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Federico García Lorca, sobre el nacionalismo

El 5 de junio de 1898, en un pequeño pueblo andaluz llamado Fuente Vaqueros, nació Federico García Lorca. Pronto se trasladaría junto a su familia al pueblo cercano de Asquerosa, donde pasó su niñez y adolescencia. Federico, el mayor entre cuatro hermanos, era hijo de un acomodado hacendado y una maestra, de quien aprendió a gustar de las primeras letras y la música. Más tarde, la familia volvería a mudarse, esta vez a Granada, donde García Lorca continuó sus estudios, dedicándose especialmente al desarrollo de sus cualidades artísticas.

Pronto García Lorca ingresó a la Universidad de Granada, donde estudió dos carreras: Derecho, para congraciarse con su padre; y Filosofía y Letras, por seguir su instinto, mientras continuaba sus prácticas  de guitarra y piano. Mientras tanto, comenzaría a ser más continuo con sus escritos: así nacía el poeta en García Lorca, que escribía pequeños versos, algún artículo para alguna revista y pronto el primer libro, Impresiones y Paisajes. No tardaría en hacerse conocido; tanto que el presidente del Centro Artístico de la ciudad le recomendó marcharse cuanto antes a Madrid para explotar todo su potencial.

En la capital española vivió desde los 21 hasta los 30 años. Allí tomó contacto con el pequeño mundo de las vanguardias artísticas, que se inspiraban en Juan Ramón Giménez, Antonio Machado, Ortega y Gasset y Gabriel Miró. Pero pronto fue dibujando otro camino, de la mano de nuevos conocidos: el pintor Salvador Dalí y el cineasta surrealista Luis Buñuel. Fueron los años en que haría sus mayores aportes al teatro y a la poesía, que terminarían con el éxito del Romancero Gitano. El libro se agotó de inmediato y García Lorca, finalmente recibido también de abogado, recibió excelentes críticas. Nueva York, París, Londres, Oxford, La Habana y Buenos Aires, lo esperaban.

Con “La zapatera prodigiosa”, “Poema del cante jondo” y “Bodas de sangre” a cuestas, Federico llegó a Buenos Aires en octubre de 1933, donde se quedó varios meses. Sus obras se ponían en escena en el teatro Lola Membrives, mientras el poeta brindaba numerosas conferencias. En España, adonde regresó en 1934, se vivían los primeros años de la Segunda República. Al estallar la guerra civil, en julio de 1936, García Lorca se encontraba en viaje a su vieja ciudad de Granada. Los ejércitos falangistas y reaccionarios que controlaron Granada lo descubrieron y apresaron en la casa de un amigo y en la madrugada del 19 de agosto, lo fusilaron, por sus ideas, por viejas revanchas contra su padre, por republicano y por su homosexualidad. Se desconoce aún hoy donde fueron arrojados sus restos.

Recordamos al gran poeta con sus opiniones sobre el nacionalismo publicadas pocos meses antes de su asesinato.

Fuente: Diario El Sol, 10 de junio 1936; en www.laopinioncoruna.es.

"Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política."

Federico García Lorca

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Fuente: www.elhistoriador.com.ar