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EL HISTORIADOR - Gaceta histórica
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La Gaceta histórica

El año del Bicentenario es una excelente ocasión para recordar los valores y los sueños de quienes desde mayo de 1810 y a lo largo de estos doscientos años se atreven a pensar que un mundo mejor es posible y luchan por alcanzarlo.

El equipo de El Historiador se suma a los festejos conmemorativos de aquel primer gobierno patrio, con el compromiso de siempre: intentar que la historia argentina sea un bien de todos y estimular la reflexión y el amor por nuestro pasado para contribuir a fortalecer los cimientos del futuro.

Queremos agradecer a nuestros lectores, que con preguntas y comentarios nos ayudan a crecer y a mejorar nuestra página, y a quienes recomiendan nuestros artículos y nuestra Gaceta -el mejor premio al que podemos aspirar-, ayudándonos a mantener vivo el ideal de Mayo de difundir la educación y la cultura.

Hacemos nuestra la preocupación de Mariano Moreno, quien alarmado por el alto analfabetismo de la población, advertía en 1810: Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía”.

Felipe Pigna
Infografía - 12 de octubre de 1492

Sobre nuestra página

Queremos compartir con nuestros lectores que este año El Historiador obtuvo el premio Mate.ar 2010 de plata en la categoría “arte y cultura”, un reconocimiento a todo el trabajo que venimos realizando desde hace ya varios años.

Nuestra página contiene infografías temáticas donde se desarrollan diversos temas (25 de Mayo, la Independencia, el 12 de octubre, el día de la tradición, Manuel Belgrano, José de San Martín y Domingo Sarmiento, 24 de marzo y Guerra de Malvinas) y una cronología multimedia animada que recorre la historia del país y del mundo entre 1776 y 2010, con fotos, mapas, videos, audios y fragmentos musicales. Constituye un paseo ágil y ameno por la historia a lo largo de más de doscientos años de historia. El Historiador también incluye una lista de los gobiernos y gabinetes del territorio nacional desde la fundación del virreinato del Río de la Plata hasta 2010, e información sobre instituciones terciarias y universitarias para estudiar historia.

Las secciones Publicidades y Humor históricos constituyen nuevas perspectivas para abordar la historia a lo largo del siglo XX. Pueden consultarse también las secciones de biografías, entrevistas, audios, filmografía, artículos, documentos, efemérides, estadísticas poblacionales, tasas de analfabetismo e información mundial sobre desempleo, PBI e indicadores ambientales. La página además ofrece con un servicio gratuito de respuesta sobre temas relacionados con la historia del país.

El Historiador tiene su registro ISSN (Internacional Standard Serial Numer), otorgado por el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT), un organismo creado por el CONICET para brindar servicios sobre información y documentación científica y tecnológica.

La página ofrece también un servicio gratuito mensual, La gaceta histórica, que desde hace cinco años acerca a sus lectores documentos históricos relevantes, las efemérides destacadas del mes, curiosidades y hallazgos históricos recientes, información sobre lanzamiento de libros, detalles sobre muestras, obras, películas y concursos relacionados con la historia e información sobre nuestros cursos, charlas, libros y novedades. Lo invitamos a recorrerla…

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Efemérides

» Las destacadas del mes

1º de octubre
1777: Se celebra en España el Tratado de San Idelfonso, un pacto preliminar que establecía los límites de las colonias españolas y portuguesas de América.
1949: Mao Tse-Tung proclama la República Popular China en Pekín.

5 de octubre
1975: Tiene lugar el ataque por parte de la organización Montoneros al Regimiento de Infantería 29, en la provincia de Formosa.

7 de octubre
1571: Se libra la Batalla de Lepanto, que enfrenta a Turquía con España, Venecia y la Santa Sede.

8 de octubre
1812: Un movimiento encabezado por José de San Martín y Carlos María de Alvear depone al Primer Triunvirato.
1895: Nace en Lobos, Buenos Aires, el general Juan Domingo Perón.

9 de octubre
1841: Muere asesinado en San Salvador de Jujuy el general Juan Galo de Lavalle.
1967: Muere asesinado en La Higuera, Bolivia, Ernesto "Che" Guevara.

11 de octubre
1833: Tiene lugar la Revolución de los Restauradores contra el general Juan Ramón González Balcarce, gobernador de Buenos Aires.

12 de octubre
1492: Cristóbal Colón llega al Nuevo Mundo. Hay investigaciones que afirman que la llegada al nuevo continente se produjo el 13 y no el 12 de octubre.
1812: Muere el doctor Juan José Castelli.

17 de octubre
1945: Se produce la jornada del 17 de octubre cuando miles de trabajadores provenientes principalmente del cordón industrial del Gran Buenos Aires se concentran en Plaza de Mayo reclamando la presencia del general Juan Domingo Perón, quien se encontraba detenido.

18 de octubre
1801: Nace en el Talar del Arroyo Largo, Entre Ríos, el general Justo José de Urquiza.

19 de octubre
1914: Muere en la capital federal el teniente general Julio Argentino Roca.
1960: Comienza el bloqueo económica de Cuba impuesto por Estados Unidos.

21 de octubre
1520: Hernando de Magallanes descubre el Estrecho que lleva su nombre.
1805: Tiene lugar la Batalla de Trafalgar, en Cadiz.

23 de octubre
1859: Tiene lugar la batalla de Cepeda entre el ejército de Buenos Aires y el de la Confederación.

24 de octubre
1929: Se produce el crack financiero en Estados Unidos, conocido como "Jueves Negro".

25 de octubre
1917: Se produce la revolución rusa.

28 de octubre
1922: Se produce en Italia la Marcha sobre Roma de Benito Mussolini.

30 de octubre
1983: El doctor Raúl Alfonsín gana las elecciones presidenciales.

31 de octubre
1925: Muere en Buenos Aires José Ingenieros.

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El Rescate

Esta sección está destinada al rescate de documentos históricos trascendentes tanto para la investigación histórica como para el estímulo de la reflexión presente. El material seleccionado –cartas, artículos, entrevistas– se encuentra en sintonía con algunas de las más destacadas efemérides del mes.

El “Che” Guevara sobre las paradójicas interpretaciones de la Revolución Cubana en la Argentina

El 9 de octubre de 1967 moría asesinado en La Higuera, Bolivia, Ernesto "Che" Guevara, mientras intentaba llevar la revolución a América del Sur. Médico, político y guerrillero revolucionario, fue comandante del ejército revolucionario que derrocó al dictador Fulgencio Batista el 31 de diciembre de 1958. Fue, tras el triunfo de la revolución, la mano derecha de Fidel Castro.

Reproducimos a continuación la correspondencia que intercambiaron Ernesto Guevara y Ernesto Sábato un año después de producirse la revolución cubana. En su carta, Ernesto Sábato le escribe  sobre las paradójicas interpretaciones que tuvo en la Argentina la Revolución Cubana: había sido recibida con alborozo por una oligarquía y una intelectualidad, que equiparaban al dictador cubano, Fulgencio Batista, con el general Juan Perón, y vieron en Fidel Castro una versión de la “Revolución Libertadora”.

Fuente: 20 años de Historia Argentina, R.R. Ediciones., Documentos de historia argentina (1870-1955), Liliana Caraballo, Noemí Charlier, Liliana Garulli, Oficina de Publicaciones del CBC, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1997, págs. 133-138.

1º de febrero de 1960
Al Comandante Ernesto Che Guevara
Admirado Guevara:
En su viaje a Buenos Aires, el periodista R. Walsh nos ha explicado con minuciosidad y entusiasmo la hazaña que ustedes han llevado a cabo. (…) Es precisamente este hecho el que me induce a escribirle esta carta, para que usted, como uno de los jefes de la revolución cubana y en su condición de argentino, pueda ayudar a una mejor comprensión del problema que mutuamente nos atañe; y para que el movimiento cubano alcance en nuestra patria la repercusión popular que debería tener. Esquemáticamente, el problema tiene los siguientes aspectos que requieren un análisis: (…)

  1. La Revolución cubana fue saludada con alborozo por la oligarquía argentina en pleno, porque veía en ella la continuación o equivalente de la revolución de 1955 contra el peronismo. El uso abstracto y equívoco de palabras como “libertad” y “tiranía” dio este resultado paradojal. La misma causa que a tantos intelectuales argentinos nos llevó a situarnos contra el auténtico pueblo argentino.
  2. Como consecuencia inevitable del hecho anterior, la inmensa mayoría del pueblo trabajador tomó posición contra ustedes. Puede leerse en barrios obreros del Gran Buenos Aires enormes carteles que dicen “Viva Perón, muera Fidel Castro”.
  3. Con el desarrollo de los acontecimientos cubanos sobre todo con la aplicación de medidas sociales y “comunistas” las señoras de nuestra oligarquía y los prohombres de nuestra democracia temen crecientemente haberse equivocado y ya pueden oírse a muchos de ellos que sostienen que Castro se perfila como un nuevo Perón. Por desgracia las masas populares no experimentan correlativamente el movimiento inverso (tal es la confusión reinante) y Castro sigue siendo por antonomasia, un libertador del mismo género que el almirante Rojas.

