 4574-1328. Visitas guiadas: sábados, domingos y feriados, 17 hs. (info)*
  • Bicentenario del Himno Nacional Argentino. Con motivo de haberse cumplido el pasado 11 de mayo el Bicentenario del Himno Nacional, el Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio Saavedra presenta una muestra de carácter anual referida a recordar dicho acontecimiento. Lugar: Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio Saavedra.  Dirección: Crisólogo Larralde 6309. Horario: Martes a viernes de 9 a 18 hs. Sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs. Tel: 4572-0746 / 4574-1328. (info)*
  • Manzana de las Luces. El Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces organiza visitas guiadas a: la Procuraduría de las Misiones Jesuíticas, los Túneles del Siglo XVIII, la Antigua Universidad y las Casas Virreinales, el Patio de las Misiones Jesuíticas, la Sala de Representantes, la Sala Maza. El paseo sale de Perú 272. Ver información detallada en info*
  • Pueblos Originarios: hijos de la tierra. Daniel Monti es un artista plástico que nació en 1923, dedicó su vida a variados oficios y comenzó a pintar a los 60 años. Aún tiene la curiosidad y el alma cristalina de un niño, cualidades que plasma en sus obras y mediante las cuales ha captado la vida, los símbolos y se ha relacionado con las culturas de las comunidades originarias de nuestra América. La entrada es libre y gratuita, con previa solicitud de turnos a museobernasconi@gmail.com o al 49415550 / int 117. Dirección: Catamarca 2750, Parque Patricios, CABA.
  • Múltiples representaciones de Eva Perón en su paso por la imprenta. La muestra propone un recorrido que abarca desde las tapas de diarios y revistas de los años cuarenta, que la anuncian como la prometedora actriz venida de Los Toldos, a la publicística oficial peronista que la erige como la abanderada de los humildes, como así también los libros que se nutrieron de su poderosa figura y sus obras La razón de mi vida y Mi mensaje. Se presentaen tres ejes en diálogo que sugieren revisitar a la Eva Perón impresa, a través de la construcción del ícono, del surgimiento del mito y de la tradición de su culto. Curada por Daniel Santoro, el carácter estético de esta intervención apela a reconstruir las diversas imágenes impresas que evocan a Eva Perón, en interacción con la selección bibliohemerográfica realizada por Roberto Baschetti. En la Plaza Rayuela se podrá visitar una serie de fotografías que acompañan la exposición (info)*

Cine

  • Simón, hijo del pueblo, un documental sobre el mítico anarquista Simón Radowitzky, dirigido por Julián Troksberg, Rolando Goldman, con guión de Julián Troksberg, Osvaldo Bayer, Rolando Goldman. Actúan: Julian Goldman y Osvaldo Bayer. La historia comienza el 1º de mayo 1909, cuando la policía reprime una multitudinaria marcha anarquista, dejando muertos y heridos. Unos meses más tarde, el carruaje de Ramón Falcón, el jefe de policía que comandó la represión, explota y vuela por el aire. Por el atentado es detenido un joven ucraniano: Simón Radowitzky. El film intenta develar quién fue Simón, cuál es su historia y cuál el legado familiar de ese inmigrante que se transformó en una figura clave del anarquismo argentino. (info)*
  • La huella del Doctor Ernesto Guevara, documental basado en los viajes por América Latina que realizó Ernesto Guevara, entre 1952-1953, con sus amigos de la infancia: Alberto Granado y Carlos “Calica” Ferrer. Este film rescata la faceta de médico de Guevara, así como sus aportes e investigaciones en el terreno de la alergología. Gracias a los diarios y la correspondencia que mantuvo con su familia y sus amigos, se recupera el testimonio de las personas que lo conocieron y acompañaron a lo largo de su recorrido. Estreno: 13.06.2013. Directores: Jorge Denti. 123 minutos. (info)*
  • Calles de la memoria. Película Documental, sobre un grupo de alumnos extranjeros que realiza en Buenos Aires un taller de cine de corta duración. Se les propone trabajar en torno al tema de la memoria y sobre una de sus expresiones de reciente visibilidad en nuestro país: baldosas en las veredas de la ciudad, cuyos nombres recuerdan a los desaparecidos. Sin ningún conocimiento previo del tema, los jóvenes comienzan a adentrarse en historias y situaciones muy alejadas de sus propias experiencias. Guarini y su equipo construyen un doble estudio: sobre las nuevas formas de pensar y representar la memoria colectiva y sobre el cine dentro del cine. Duración: 65 min. Estreno: 04.07.2013. (info)*
  • Ciclo Eva Perón. Se trata de un ciclo que ofrece varias miradas sobre Eva Perón y el peronismo. Las películas se proyectarán en el Instituto Nacional Juan Domingo Perón, ubicado en Austria 2593, CABA. El jueves 5 de septiembre, a las 18 hs, se pasará Su obra de amor, material de archivo, 1953 (15 min.) y La Pródiga, de Mario Sofficci, 1945 (70 min.). El jueves 12 de septiembre, a las 18 hs. Se pasará el Video institucional del Museo Evita, Evita, quien quiera oír que oiga, de Eduardo Mignogna (1984, 90 min.). El jueves 19 de septiembre, a las 18 hs., se verá El Renunciamiento, INJDP (10 min.), Eva Perón, de Juan Carlos Desanzo (1996, 114 min.). El jueves 26 de septiembre a las 18 hs., pasarán Y la Argentina detuvo su corazón (material de archivo, 1952, 20 min.) y Evita, una tumba sin paz, de Tristán Bauer (1997, 50 min.)

