“Tan pronto me hice cargo del Departamento Nacional de Trabajo quede totalmente persuadido de que era un organismo absolutamente inocuo porque no podía manejar la masa de trabajadores argentinos, un mecanismo que había obedecido más a la política que a las necesidades y al hambre de los trabajadores. Siendo así, reuní a los hombres que considere más capaces para echar las bases de un verdadero organismo social y, entre ellos, me incline hacia los obreros porque entiendo que aquellos que han sufrido en carne propia las necesidades son los que mejor conocen el remedio.” |