¿Cómo puede haberse llegado a una situación tan equívoca y hasta paradojal? El análisis nos llevaría muy lejos y no vale la pena que lo haga aquí. (…) Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática tantos intelectuales de “izquierda” marchábamos al lado de conservadores como Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal.

Cuando en momentos en que se producía la revolución de 1955 yo vi modestas sirvientitas llorando en silencio, pensé (por fin) que los árboles nos habían impedido ver el bosque y que los afamados textos en que habíamos leído sobre revoluciones químicamente puras nos habían impedido ver con nuestros propios ojos una revolución sucia (como siempre son los movimientos históricos reales) que se desarrollaba tumultuosamente ante nosotros.

No crea, Guevara, pues, que le estoy pidiendo a usted, un examen o reexamen de nuestro problema argentino: le pido algo que muchos de nosotros aquí estamos haciendo con toda humildad.

Usted, como yo, fue uno de los estudiantes e intelectuales de izquierda que rehuyeron la personalidad equívoca demagógica de Perón, con la diferencia de que usted luego se ha mantenido lejos de nuestra realidad, y nosotros, en cambio, vivimos todo el proceso, incluso el revelador proceso de la “Revolución Libertadora” (en este país todo empieza con mayúsculas, pasa luego a minúsculas y finalmente termina entre comillas). Cuando los coroneles de extracción nazi se hicieron cargo del gobierno en 1945, muchos que éramos antifascistas repudiamos aquel golpe y, en cuanto a mi propia persona se refiere, debo decir que fui expulsado de mi cátedra y condenado a prisión por desacato; este hecho inicial acaso explique mi sistemático alejamiento de un proceso que sin embargo fue haciéndose cada vez más popular, hasta convertirse en el proceso social más profundo que jamás haya experimentado nuestra patria.

Puedo decir en mis descargo que nunca fui un antiperonista del mismo género que podría serlo, digamos, Victoria Ocampo. (…)

A ello se debió que nunca tomara contra el peronismo la posición de nuestra oligarquía  y de la inmensa mayoría de nuestros escritores e intelectuales. Siempre sostuve que era menester distinguir entre la personalidad del líder y el movimiento que objetivamente se había suscitado en su entorno. Los hechos posteriores (relajamiento del régimen, corrupción, persecuciones inicuas, torturas, etc.) que culminaron finalmente con la cobarde e innoble huida de Perón, que no fue capaz de asumir ante su pueblo el puesto de auténtico y valeroso jefe, confirmaron una idea que era esencialmente correcta.

Pero, sea como sea, lo cierto es que muchos como yo estuvimos contra el peronismo, es decir, contra el pueblo trabajador; no obstante pertenecer por nuestro “izquierdismo” a una posición teóricamente populista. [leer más]

Lea la nota completa en:
http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/america_latina/che_guevara/el_che_guevara....php

Sartre contra el colonialismo

El 12 de octubre se conmemora la llegada de Cristóbal Colón al continente americano, pero ni Colón ni los reyes tenían la menor noción de haber “descubierto” un nuevo continente. Seguían pensando que habían llegado al Asia. Tras su llegada a América, nada impidió que españoles y portugueses (más tarde ingleses, franceses y holandeses en otras regiones del mundo) se sintieran con derecho a apropiarse de estas tierras y de sus habitantes imponiendo sus creencias y sus modos de producción, y sometiendo a pueblos enteros en beneficio de la madre patria.

Pero el sistema colonial, que implicaba la dominación de unos pueblos sobre otros, sería moneda corriente hasta bien entrado el siglo XX. En Francia un traumático proceso de descolonización se iniciaría recién a mediados del siglo XX. Argelia, por ejemplo,  era desde mitad del siglo XIX, un departamento de ultramar de Francia, controlado por la minoría de colonos europeos, que formaban una élite privilegiada. La guerra de liberación se desató en 1954 y, tras ocho años de luchas, Argelia finalmente obtuvo su independencia en 1962.

El filósofo francés Jean-Paul Sartre contribuyó a promover la emancipación de Argelia señalando las arbitrariedades y los abusos del sistema colonial.

A continuación, reproducimos un texto de Sartre para reflexionar sobre las injusticias que entraña -ya en 1492 como en el siglo XX o en el XXI-  el que unos pueblos más fuertes se sientan con derecho a imponer su dominación sobre pueblos más vulnerables.

Fuente: Les Temps Modernes, Nº 123, marzo-abril de 1956. Intervención en un mitin "por la paz de Argelia"; en Jean-Paul Sartre, Colonialismo y neocolonialismo, Situations V, Editorial Losada, Buenos Aires, 1968, págs. 20-37.

El colonialismo es un sistema

Querría poneros en guardia contra lo que podría llamarse la "mixtificación neocolonialista".

Los neocolonialistas piensan que hay buenos colonos y colonos muy malos. Éstos tienen la culpa de que se haya degradado la situación de las colonias.

La mixtificación consiste en esto: lo pasean a uno por Argelia, le muestran complacientemente la miseria del pueblo, que es terrible, le cuentan las humillaciones que los malos colonos hacen sufrir a los musulmanes. Y luego, cuando uno está muy indignado, añaden: "Por esta razón los argelinos mejores han tomado las armas: no podían por menos". Si se hace con maña, volveremos convencidos:

1. De que el problema argelino es primeramente económico. Se trata, mediante prudentes reformas, de dar pan a nueve millones de personas.

2. Que, a continuación, es social; hay que multiplicar los médicos y las escuelas.

3. Que, por fin, es psicológico: recordemos a De Man con su "complejo de inferioridad" de la clase obrera. Halló, a la vez, la clave del "carácter indígena": mal tratado, mal nutrido, iletrado, el argelino tiene un complejo de inferioridad con respecto de sus amos. Actuando sobre estos tres factores se le tranquilizará: si come lo necesario, si tiene trabajo y sabe leer, ya no tendrá la vergüenza de ser un hombre inferior y recobraremos la vieja fraternidad franco-musulmana.

Pero, sobre todo, no mezclamos esto con la política. La política es abstracta: ¿de qué sirve votar si uno se muere de hambre? Los que vienen a hablarnos de elecciones libres, de una Constituyente, de la independencia argelina, son provocadores o embrollones que no hacen más que complicar la cuestión.

He aquí el argumento. A él los dirigentes del F.L.N. han respondido: "Aun siendo dichosos bajo las bayonetas francesas, nos batiríamos". Tienen razón. Y sobre todo hay que ir más lejos que ellos: bajo las bayonetas francesas sólo se puede ser desgraciados. Es cierto que la mayoría de los argelinos sufre una miseria insoportable; pero es cierto también que las reformas necesarias no pueden ser hechas ni por los buenos colonos ni por la "Metrópoli" misma, mientras pretenda conservar su soberanía en Argelia. Esas reformas serán de la incumbencia del pueblo argelino, cuando haya conquistado su libertad.

Porque la colonización no es un conjunto de azares, ni el resultado estadístico de miles de empresas individuales. Es un sistema puesto en ejecución hacia mediados del siglo XIX, que comenzó a dar sus frutos hacia 1880, entró en decadencia después de la Primera Guerra Mundial, y en la actualidad se vuelve contra la nación colonizadora.

He aquí lo que yo querría mostraros acerca de Argelia, que es, desgraciadamente, el ejemplo más claro y legible del sistema colonial. Querría haceros ver el rigor del colonialismo, su necesidad interna, cómo debía conducirnos directamente a donde estamos y cómo la intención más pura, si nace dentro de ese círculo infernal, se pudre inmediatamente.

Porque no es cierto que hay colonos buenos y malos: hay colonos y eso basta. Cuando hayamos comprendido eso, comprenderemos por qué los argelinos tienen razón de atacar políticamente en primer lugar ese sistema económico, social y político y por qué su liberación y la de Francia, sólo puede ser resultado del fin de la colonización.