Teatro

  • Sarmiento, un domingo en la escuela, Comedia clownesca histórica. Esta vez la señorita Gutiérrez y su novio quieren sorprender al señor Director con una nueva y fascinante experiencia circense pero serán ellos los sorprendidos: el señor Director le tiene preparado un final educativo al mejor estilo de Sarmiento. Premio Proteatro 2005, Premio Fondo Nacional de las Artes 2005, Premio Instituto Nacional del Teatro 2006. Domingos 8, 15 y 22 de septiembre a las 17 hs. Entrada general: $50 (los chicos reciben una entrada gratis para volver en algún momento del año). Lugar: Museo Saavedra: Crisólogo Larralde 6309 - Capital Federal. 4573-4673/4571-5655. Descuentos y más información en: (info)*
  • El diario del peludo, una obra escrita y dirigida por Gonzalo Demaría. Cuenta la leyenda que al presidente Yrigoyen le leían un diario a su medida, uno donde todo estaba bien. Esto ocurría durante su ocaso, en su segunda presidencia. El Peludo, como lo llamaban, se había encerrado en su cueva. Ignoraba la crisis en la que el país se sumergía, tan hondo como aquel tranvía lleno de obreros que se precipitó al Río de la Plata y que es la metáfora de su último gobierno. Lugar: El camarín de las Musas, Mario Bravo 960, Tel.: 4862-0655. info*
* Se recomienda constatar vigencia de los eventos y cambios de horario.
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Lanzamiento de Libros

Lo que el viento (no) se llevó: efémeras, volantes y panfletos peronistas. 1945-1983,  de Roberto Baschetti, Editorial Pueblo Heredero, 2013, 188 págs., diseño ilustración, $150. El sociólogo, archivista e investigador, Roberto Baschetti traza un recorrido por la imaginería y estética peronista, de gran impacto visual, a través de volantes, panfletos, banderines, tapas de revistas y otra clase de documentos que van de 1945 a 1983 y que dan cuenta de un tramo esencial de la historia del país. (info)

Atlas de las creencias religiosas en Argentina, de Fortunato Malimacci, Editorial Biblos, 2013, 272 pp. $130. Este Atlas de las creencias religiosas en Argentina es fruto de largos años de investigación y de trabajo colectivo en todo el país. Especialistas en sociología de la religión de distintas universidades e institutos nacionales iniciaron en 2005 la aventura académica de construir juntos y desde diversos espacios demográficos y sociales del país una investigación sobre las creencias religiosas en la Argentina. Faltaba una visión de conjunto que combinara estudios cuali y cuantitativos de las creencias de los ciudadanos (info)

Colonizadores colonizados. Italianos porteños, de Eleonora María Smolensky, Editorial Biblos, 2013, 540 págs. $190. La influencia italiana en Buenos Aires no se revela sólo en el lunfardo y la pizza. La arquitectura, los nombres de sus calles, los gustos artísticos que forjaron la fama de la ciudad como capital cultural, toda esa influencia no fue ni azarosa ni pasajera y tiene un carácter constitutivo. Los “colonizadores colonizados” de los que nos habla este libro partieron de los más diversos lugares de Italia para recalar en una ciudad en la que no siempre encontraron lo que ansiaban. Campesinos, jornaleros, obreros especializados, médicos, profesores, músicos, ingenieros dejaron su huella, muchas veces de modo apenas perceptible. Eleonora María Smolensky devela una infinidad de aspectos inéditos de la inserción de los italianos en la sociedad porteña. (info)

El Culto mariano en Luján y San Nicolás. Religiosidad e Historia Regional, de Patricia Fogelman, Mariela Ceva y Claudia Touris (editoras), Editorial Biblos, Buenos Aires, 2013, 148 págs. $98. El libro se propone como una historia regional de la religión, con eje en la perspectiva histórica, pero también geográfica y antropológica. El tema central es la devoción a la virgen en el espacio de la provincia de Buenos Aires, enfocado especialmente en la historia de los santuarios de San Nicolás y Luján. (info)

