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Entrevista a James Petras

Autor: Blanca Rebori, Diario Clarín Literario, jueves 8 de julio de 1971.

Otra versión del EE.UU. de Revel

“Económicamente es el país más preparado para acceder al socialismo; políticamente, es el que tiene menos condiciones” - “Los derechos conseguidos no han sido regalos de la clase dominante” - “En estos momentos hay un crecimiento de las fuerzas de renovación y un debilitamiento del imperialismo”

Estas tres entonaciones de Petras acerca de EE.UU. tienen relación con el publicitado título Ni Marx ni Jesús, de J. F. Revel, aparición que dio lugar a una charla sobre el mismo tema con el autor de estas citas.

James Petras, doctorado en Berkeley en ciencias políticas, ejerce actualmente (1971) la cátedra de la misma materia en la Universidad del Estado de Pennsilvania. Es un estudioso de los problemas de América latina, en la que ha residido varios años.

Petras: ¿cómo ve usted el momento político-social norteamericano?
Desde hace aproximadamente ocho años el desarrollo de la política norteamericana tiene como eje a Vietnam. En el grado en que el gobierno obtenía éxitos fáciles con el mínimo de costos, el pueblo lo apoyaba decididamente, confundiendo el imperialismo con el nacionalismo legítimo. A esto se agrega el anticomunismo oficial: todo se justifica en función de preservar al mundo de este “flagelo”; además, los controles ejercidos a través de los medios de información daban marco a esta actitud.

Esta expresión política rigió desde el 45 al 65, momento en que perdió influencia con las derrotas militares sufridas en Vietnam; al producirse este hecho se comenzó a perder la mística del superhombre, concepto que se aplicaba para sí el hombre americano común.

La crítica de la guerra por parte de la masa tiene sus raíces no en una moralidad de corte humanístico, sino en otros acontecimientos: los impuestos, las desgracias de orden familiar, etcétera. Una vez que se pensó así, de modo práctico, se descubrió de alguna manera la inmoralidad de la guerra. A pesar de no plantearse una política de carácter revolucionario, existe ahora una desconfianza general del pueblo con respecto al gobierno. En algunas medidas, las lecciones del Tercer Mundo empezaron a lograr efectos en la masa. En este contexto actual pueden situarse los movimientos sociales, culturales, etcétera. Dos factores son resumen de lo antedicho: desprestigio de los valores tradicionales y crisis de la autoridad. En otro sentido, se puede señalar un resurgimiento de la derecha tradicional, que lleva implícito un deseo de recuperar los gastados valores de la libre empresa, los ideales de los jóvenes conformistas, la hegemonía de un supuesto pasado pacífico. Estos presupuestos están en una franca desintegración, puesto que los que pretenden erigirlos son incapaces de controlar la situación presentada.

En este panorama de enfrentamiento, la libertad no cuenta mucho. Basta señalar que hace poco tiempo, durante una manifestación, hubo 12.000 detenidos.

¿Existe una aparición de gérmenes de estado policíaco?
Existe en algunos niveles de control; hay cinco sectores en donde se presiona constantemente; 1) A los que se oponen al gobierno; aquí se agrupan desde los liberales progresistas hasta los marxistas; 2) Vigilancia en las líneas telefónicas; 3) Bajo el pretexto de conspiración se puede juzgar a cualquiera como elemento activista; 4) Se controla el trabajo; 5) Periódicamente hay purgas de profesores y alumnos de diferentes universidades, especialmente cuando se trata de críticos de acción directa.

En Estados Unidos rige una tolerancia represiva, como apunta Marcuse. Uno tiene derecho a criticar individualmente, pero en el momento de activar, vale decir, de ser consecuente con el pensamiento, se desencadena la represión en forma instantánea. Los dirigentes que representan a sectores oprimidos pueden sufrir hasta la muerte (portorriqueños, mexicanos, etcétera). Hay que aclarar que la policía de Estados Unidos no distingue entre crímenes políticos y crímenes comunes. En el sur existe sí un estado policíaco, muy similar a las dictaduras latinoamericanas.