El sistema no se puso solo en ejecución. A decir verdad, ni la monarquía de julio, ni la Segunda República, no sabían qué hacer de la Argelia conquistada.

Se pensó en transformarla en colonia de población. Bugeaud concebía la colonización "a la romana". Se entregarían vastos dominios a los soldados licenciados del Ejército de África. Su tentativa no tuvo resultado.

Se quiso derramar sobre África el excedente de los países europeos, los campesinos más pobres de Francia y de España; se creó, para aquella "chusma", algunos pueblos en torno de Argel, de Constantina, de Orán. La mayoría fueron diezmados por las enfermedades.

Después de junio de 1848, se trató de instalar allí -mejor sería decir “de agregar”- a los obreros sin trabajo cuya presencia inquietaba a "las fuerzas del orden". De 20.000 obreros transportados a Argelia, la mayor parte pereció de fiebre y de cólera; los sobrevivientes consiguieron ser repatriados.

Bajo esta forma, la empresa colonial seguía vacilante; se precisó bajo el Segundo Imperio, en función de expansión industrial y comercial.

Una tras otra, se crearon las grandes compañías.

1863: Sociedad de Crédito Territorial Colonial y Bancario.

1865: Sociedad Marsellesa de Crédito;

Compañía de los Minerales de Hierro de Mokta;

Sociedad General de los Transportes Marítimos a Vapor.

Esta vez, es el capitalismo el que se hace colonialista. El teórico de ese nuevo colonialismo será Jules Ferry: "Francia, que ha rebosado siempre de capitales y los ha exportado en cantidad considerable al extranjero, tiene interés en considerar, bajo este ángulo, la cuestión colonial. Para los países dedicados como el nuestro, por la naturaleza misma de su industria, a una gran exportación, está la cuestión de los mercados... Allí donde está el predominio político, está el predominio de los productos, el predominio económico".

Como se verá, no fue Lenin quien definió primero el imperialismo colonial: fue Jules Ferry, esa "gran figura" de la Tercera República.

Y se ve también que ese ministro está de acuerdo con los felás de 1956; proclama la "¡política en primer lugar!", que emprenderán contra los colonos tres cuartos de siglo después.

Primero vencer las resistencias, romper los cuadros, someter, aterrorizar.

En seguida, solo, se pondrá en ejecución el sistema colonial.

¿Y de qué se trata? ¿De crear industrias en el país conquistado? Nada de eso: los capitales de que Francia "rebosa", no se van a invertir en los países subdesarrollados; la utilidad sería insegura, los beneficios a un plazo muy largo; habría que construir todo, que equipar todo. E incluso, aunque eso pudiera hacerse, ¿por qué crear de pies a cabeza una competencia a la producción metropolitana? Ferry es muy claro; se invertirán sencillamente en las industrias nuevas, que venderán sus productos manufacturados al país colonizado. El resultado inmediato fue el establecimiento de la Unión aduanera (1884). Esta Unión dura aún: asegura el monopolio del mercado argelino a una industria francesa que lleva la desventaja en el mercado internacional por sus precios demasiado altos.

¿Pero a quién, pues, esta industria nueva pensaba vender sus productos? ¿A los argelinos? Imposible: ¿de dónde iban a sacar el dinero para pagar? La contrapartida de ese imperialismo colonial es que hay que crear un poder adquisitivo en las colonias. Y entiéndase bien, los colonos son los que han de beneficiarse de todas las ventajas y los que se van a transformar en compradores eventuales. El colono es, en primer lugar, un comprador artificial, creado de pies a cabeza, más allá de los mares, por un capitalismo que busca nuevos mercados.

Desde 1900, Peyerimhoff insistía acerca de ese carácter nuevo de la colonización "oficial": "Directamente o no, la propiedad del colono le viene del Estado gratuitamente, o bien ha visto todos los días otorgar concesiones en torno de él; bajo sus ojos, el gobierno ha hecho por los intereses individuales sacrificios sensiblemente mayores de los que consentiría en países más antiguos y completamente explotados".

Aquí se marca con claridad la segunda cara del díptico colonial: para ser comprador, el colono tiene que ser vendedor. ¿Y a quién venderá? A los franceses de la Metrópoli. ¿Y qué va a vender sin industria? Productos alimenticios y materias primas. Esta vez, bajo la égida del ministro Ferry y del teórico Leroy-Beaulieu, se constituye el estatuto colonial.

¿Y cuáles son los "sacrificios" que el Estado consiente al colono, a ese hombre amado de los dioses y de los exportadores? La respuesta es sencilla: le sacrifica la propiedad musulmana.

Porque ocurre que, en efecto, los productos naturales del país colonizado crecen en la tierra y esta tierra pertenece a las poblaciones "indígenas". En ciertas comarcas poco pobladas, con grandes espacios incultos, el robo de la tierra es menos manifiesto: lo que se ve es la ocupación militar, es el trabajo forzado. Pero en Argelia, a la llegada de las tropas francesas, todas las tierras buenas estaban cultivadas. La pretendida "explotación" está, pues, apoyada en una expoliación de los habitantes que se ha mantenido durante un siglo: la historia de Argelia es la concentración progresiva de la propiedad territorial europea a expensas de la propiedad argelina.

Todos los medios han sido buenos.

Al principio, se aprovecha el menor indicio de resistencia para confiscar o secuestrar. Bugeaud decía: Es necesario que la tierra sea buena; importa poco a quién pertenece.

La revuelta de 1871 sirvió de mucho: se quitó cientos de miles de hectáreas a los vencidos.

Pero esto podría no ser bastante. Entonces decidimos hacer un hermoso regalo a los musulmanes: les dimos nuestros Código Civil.

¿Y por qué tanta generosidad? Porque la propiedad tribal era colectiva en la mayoría de los casos, y se quería desmenuzarla para permitir a los especuladores comprarla de nuevo poco a poco.

En 1873, se encargó a los funcionarios judiciales que transformasen las grandes propiedades indivisas en un rompecabezas de bienes individuales. En cada herencia, constituían lotes que entregaban a cada uno. Algunos de esos lotes eran ficticios: en el aduar de Harrar, para 8 hectáreas, el funcionario judicial había descubierto 55 legatarios.

Bastaba con corromper a uno de esos legatarios: reclamaba su parte. El procedimiento francés, complicado y confuso, arruinaba a todos los copropietarios; los mercaderes de bienes europeos compraban el total por un pedazo de pan.

Hemos visto, sin duda, en nuestras regiones, campesinos pobres, arruinados por la concentración de tierras y la mecanización, vender sus campos y unirse al proletariado urbano; al menos, esta ley inexorable del capitalismo no iba acompañada del robo propiamente dicho. Aquí, con premeditación, con cinismo, se ha impuesto un código extranjero a los musulmanes, porque se sabía que ese código no podía aplicarse a ellos y no tendría más efecto que el de anonadar las estructuras internas de la, sociedad argelina. Si la operación se ha continuado hasta el siglo XX con la ciega necesidad de una ley económica, es porque el Estado francés había creado, brutal y artificialmente, las condiciones del liberalismo capitalista en un país agrícola y feudal. Eso no ha impedido que, recientemente, los oradores, en la Asamblea, alabasen la adopción forzada de nuestro código por Argelia como "uno de los beneficios de la civilización francesa".

He aquí los resultados de esta operación:

En 1850, el dominio de los colonos era de 115.000 hectáreas. En 1900, de 1.600.000; en 1950, de 2.703.000.

En la actualidad, 2.703.000 hectáreas pertenecen a los propietarios europeos; el Estado francés posee 11 millones de hectáreas bajo el nombre de "tierras patrimoniales"; se han dejado 7 millones de hectáreas a los argelinos. En resumen, ha bastado un siglo para desposeerlos de dos tercios de su suelo. La ley de concentración ha ido además en contra de los pequeños colonos. En el día de hoy, 6.000 propietarios tienen una renta agrícola, neta de más de 12 millones; algunos alcanzan los mil millones. El sistema colonial está en funciones: el Estado francés entrega la tierra árabe a los colonos para crear un poder adquisitivo que permita a las industrias metropolitanas venderles sus productos; los colonos venden a los mercados de la Metrópoli los frutos de esta tierra robada.

A partir de ahí, el sistema se refuerza por sí solo; gira en total; vamos a seguirlo en todas sus consecuencias y ver cómo se hace cada vez más riguroso.