Historia de la provincia de Buenos Aires, t. 4, "De la federalización de Buenos Aires al advenimiento del peronismo (1880-1943)", de Juan Manuel Palacio, Edhasa, 2013, págs. 472. $160. Este cuarto volumen de la colección Historia de la Provincia de Buenos Aires comienza con la federalización de la ciudad de Buenos Aires, que obliga a la provincia a reorganizar su desarrollo y a replantearse su relación con la nación. Llega hasta el advenimiento del peronismo, que producirá cambios decisivos. Es el tiempo de la inmigración masiva; de la gran transformación del campo, con el apogeo del modelo agroexportador; de la expansión de líneas férreas, puertos y caminos; de la conformación de un orden político, conservador primero, y el posterior surgimiento del radicalismo. ¿Fueron aquellos años los del “progreso argentino” o fue un momento oligárquico, represivo y excluyente? ¿Fue la provincia de Buenos Aires la tierra en la que “hicieron la América” los inmigrantes, o más bien se enfrentaron éstos con un escenario de tierras ya ocupadas y tuvieron que contentarse con arrendarlas o emplearse como trabajadores?, son algunas de las preguntas que busca responder este tomo. (info)

La universidad en la mira. La “laica o libre” y sus expresiones rosarinas, 1955-1959, de María Gabriela Micheletti, Imago Mundi, 2013, 336 pp. $95. Con la Revolución Libertadora nació el decreto ley 6.403 de organización universitaria, que incluía un polémico artículo 28, por el que se autorizaba la creación de universidades libres -es decir, privadas-. Con Frondizi, aquel artículo se modificó y convirtió en la ley 14.557, quedando finalmente reglamentado. Entre una y otra fecha se había producido una de las mayores agitaciones que conoció el movimiento estudiantil argentino en su historia, y a las que se recuerda con el sugestivo nombre de “Laica o Libre”. Huelgas, tomas de colegios y facultades, guerras de panfletos y comunicados, y multitudinarios actos y manifestaciones callejeras, fueron algunos de los episodios más resonantes. La universidad en la mira le sigue el ritmo, palmo a palmo, a esas jornadas intensas, y explora las connotaciones políticas, sociales, ideológicas y religiosas que encerraban los dos términos de aquella antítesis. (info)

Masacre del pabellón séptimo, de Claudia Cesaroni, CEPOC - Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos, 2013. $100. El 14 de marzo de 1978 murieron quemadas, asfixiadas y/o con balazos en la cabeza, más de 65 personas en el Pabellón 7 de la Unidad 2 de Devoto.
Lo que se inició como una protesta frente a una feroz represión, y culminó con la muerte de personas desarmadas, desesperadas y humeantes se llamó “Motín de los colchones”. La causa judicial finalizó en 1979, dictando el “sobreseimiento provisorio” que la desidia, la falta de interés y el tiempo transformaron en definitivo. Este libro se propone demostrar que lo ocurrido constituye un delito de lesa humanidad y que, por lo tanto, la causa debería ser reabierta. (info)

Los marxistas liberales. Antifascismo y cultura comunista en la Argentina del siglo XX, de Ricardo Pasolini, 1ª ed., Buenos Aires, Sudamericana, 2013, págs. 208, $99. ¿Un marxismo liberal? Sí, en la historia política argentina del siglo XX se advierte ese vínculo evidente que faltaba explicar: por qué en la esfera cultural del Partido Comunista Argentino, fue un marxismo de corte liberal y no otro el que imprimió por largo tiempo el sello distintivo en las imaginaciones políticas de sus intelectuales y militantes. Ricardo Pasolini analiza el itinerario de una generación que arribó al campo de la cultura en el momento en que en el mundo se organizaba la lucha contra el fascismo. El autor demuestra que la acción política y cultural de los intelectuales comunistas en el largo plazo se halla fuertemente condicionada por el impacto que tendrá en ellos el "momento antifascista de la cultura argentina". Una tesis que responde a una pregunta histórica muy presente en términos morales en las diferentes familias políticas argentinas: ¿por qué los comunistas se colocaron en el campo político del antiperonismo? (info)

El anarquismo y el movimiento obrero en Argentina, de Iaacov Oved, Imago Mundi, Buenos Aires, 2013, págs. 544, $210. Imago Mundi edita por primera vez la tesis de doctorado del historiador búlgaro Iaacov Oved, de 1974. El análisis busca recuperar la tradición del anarquismo en el movimiento sindical argentino no como minoridad a la espera del verdadero momento de adultez -el peronismo-, sino como núcleo legítimo de sentido histórico, igual que lo fueron el sindicalismo revolucionario, el socialismo, el comunismo, en el movimiento obrero. (info)

Salón Deutschland, de Wolfgang Martynkewicz, Editorial Edhasa, 2013, 624 págs., $125. El texto retrata la conversión al nazismo de un reconocido salón literario de la ciudad Munich, regenteado por una princesa caída en desgracia y un rico editor de libros de arte: el matrimonio Bruckmann. El libro plantea con gran detalle las imbricaciones no tan paradójicas entre los intelectuales, los artistas y el fermento de ideas que acabaría en el nazismo. (info)

Pertenencias extrañas. Libros en Buenos Aires en 1815, de César A. García Belsunce, Academia Nacional de la Historia y Dunken, 264 págs., $120. Cuando las fuerzas patriotas tomaron Montevideo se incautaron muchos bienes, entre ellos, una importante cantidad de libros que fueron enviados a Buenos Aires. El autor relata las circunstancias y procedimientos usados, analiza los temas de los libros, su destino final y reconstruye el catálogo de ellos (info)

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