"...Aunque Irán era rico, bendecido con un producto muy necesario por EE.UU. y sus aliados, gobernado por un apuesto rey, y Nicaragua era pobre y avanzaba dando tumbos bajo un presidente de larga data y aspecto menos seductor, había muchas similitudes (.) Estas dos pequeñas naciones eran dirigidas por hombres que no habían sido elegidos en comicios libres, que no reconocían la obligación de someterse a la prueba de la aceptación popular. Ambos toleraban una oposición limitada, incluyendo periódicos y partidos (.), pero ambos enfrentaban también opositores radicalizados y violentos partidarios de la revolución social y política. Ambos gobernantes, pues, invocaban a veces la ley marcial para arrestar, encarcelar, exiliar y ocasionalmente - según se dice - torturar a sus opositores. Ambos delegaban el órden público en fuerzas policiales cuyo personal tenía fama de ser demasiado rudo, demasiado arbitrario y demasiado poderoso.(.) Tanto Somoza como el sha de Irán llevaban mucho tiempo en el poder, gozaban de una gran fortuna personal (buena parte de la cual sin duda provenía de fondos estatales), y mantenían buenas relaciones con EE.UU. (.) Votaban con nosotros en las Naciones Unidas y regularmente respaldaban los intereses y posiciones norteamericanos..." |