  1. Al afrancesar y dividir la propiedad se ha roto la armazón de la vieja sociedad tribal sin poner nada en lugar suyo. Esta destrucción de los cuadros ha sido sistemáticamente alentada: primero porque suprimía las fuerzas de resistencia, y substituía las fuerzas colectivas por una polvareda de individuos; luego, porque creaba la mano de obra (al menos en cuanto el cultivo no estaba mecanizado): sólo esta mano de obra permite compensar los gastos de transporte, sólo ella preserva los márgenes de beneficios de las empresas coloniales frente a las economías metropolitanas cuyo costo de producción baja incesantemente. De este modo, la colonización ha transformado la población argelina en un inmenso proletariado agrícola. Se ha podido decir de los argelinos: son los mismos hombres que en 1830 y trabajan las mismas tierras; pero, en lugar de poseerlas, son los esclavos de los que las poseen.
  1. Si, al menos, el robo inicial no fuese del tipo colonial, se podría esperar, quizás, que una producción agrícola mecanizada permitiese a los argelinos mismos comprar los productos de -su suelo a un precio mejor. Pero los argelinos no son, ni pueden ser, los clientes de los colonos. El colono debe exportar para pagar, sus importaciones: produce para el mercado francés. Se ve llevado, por la lógica del sistema, a sacrificar las necesidades de los indígenas a las de los franceses de Francia.

Entre 1927 y 1932, la viticultura ha ganado 173.000 hectáreas, de las cuales más de la mitad ha sido arrancada a los musulmanes. Ahora bien, los musulmanes no beben vino. En las tierras que les han robado cultivaban cereales para el mercado argelino. Esta vez, no sólo se les quita la tierra; se plantan en ella viñas, se priva a la población argelina de su alimento principal. Medio millón de hectáreas, tomadas de las mejores tierras y consagradas enteramente a la viticultura, están reducidas a la improductividad y como anuladas para las masas musulmanas.

Y qué decir de los agrios que se hallan en todas las tiendas de comestibles musulmanas. ¿Creéis que los felás comen naranjas en el postre?

En consecuencia, la producción de cereales retrocede de año en año hacia el sur presahariano. Se han encontrado gentes, sin duda, para probar que era un beneficio de Francia: si los cultivos se desplazan es porque nuestros ingenieros han irrigado el país hasta los confines del desierto. Esas mentiras pueden engañar a los habitantes crédulos o indiferentes de la Metrópoli; pero el felá sabe muy bien que el sur no está irrigado; si se ve obligado a vivir en él, es sencillamente porque Francia, su bienhechora, le ha expulsado del norte; las tierras buenas están en la llanura, en torno de las ciudades; se ha dejado el desierto a los colonizados. [leer más]

Lea la nota completa en:
http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/miscelaneas/sartre_contra_el_colonialismo.php

Urquiza y la incorporación de Buenos Aires a la Confederación Argentina

El 23 de octubre de 1859 tuvo lugar la batalla de Cepeda entre los ejércitos de Buenos Aires y de la Confederación, comandados por los generales Bartolomé Mitre y Justo José de Urquiza respectivamente. El ejército porteño fue sorprendido y vencido por las fuerzas de la Confederación. Tras la batalla, se iniciaron las negociaciones que culminaron con la firma del Pacto de Paz y Unión en San José de Flores, que puso fin la segregación de la provincia de Buenos Aires y comenzó el proceso de reincorporación de esta provincia a la Confederación Argentina, que se consolidaría tras la batalla de Pavón en septiembre de 1861.  Reproducimos a continuación la proclama del presidente Urquiza al momento de emprender su campaña por la integridad nacional el 25 de mayo de 1859.

Fuente: El Nacional Argentino, 2 de junio de 1859, año VIII, Nº 48; en Beatriz Bosch, Urquiza y su tiempo: La Organización Nacional, Centro Editor de América Latina, 1984.

Proclama del Presidente Urquiza a los pueblos y a sus ejércitos

Cuando afirmado por muchos años de dominio, parecía inconmovible el poder despótico del general Rosas, que negaba a los pueblos argentinos la Constitución y las garantías que ellos reclamaban, yo arriesgué mi fortuna, mi familia y mi vida, poniéndome al frente del movimiento regenerador en que entró después la Nación entera.

Mi pensamiento entonces fue alcanzar para mi país los beneficios de la libertad, devolviendo a la Nación sus derechos e invitándola a constituirse definitivamente de una manera regular y permanente.

Fui impulsado por un sentimiento purísimo de patriotismo y sin trepidar puse en la balanza los sucesos, con mi espada, la alta posición que debía al pueblo entrerriano, y mi cabeza; no podía hacer a la patria mayor ofrenda.

Sacrifiqué en sus aras todo interés personal y me consagré a la grande obra de la nacionalidad argentina, abriendo la campaña gloriosa del Ejército Grande, con el concurso de lo más sano, ilustrado y valiente, que lucía en las filas de los viejos partidos, que habían dividido la República.

En algunos días se había cambiado la situación política del país. El cielo había protegido a los campeones de la libertad que seguían la bandera que yo llevaba, y la victoria de Caseros coronando nuestros esfuerzos, dio en tierra con un régimen que ya era incompatible con las exigencias de los pueblos argentinos, y con el espíritu del siglo. El 3 de febrero de 1852 fue el punto final de una época tempestuosa, que la Providencia me eligió para cerrar. El 3 de febrero de 1852 empezó para los argentinos una nueva era de reconciliación, de fraternidad, de fusión, de organización, de libertad y de civilización. Tal fue al menos mi propósito.

Todavía duraba el entusiasmo del triunfo, cuando en nombre de la patria y con toda la sinceridad de mi alma de que tantas pruebas ha dado al país, declaré para su gloria y con su aplauso, que el triunfo era de la Nación, no de un partido, dije: no hay vencedores, ni vencidos. Era una victoria sin derrota. Era el precursor en la reconciliación de la familia argentina, el emblema de la fusión política, la voz de la civilización cristiana y el lema de la igualdad ante la ley.

No hay vencedores, ni vencidos quiere decir: no hay unitarios, ni federales, no hay proscriptos, ni perseguidos; no hay responsabilidad política por el pasado; todos somos iguales, todos somos hermanos; unámonos los argentinos a la sombra de la bandera de Mayo; hagámonos dignos de ella, contribuyendo todos a la paz, a la prosperidad y al engrandecimiento de nuestra dilacerada patria.

Mis intenciones eran puras. No perseguí a nadie, no hice preferencias. Busqué las aptitudes, la idoneidad sin distinción de colores políticos. Quise que el país se constituyera, se diera leyes y se organizara, como una nación culta y poderosa puede serlo.

Bajo mis auspicios, las provincias confederadas hoy, legítimamente representadas entonces, promulgaron su pacto de alianza perpetuo e indisoluble; se constituyeron; y la Nación existe.  

La provincia de Buenos Aires que se había convulsionado el 11 de septiembre de 1852, resistía entre tanto el Acuerdo de San Nicolás en sus detalles, pero sin atacar el sistema federal, se declaraba nacionalista, y sólo podía ser oída de otro modo. Este movimiento degeneró después en sus fines.

Podía emplear la fuerza nacional y comprimir. Preferí hacer oír la razón y convencer. Movido por el deseo de evitar la efusión de sangre argentina, y haciendo a aquella benemérita provincia argentina árbitro de sus propios destinos, envié a uno de mis jefes inmediatos, al coronel Báez en misión especial, para que la invitase a formular sus deseos de manera que ellos pudieran ser apreciados con claridad y precisión, por su hermanas confederadas hoy.

Son del dominio público esos documentos, que atestiguarán siempre ante el mundo, la nobleza de proceder y la humanidad de sentimientos que me llevaban hasta reconocer la revolución, pidiéndole su expresión genuina por el amor de la paz y el deseo de la organización e integridad nacional.

Poco después, la campaña de la provincia disidente se pronunció en contra de la autoridad de hecho que regía en la ciudad. Yo me presenté allí como pacificador entre los partidos y desgraciadamente no fui comprendido.

La serie de vicisitudes porque ha pasado aquella provincia, sus luchas intestinas, sus desgracias, los males de un provisorio prolongado, se hubieran evitado por una sincera adhesión al pacto federal, que ha previsto todos los casos; para que fueran oídos los reclamos justos y atendidas las exigencias locales de cada provincia argentina, legalmente representadas en el congreso nacional.

En medio de las dificultades consiguientes a tal estado de, la Nación Argentina dio un gran paso para su organización definitiva; toda ella reconoció y adoptó como régimen legal de gobierno al sistema federal.

La constitución misma de la provincia disidente, contrae en su primer artículo la obligación de delegar expresamente en un gobierno federal, parte de la soberanía interior y exterior, así que cese la situación provisoria en que está mantenida por intrigas y artificios que la Historia ha de juzgar con la misma severidad que merece de los contemporáneos.

Se complacieron en exacerbar las pasiones para hacer la división más profunda; ella debe cesar. La victoria de Caseros ha sido el sepulcro de los viejos partidos. Derrotado el sistema centralizador y ultraunitario del general Rosas, la opinión pública se manifestó uniformemente a favor de la independencia provincial, que es la base del gobierno federal, y la Nación Argentina ligada por los indisolubles vínculos de la ley, apareció por primera vez en nuestra historia, de acuerdo toda sobre el principio político que debía regirla.

La idea federal, en su realización práctica, es la aspiración legítima  de los pueblos argentinos.

Las ambiciones mezquinas de los hombres sin patria, ni fe política que oprimen a Buenos Aires, lanzaron sobre mi nombre la calumnia y la injuria en retribución de mis sacrificios y de mi dedicación al bien general, y para cohonestar sus propósitos de anarquía levantaron la enseña de un partido viejo; se declararon unitarios. Ese cambio de sistema que ataca esencialmente la misma constitución que mana de septiembre en aquella provincia, a la vez que amenaza el orden público de la Confederación, fue seguido de toda clase de violencias; las elecciones para diputados fueron practicadas por el gobierno de hecho contra la voluntad manifiesta del pueblo de Buenos Aires que quería y quiere la unión nacional; cuatro mil ciudadanos naturales de aquella provincia vagan hoy fuera de sus hogares perseguidos por sus opiniones nacionalistas; aquél consume anualmente cien millones de pesos papel para mantener la posición que asume; la dilapidación toma proporciones desconocidas antes en estos países; las provocaciones a la guerra se suceden, y la intriga se extiende por todos los medios a las provincias confederadas, al mismo tiempo en que, suprimiendo todas las garantías individuales, la simple sospecha de tener opiniones nacionalistas, basta para que la calificación de espía autorice la expulsión o el arbitrario castigo impuesto por una autoridad que no ha temido resucitar la confiscación de bienes como pena en que incurre todo aquel que directa o indirectamente contribuye a que la provincia de Buenos Aires  vuelva a hacer (sic) parte de la Nación Argentina; los mejores ciudadanos fueron proscriptos, entre ellos cuatro generales de la Nación, y ciertos empleados civiles y militares, degradados o depuestos. No se comprende el régimen especial que hoy esclaviza a Buenos Aires; rige allí una constitución que prescribe expresamente la delegación a un gobierno federal del poder que corresponde a la Nación, y no obstante el titulado gobierno provincial se declara unitario por sistema, en abierta oposición con la prescripción constitucional. No tiene ese círculo ni el personal, ni el dogma político del antiguo partido unitario, cuyos principales hombres han contribuido con sus esfuerzos a echar los cimientos de la magna obra de la nacionalidad argentina y está hoy a su servicio; pero tiene sí, la intención de resucitar los viejos odios para resucitar con ello la guerra civil. [leer más]

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José Ingenieros y el "contrabando de ideas" en vísperas de la Revolución de Mayo

El 31 de octubre de 1925 moría en Buenos Aires José Ingenieros. Médico, periodista y político, Ingenieros fundó en 1894 el Centro Socialista Universitario, que un año más tarde, junto con el Centro Socialista Obrero, constituiría el Partido Socialista Obrero Argentino, cuyo presidente sería Juan B. Justo. José Ingenieros se desempeñará como secretario. Sus ideas tendrán una gran influencia en los estudiantes que protagonizaron la Reforma Universitaria de 1918.

Transcribimos a continuación fragmentos de uno de sus libros más emblemáticos, La evolución de las ideas argentinas, donde Ingenieros reflexiona sobre la irrupción de ideas europeas en el ambiente americano a través de la introducción de libros prohibidos como la Enciclopedia, los escritos de Montesqueiu, de Rousseau, e incluso una edición clandestina de la Declaración de los Derechos del Hombre traducida al español. Estas novedades comenzaron a vencer el cerco ideológico que intentaba establecer el gobierno español y pronto Buenos Aires se convertiría en “la puerta por donde la herejía entraba a minar las bases del absolutismo político y del dogmatismo religioso”. Así, “antes de las invasiones inglesas, los ‘criollos’ tenían ya un espíritu de nacionalidad que los distanciaba de los ‘peninsulares’”.

Fuente: José Ingenieros, La evolución de las ideas argentinas, Libro I, La Revolución, Talleres Gráficos Argentinos, Buenos Aires, 1918, págs. 136-142.

Desde esa época (finales del siglo XVIII) no hubo paz entre lo viejo y lo nuevo, entre lo colonial que agonizaba y lo argentino que nacía. La administración fue de mal en peor; los monopolistas gruñían porque la ubre se les secaba entre las manos y no sabían ya cómo ordeñarla. Los virreyes fueron perdiendo su autoridad moral, día a día, hasta las invasiones inglesas. “Y todo ello se manifestaba por síntomas harto visibles en todas las ramas de la administración. A los primeros virreyes, que se llamaron Ceballos y Vértiz, sucedían nulidades palaciegas como Melo, caballerizo de la reina, o Sobremonte, vejete de comedia encumbrado por una doble casualidad. Reemplazaba al ilustrado y digno obispo Azamor, un Lue retrógrado y pendenciero. Los jefes valientes que tomaron la Colonia eran sustituidos por criaturas de Godoy, incapaces hasta de una capitulación honrosa ante el enemigo. De arriba abajo toda la armazón política se caía a pedazos, roída por la incuria y el pecado”. Y mientras el impróvido gobierno peninsular nada atinaba que amenguase el descrédito de sus mandarinazgos, nuevas ideas agitaban a los jóvenes de más estudio: el liberalismo ensanchaba su cauce por el derrubio progresivo del régimen colonial.

Contrabando de ideas

Por reales órdenes dictadas a fines del siglo XVIII, habíase restablecido el tráfico de negros en Buenos Aires, concediéndose, a los buques extranjeros que lo practicaban, la franquicia de cargar al regreso frutos del país. Esta circunstancia aumentó singularmente las facilidades de intercambio con gentes europeas, entrando y saliendo por el Río de la Plata muchas más cosas y personas de las que se suponía y aconsejaba la prudencia. Fue entonces el resentimiento administrativo de la facción monopolista, ya que todo el comercio pudo perfeccionar su vieja maña del contrabando que tanto alteraba a las autoridades de Lima contra los mercaderes de Buenos Aires. No había error en afirmar que este puerto, en vísperas de la independencia, era una colonia de contrabandistas; de la meteduría lucraban desde los virreyes hasta los esclavos, y todos con perjuicio del erario. Había dejado de ser un delito lo que era un modo de vivir general: España no comprendió que la libertad de comercio (la verdadera, no la restringida que estableció Ceballos) hubiera sido la simple sanción legal de una situación de hecho.

Otras aduanas –las espirituales- tenía en América el gobierno español; y contra ellas se organizó otro contrabando, no menos sistemático. Las rigurosas restricciones a la introducción de libros prohibidos eran violadas; la herejía se filtraba por los innumerables resquicios del desvencijado armazón colonial. Notorio y grande sería el abuso, pues en agosto de 1785 fue necesario dictar una Real Orden “mandando recoger y quemar ciertos libros que circulaban en exceso: el Belisario de Marmontel, las obras de Montesquieu, Luiguet, Raynal, Maquiavelo, M. Legros y la Enciclopedia, que están prohibidos por el santo oficio de la inquisición y por el estado; que se tomen todas las medidas para impedir la introducción en el reino de semejantes libros y todos los demás que están prohibidos, y que con la prudencia y discreción conveniente se corrija a quien esté sindicado del uso de dichos libros”. Se obedeció totalmente, y sólo en mínima parte se cumplió, como de costumbre.

Los libros prohibidos por la Inquisición no eran perseguidos en Buenos Aires; la Enciclopedia pasó, como todo, de contrabando. En los mismos fardos que contrabandeaban mercaderías, comenzó el contrabando de las ideas que luego darían en tierra con el espíritu hispano-colonial; mientras los profesores de Monserrat y de San Carlos dictaban disparates en latín, los alumnos leían libros franceses que evidenciaban el candoroso atraso de sus maestros. Buenos Aires era la puerta por donde la herejía entraba a minar las bases del absolutismo político y del dogmatismo religioso.

Desde fines del virreinato de Vértiz había arreciado ese contrabando de libros prohibidos; era de buen tono mencionar y haber leído algún fruto vedado. Junto a las bibliotecas considerables de Maciel, Azamor y Rospigliosi, contábanse varias colecciones particulares, pequeñas en número, pero peligrosas por su calidad, disimulada bajo los falsos rótulos de la literatura consentida por las autoridades.

Ya hemos visto cómo un hermano del futuro virrey Liniers circulaba, en 1790, papeles de la Revolución Francesa, que de alguna manera le llegaban; en otras ciudades el exceso fue más culpable, hasta imprimirse en Bogotá (1794) una edición clandestina de la “Declaración de los Derechos del Hombre”, traducida por el patriota Antonio Nariño.

Esta irrupción de ideas europeas en el ambiente americano fue creciendo sin reservas; los doctores criollos mostrábanse en todas partes favorables a las peligrosas novedades que con ahínco denunciaban los últimos virreyes. En los propios documentos oficiales aparece la semilla subversiva, dado que plumas americanas llegaban a colaborar en el complicado papelismo español. La memoria elevada por el virrey Avilés, sobre las colonias orientales del río Paraguay o de la Plata, (1801) fue redactada por el peruano Miguel Lastrarria, estudiante de ciencias naturales y exactas en la Universidad de Santiago de Chile y catedrático de filosofía moderna y tecnología dogmática en su real Convictorio. Su enseñanza no debió ser muy ortodoxa, por cuanto los delegados de la Inquisición en Chile clausuraron su curso; “fue separado de su puesto y tuvo que defenderse de las inculpaciones que se hicieran por aquel tribunal al carácter de su enseñanza”. Secretario del marqués de Avilés, en Chile, vino con él a Buenos Aires, como asesor. Su obra deja entrever alguna comprensión de los problemas coloniales, que advirtió su prologuista Del Valle Iberlucea: “Puede señalarse de paso la influencia que tuvieron, según denotan estos términos, sobre la mente del secretario de Avilés, las ideas del siglo XVIII, de Rousseau y del “Contrato social”, la revolución de 1789 y la “Declaración de los derechos del hombres y del ciudadano”, de la cual parecieran haber sido tomadas".

El Colegio, el Consulado, el teatro, las escuelas técnicas, los grandes cafés, y otros sitios de contacto público entre la población nativa, contribuyeron de manera esencialísima a desenvolver en Buenos Aires esa comunidad de sentimientos y de ideas que es condición primera de toda solidaridad social; con verdad ha podido afirmarse que, antes de las invasiones inglesas, los “criollos” o “hijos del país” tenían ya un espíritu de nacionalidad que los distanciaba de los “peninsulares” o “sarracenos”. Esos no eran los únicos factores que contribuían a la formación del nuevo espíritu argentino, antitético del colonial. Algunos clérigos nativos, por las lecturas que hacían fuera de los colegios y por el contacto íntimo con los jóvenes de su edad, en la familia y en la ciudad pequeña, eran volterianos y críticos, “ante cuya ilustración y desenvolvimiento intelectual hacían bien triste figura, por cierto, los obispos y familiares que nos venían de España, como Malvar, Lue, Videla, Orellana, y de ahí una especie de destitución, real aunque no declarada, que el clero patrio había hecho del clero peninsular la influencia popular”. [leer más]

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Noticias

La Cámara Federal porteña dio vía libre a la justicia local para investigar crímenes del franquismo

A principios de septiembre la Cámara revirtió el fallo de la jueza María Servini de Cubría y aceptó como querellante a Inés García Holgado, quien reclamaba por el fusilamiento de sus tíos abuelos Elías García Holgado, ex alcalde y diputado provincial de Salamanca, y Luis García Holgado, ocurridos entre 1936 y 1937, así como por la desaparición de su tío Vicente García Holgado, ocurrida también durante la dictadura de Francisco Franco. La jueza Servini de Cubría había entendido que la querellante no cubría los requisitos en el grado de parentesco que establecía el Código Procesal Penal. Sin embargo, la Cámara Federal entendió que García Holgado es víctima “de la incertidumbre del destino final de sus familiares, como consecuencia del modus operandi propio de los delitos de lesa humanidad” y sostuvo que “las víctimas de este tipo de delitos son titulares del llamado ‘derecho a la verdad’, que es parte de un más amplio derecho a la justicia”. La decisión de la justicia argentina de reabrir la investigación sobre los crímenes del franquismo tuvo gran repercusión en España, ya que el juez español Baltasar Garzón, que investigaba el asesinato y entierro en tumbas sin nombre de 130.000 personas, fue acusado por la Justicia española de prevaricato y suspendido temporalmente en sus funciones. La decisión de la Justicia argentina -que ordenó que se envíe un exhorto a España para que se informe si se están investigando estos crímenes de lesa humanidad- representa un apoyo para Garzón.

Fuente: Diario Buenos Aires Económico, miércoles 8 de septiembre de 2010; Diario Clarín, domingo 5 de septiembre de 2010; diario Página/12, sábado 4 de septiembre de 2010.

Identifican al nieto 102

El pasado 20 de septiembre Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución de la identidad del nieto número 102, quien resultó ser hijo de María Graciela Tauro y Jorge Daniel Rochistein, desaparecidos en 1977 durante la última dictadura militar. Estela Carlotto, la titular de Abuelas, se refirió a la ausencia del joven en la conferencia de prensas y explicó la imposibilidad de ofrecer sus datos, ya que todavía está “procesando la noticia de la desaparición de sus padres”. El joven se había negado a realizarse los análisis, pero finalmente “entregó la ropa para el ADN”, según anunció Buscarita Roa, también integrante del grupo Abuelas de Plaza de mayo.
Fuente: Diario Buenos Aires Económico, martes 21 de septiembre de 2010.

El documental "Che. Un hombre nuevo" ganó el premio al mejor documental en el festival de cine de Montreal

Se trata de un documental de Tristán Bauer, presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos, sobre el líder revolucionario que cuenta con material audiovisual inédito. La investigación llevó doce años de trabajo, se filmó por toda América latina y contó con la colaboración de la viuda del Che, Aleida March. Camilo Guevara, primogénito del Che, dijo que se trata del “mejor documental realizado sobre mi padre. El filme fue seleccionado entre más de 50 documentales en la sección "Documentales del mundo".  
Fuente: Diario Miradas al Sur, domingo 12  de septiembre de 2010.

La Capilla Sixtina amenazada por los visitantes

El director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, lanzó la alarma sobre el estado de los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina por la contaminación que causan los turistas que la visitan a diario. En los meses del verano y alrededor de fiestas religiosas se llega al nivel de 25 mil personas al día, que producen un persistente daño en estas obras de inestimable valor cultural.
Fuente: Diario El País de España, sábado 4 de septiembre de 2010.
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Difusión

Muestras

  • Muchas voces, una historia. Argentina 1810-2010, una exposición permanente de la Casa del Bicentenario, que a través de una video-instalación, recorre la historia del país con imágenes y sonidos, intentando dar cuenta de las complejidades y ambigüedades del relato histórico, expresando la pluralidad de voces y perspectivas de la sociedad. Lugar: Riobamba 985; horarios: de martes a domingo y feriados de 14.00 a 21.00 hs. Ingreso permitido hasta 30 minutos antes del cierre. Entrada libre. (info)*
  • Mural Bicentenario 1810-2010. Hasta diciembre la Biblioteca Nacional exhibirá el mural de Miguel Rep, que refleja las distintas etapas e hitos de la historia argentina, como la Revolución de Mayo, el período inmigratorio, el 17 de octubre de 1945 o las rondas de las Madres de Plaza de Mayo”. Lugar: Biblioteca Nacional: Agüero 2502; sala “Leopoldo Marechal”. Horarios: De lunes a viernes de 10 a 20 hs y sábados y domingos de 13 a 18 hs. (Diario Página/12, sábado 17 de abril de 2010; info)*
  • La máquina de la realidad, una exposición integrada por retratos de personajes históricos y vistas de la ciudad de Buenos Aires. Entre las 200 piezas que incluye la colección se encuentran el daguerrotipo que San Martín se tomara en París 1848, el de Juan Bautista Alberdi, el de Mariquita Sánchez de Thompson, y el del gobernador de Salta Miguel Otero, considerado como el más antiguo daguerrotipo tomado en el país. Lugar: Museo Histórico Nacional. Dirección: Defensa 1600 - Parque Lezama - Entrada libre y gratuita. Bono contribución: $5. Abierto de miércoles a domingo de 11 a 18 horas. (info)*
  • Mujeres. 1810-2010. Una exhibición sobre la participación de las mujeres a lo largo de la historia argentina.Lugar: Riobamba 985; horarios: de martes a domingo y feriados de 14.00 a 21.00 hs. Ingreso permitido hasta 30 minutos antes del cierre. Entrada libre (info)*
  • Hombres y Retratos: imágenes para una Nación. El Museo Histórico Nacional busca en esta muestra promover la reflexión en torno a las construcciones historicistas en las que muchos de los retratados son meras invenciones ya que no hay bases iconográficas fidedignas de las que podrían haber derivado estas imágenes. Está integrada por un conjunto de obras pintadas por el artista chileno Pedro Subercaseaux Errázuriz y una serie de retratos de diversos artistas que muestran los modos en que fue construyéndose esa inconografía. Los casos son variados y van desde personajes retratados de los que se tienen varios ejemplares realizados en vida hasta otros de los que no se sabe de dónde surgió su fisonomía. Se acompañarán las pinturas con objetos que revelan hasta qué punto esa iconografía fue reproducida insistentemente. Lugar: Museo Histórico Nacional. Dirección: Defensa 1600 - Parque Lezama - Entrada libre y gratuita. Bono contribución: $5. Abierto de miércoles a domingo de 11 a 18 horas. Tel.: 4307-1182 (info)*
  • El Museo Nacional de la Historia del Traje expone hasta noviembre de 2010 un recorrido por las diversas piezas de indumentaria desde el siglo XVII hasta nuestros días: con colecciones de ceremonia, de diario, deportes, play, fiesta, ropa interior y trajes regionales. También se exhiben bastones, sombrillas, sombreros, relojes y abanicos. Dirección: Chile 832, de 15 a 19 hs. Informes: 4343-8427. (Diario Clarín, domingo 21 de marzo de 2010; info)*
  • Nos, los representantes. El Museo Histórico Provincial de Santa Fe exhibirá entre el 1º de septiembre y el 27 de noviembre esta muestra que se propone acercarse a la historia de la Constitución y sus reformas. En un recorrido de relatos, imágenes, objetos emblemáticos y documentos, el visitante puede apreciar el sello de plata del Congreso, los sillones de los constituyentes de 1853, sus retratos realizados por Amadeo Gras, la evocación del demolido Cabildo y los Pactos Preexistentes, pertenencias de convencionales del siglo XIX y XX y otros testimonios de aconteceres y escenarios más recientes. Para consultas con el Servicio didáctico, los interesados deben comunicarse al de 8.30 a 17.30. La muestra puede visitarse de martes a viernes de 8.30 a 19; y sábados, domingos y feriados en horario vespertino. Dirección: San Martín 1490, Santa Fe. Tel.: (0342) 457-3529 y 450-6700 int. 1686. (info)* 
  • Los sonidos y las voces de mayo. Exposición de arte acústico que induce al visitante a pensar sobre los acontecimientos de mayo por medio del recurso auditivo. Los domingos, en la Sala Capitular, cada 20 minutos desde las 11:30 hasta las 18 hs. Bono contribución $1. Lugar: Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo. Visitas guiadas: Plaza de mayo, relato de la fundación, ingreso al museo por todas sus salas. Domingos 16.30 hs. Entrada $2. Dirección: Bolívar 65. Te. 4334-1782. (info)*
  • Ausencias, de Gustavo Germano.  Se trata de una exposición fotográfica que se extenderá hasta el 8 de noviembre que registra la ausencia de personas desaparecidas durante la dictadura militar en la cotidianeidad actual de sus seres queridos. Cada caso está representado por dos fotografías. En la primera aparece una víctima del terrorismo de Estado junto a algún familiar o amigo. La segunda fue tomada por Germano más de treinta años después en el mismo lugar. Allí aparecen los familiares o amigos del desaparecido, y el espacio vacío dando cuenta de la ausencia en el presente. Lugar: Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Dirección: Av. Del Libertador 8151, Capital Federal. Horarios: martes a viernes de 12 a 21 hs; sábados y domingos de 11 a 21 hs.; lunes cerrado. Tel: 4701-1538/1594/1876 (info; info)*
  • Una ventana hacia la inmensidad. La historia del paisaje. Una exposición permanente de pinturas de la Guerra del Paraguay de Cándido López, el pintor que en 1865 se alistó como voluntario con el grado de teniente segundo. Herido en el brazo derecho en la batalla de Curupaytí en septiembre de 1866, le amputaron el antebrazo, lo que le valió el apodo de “manco de Curupaytí”. Tras entrenar su brazo izquierdo, pintó inolvidables escenas de aquella guerra. La muestra podrá visitarse de martes a viernes de 12:30 a 20:30 hs. y sábados, domingos y feriados de 9:30 a 20:30 hs. Los lunes que coinciden con feriado el museo permanece cerrado. Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes. Dirección: Av. Del Libertador 1473. Tel.: 5288-9900. (Revista Viva, diario Clarín, 12 de septiembre de 2010)*

Ferias

  • Sexta Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires. Entre el 4 y el 7 de noviembre de 14 a 20hs. se llevará a cabo la Sexta Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires. Lugar: Palacio Sarmiento del Ministerio de Educación de la Nación. Dirección: Montevideo 950. Sala Alfredo Bravo. Capital Federal. Entrada libre y gratuita.

Cine

  • Vincere (Italia-Francia), una película sobre Benito Mussolini y el horror del fascismo, que transcurre en el período previo a la Primera Guerra Mundial, entre 1907 y 1914, cuando un joven Benito Mussolini militaba en el Partido Socialista. Guión y dirección: Marco Bellocchio. Con Giovanna Mezzogiorno, Filippo Timi, Corrado Invernizzi, Fausto Russo Alesi, Michela Cescon, Pier Giorgio Bellocchio y Paolo Pierobon. Fotografía: Daniele Ciprì. Música: Carlo Crivelli. sobre el horror del fascismo, con todo su poder de seducción y manipulación, su integrismo, su violencia y su crueldad. (info)*
  • La mirada invisible, de Diego Lerman. Una película basada en la novela Ciencias Morales, de Martín Kohan, sobre el Colegio Nacional Buenos Aires en bplena época de la Guerra de Malvinas. Consultar cines en y horarios en info. (Diario Página/12, Suplemento Radar, domingo 15 de agosto de 2010)*
  • Che. Un hombre nuevo. Dirigido por Tristán Bauer sobre el líder revolucionario que cuenta con material audiovisual inédito. El filme muestra al Che Guevara través de los innumerables textos que escribió durante toda su vida, aun en las circunstancias más adversas. (Consultar lugares y horarios en info)*

Teatro

  • 1810, una obra de Martín Coronado, con dirección de Eva Halac, sobre la gesta emancipadora de 1810. Una familia se ve fracturada por sus convicciones en un momento clave de la historia. Mientras unos se mantienen fieles a la corona española, otros miembros de la familia apoyan al pueblo nativo y a su búsqueda de libertad. Actúan: Ingrid Pelicori, Manuel Vicente, Pepe Monje, Paloma Contreras, Monina Bonelli, Darío Guersenzvaig y Marcos Martínez. Lugar: Teatro de la Ribera. Pedro de Mendoza 1821, Capital Federal. Horario: Sábados 18:00; Domingos 12:30. Tel. 4302-9042. (info)*
  • Ala de criados, de Mauricio Kartun. Una historia sobre el telón de fondo de la Semana Trágica de enero de 1919. Actúan: Alberto Ajaka, Esteban Bigliardi, Rodrigo González Garillo y Laura López Moyano. Lugar: Teatro del Pueblo. Roque Sáenz Peña 943, Capital Federal. Horario: viernes a las 21:00, sábados a las 22:00; domingos a las 20:30 hs. Tel. 4326-3606. (info)*
  • El secuestro de Isabelita, una obra de Daniel Dalmaroni sobre el mundo de la guerrilla urbana de los años setenta, analizando errores, ingenuidad y autoritarismo de la juventud militarizada de la época. Actúan: Viviana Suraniti, Mariano Bicain, Gabriel Kipen, Laura Agorreca, Ivana Averta y Gastón Courtade. Lugar: Teatro del Pueblo. Roque Sáenz Peña 943, Capital Federal. Horario: sábados a las 23:15. Tel. 4326-3606. (info)*

Visitas guiadas

  • El Ente Turismo del Ministerio de Cultura de Buenos Aires ofrece visitas guiadas especiales. Se trata de cuatro recorridos teatralizados, en los que actores recrean la historia de los diferentes lugares y personajes.
    • La Plaza de la Victoria”, un viaje de 200 años a través del tiempo, con escenario en la Plaza de Mayo, para recorrer el que fuera el centro de la vida social de Buenos Aires en el siglo XIX. Hasta noviembre: Sábados 15:30 Hs. Punto de encuentro: Plaza de Mayo.
    • Una tarde con Roberto Arlt” en Flores representa una travesía inolvidable en la que se entremezclan la realidad y la literatura, tras las huellas del hombre que conoce como nadie los secretos del barrio. Hasta noviembre: El tercer sábado de cada mes a las 15:30. Punto de encuentro: Yerbal 2217 (Entre Gavilán Y Caracas)
    • Los fantasmas de San Temo”, un recorrido fantástico por la historia oculta de San Temo, donde es preciso utilizar los cinco sentidos para abrirse y alcanzar una “experiencia paranormal”. Hasta noviembre: Jueves 20:00 hs. Punto de encuentro: San Telmo – Plaza Dorrego (Anselmo Arrieta y Bethlem. Frente al Palo Borracho)
    • Inmigrantes” propone recorrer la música, idiomas, costumbres y tradiciones que padres y abuelos trajeron al Puerto de Buenos Aires a fines de siglo XIX. Hasta noviembre: Domingos 11:30. Punto de encuentro: La Boca – Plazoleta Bombero  Voluntario (Lamadrid y Garibaldi) (Clarín, domingo 25 de abrilde 2010; info)*

Internet

  • Proyecto “Carpetas docentes de historia”. La Universidad de La Plata creó un sitio destinado a la enseñanza de la historia de nuestro tiempo. El proyecto “Carpetas docentes de historia”, accesibles a todo público, ya está on-line, aunque aún no está todo el material disponible. El proyecto cubre un período que comienza en el último cuarto del siglo XIX y se extiende hasta 1991. Dirigido por María Dolores Béjar, el contenido de la página está dividido en cinco temas: 1) La era del imperio (1873-1914/1918); 2) El quiebre del liberalismo y la crisis del capitalismo (1914/1918-1945); 3) Los años dorados en el marco de la Guerra Fría (1945-1968/1973); 4) La crisis del capitalismo y el derrumbe del bloque soviético (1973/1979-1989); 5) Entre lo que se derrumba y lo que emerge (1989/1991). Cada tema abre una ventana hacia diferentes dimensiones del mundo cultural: el cine, la literatura y el arte. Puede visitarse en info. (Revista Ñ, 11 de septiembre de 2010)*
* Se recomienda constatar vigencia de los eventos y cambios de horario.
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Lanzamiento de Libros

Ministros con Historia (1821-2010), de María Cecilia Miguez. Una investigación con breves biografías sobres quienes condujeron la economía de la provincia de Buenos Aires. (Diario Clarín, Suplemento IECO, domingo 26 de septiembre de 2010)

Buenos Aires ayer y hoy, de Laura Weber, Carla Levin Rabey y Susana Mesquida, My Special Book. $250. El libro se propone registrar los cambios arquitectónicos de la ciudad que tuvieron lugar en el siglo XX tomando dos puntos principales de comparación: la década de 1930 y la actualidad. Se puede ver, por ejemplo, el Cabildo con su extensión original, un barrio de Belgrano sin edificios, el antiguo equipamiento urbano de Balvanera y hasta algún tranvía. (Diario Clarín,domingo 19 de septiembre de 2010, info)

Hecho en Argentina. Industria y economía 1976-2007, de Daniel Azplazu y Martín Schorr, Siglo XXI. $55. Un libro que revisa las políticas de cada gobierno del período señalado. (Diario Clarín, Suplemento IECO, domingo 26 de septiembre de 2010)

El costo social del ajuste (1976-2002), de Susana Torrado (Directora), Editorial Edhasa. Dos volúmenes. $69 (cada tomo). El libro se propone abordar el efecto del ajuste sobre diversas áreas de interés social, y distinguir, dentro de ese modelo de acumulación, la responsabilidad que atañe a cada uno de los gobiernos que detentó el accionar del Estado entre 1976 y 2002. (Revista Ñ, sábado 11 de septiembre de 2010; info)

Perón y la iglesia católica (1943-1955), de Lila Caimari. Editorial Emece, 393 págs. $ 89. Se trata de una redición de una investigación publicada en 1994, con agregados y profundizaciones. (Revista Ñ, sábado 25 de septiembre de 2010)

Argentina de los años dorados. 1889-1939, de Alberto Dodero e Inés Murat, Editorial Maizal. 379 $ 380. Se trata de una nueva edición, corregida y aumentada, en formato de libro de arte, con énfasis en la clase alta. (Revista Ñ, sábado 11 de septiembre de 2010)

En el año del bicentenario del nacimiento de Juan Bautista Alberdi, el Ministerio de Cultura porteño y la editorial EMECÉ reeditaron siete de sus libros. Se trata de La República Argentina, 37 años después de la Revolución de Mayo y otros escritos, con prólogo de Ezequiel Gallo; El crimen de la guerra, con prólogo de Araceli Bellotta; El gigante Amapolas y sus formidables enemigos y otros escritos literarios, con prólogo de Rodolfo Rabanal; Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, con prólogo de Natalio Botana. Palabras de un ausente y otros escritos íntimos, con prólogo de Páez de la Torre (h); El espíritu de la música y otros ensayos musicales, con prólogo de Pola Suárez Urtubey (incluye CD con música compuesta por Alberdi), y Sistema económica y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853, con prólogo de Roberto Cortés Conde. (Diario La Nación, sábado 4 de septiembre de 2010; info)

La guerra de la Frontera, de Miguel Ángel de Marco, Emecé. 560 págs. $149. El libro –que cubre el período que va desde la llegada de la corriente colonizadora española a estas tierras hasta entrado el siglo XX- aborda los enfrentamientos entre los habitantes originarios y sus contendientes peninsulares y criollos. (Diario La Nación, Suplemento Enfoques, domingo 26 de septiembre de 2010; info)

O’Higgins y San Martín. Sus cartas: un mandato de fraternidad, de S. Martínez Baeza y Pacho O’Donnell, Editorial Corporación Americana, 247 págs. Una edición ilustrada con cartas de estos dos fundadores de la Patria. (Revista Ñ, sábado 111 de septiembre de 2010)

El Estado y la memoria. Gobiernos y ciudadanos frente a los traumas de la historia, de Ricard Vinyes (compilador), RBA. 637 págs. $95. El libro reúne diversos trabajos que abarcan desde aquellos guiados por el sentido de la memoria como seres humanos a los que rastrean la construcción del proceso de la memoria en sociedades atravesadas por vivencias traumáticas. (Revista Ñ, sábado 11 de septiembre de 2010)

Los movimientos sociales, 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook, de Charles Tilly y Lesley J. Wood, Editorial Crítica. 366 págs. $159. El sociólogo estadounidense concluye en este libro que los movimientos sociales desde el siglo XVIII hasta el presente son una forma de hacer política de las democracias occidentales. (Revista ADN, sábado 25 de septiembre de 2010)

Arte y militancia, de Ricardo Carpani con prólogo de Norberto Galasso, Editorial Continente. 87 págs. $35,90. Es la primera vez que la obra del artista argentino, publicada por primera vez en Madrid en 1975, se edita en el país. Carpani consideraba al arte como “un instrumento transformador de la realidad” y se propuso insertar la imagen en la lucha política revolucionaria.  (Diario Página/12,domingo 25 de julio de 2010; info)

Los libros del Gran Dictador, de Timothy W. Ryback, Editorial Destino. 384 págs. $87. Una investigación sobre las lecturas preferidas de Adolf Hitler y el modo en que moldearon su personalidad y su ideología. (Diario Página/12, Suplemento Radar, domingo 19 de septiembre  de 2010; info)

Simón Radowitzky. Del atentado a Falcón a la Guerra Civil Española, de Alejandro Marti, Ediciones de la Campana, 352 págs. $51. Una biografía sobre el joven anarquista ruso, responsable de la muerte de Ramón Falcón, pocos meses después de que éste dirigiera una brutal represión contra la manifestación obrera del 1º de mayo de 1909. Condenado a la cárcel, se escapó más tarde del presidio de Ushuaia, fue desterrado en Uruguay, combatiente antifascista en Brasil, miliciano en el frente de Aragón, y finalmente exiliado en México. (Diario Página/12, Suplemento Radar, domingo 5 de septiembre de 2010; info)

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