Los derechos que se reclamaban, y que se han conseguido, se ganaron exclusivamente con la lucha y la violencia: nunca han sido regalos de la clase dominante, puesto que se han obtenido por el empuje de los de abajo.

¿Cómo se expresa para usted la oposición al sistema en Estados Unidos?
La oposición es muy amplia, pero con visión muy corta. No se ve, en general, la conexión entre política y estructura económica; la guerra con los vietnamitas no se entiende como una expresión imperialista. Solo el sector estudiantil radicalizado así lo interpreta.

Es decir, todas esas críticas a fondo esgrimidas por Revel, que según él solo se dan en Estados Unidos y que, además, le confieren la categoría de único país del mundo donde se puede dar una revolución total, usted las está desbaratando al darnos una visión de un pueblo menos proclive a un drástico cambio revolucionario.
Observe: las condiciones económicas y el ultradesarrollo de las fuerzas de producción permiten a Estados Unidos dar un salto más rápido hacia el comunismo que cualquier otro país; usando nuestras tecnologías podemos acceder fácilmente al socialismo. Insisto, económicamente es el país más preparado; políticamente es el país con menos condiciones; el pueblo no entiende ni percibe que él mismo tiene que usar y controlar la tecnología para sus propios fines. En Estados Unidos el socialismo consistiría en la redistribución y liberación de lo que ya existe, por un lado, y en la reorganización del poder político, por otro.

¿Cuáles son los factores reales que están en conflicto y que minan, de algún modo, el sistema de vida?
Fundamentalmente son tres:

  1. El ejército está plagado de disidentes y opositores; se trata de un ejército dividido polarmente en oficiales y soldados que discrepan en intereses. Esto es importante, dado que la incapacidad de un país imperialista para controlar el ejército repercute en toda la política. Tener un fusil es un asunto determinante.
  2. Los grupos minoritarios: negros, portorriqueños, mexicanos, son los que llevan a sus espaldas las mayores tasas de desocupación; hacen trabajos menos remunerados, viven en las peores viviendas. Constituyen una fuerza explosiva que arrastra como condena el lastre de los estereotipos del mundo blanco.
  3. Los estudiantes (hay alrededor de nueve millones de pos secundarios), en el nivel político surgen como un rechazo al control del Estado; tienen conciencia de que gran parte de las veces el joven es utilizado como carne de cañón sin una finalidad útil. En el nivel cultural y personal hay una oposición tajante a los viejos valores que se entroncan en la sociedad sobremecanizada, sobrecomercializada, etcétera; es una búsqueda de la espontaneidad frente a la impersonalidad de la burocracia. La superestructura cultural vinculada al capitalismo es uno de los blancos principales de la rebelión estudiantil. Estos sectores reconocen en cada uno la opresión a la que están sometidos, pero les falta un sentido organizativo para movilizar una acción completa.

En cuanto a los hippies, no los considero como una desviación, sólo son una expresión más acentuada de los actuales principios de una parte de esta generación; no son revolucionarios, ni mucho menos: en Estados Unidos los revolucionarios son muy pocos, son un grupo escasísimo; los más drásticos no pasan de un dos por ciento.

¿Cuál es la variante (si es que existe) política que se da en estos momentos?
La variante está en los reformistas auténticos, que desconfían de los dos partidos y del sistema capitalista, cuestionan el mercado y buscan una reforma popular, aunque no de carácter socialista. Más claramente: entre el marxismo y los partidos tradicionales existe una masa flotante descontenta con una serie de problemas (podría hablarse de clase media, obreros, etcétera). Son los sectores que se siente apretados por los republicanos y demócratas, por un lado, y por los grupos extremistas, por otro.

El enorme potencial económico que representa Estados Unidos, ¿sería el respaldo para que –en el caso de producirse allí una revolución- se difundiera mundialmente?
Creo que en un sentido podría tener razón Revel; solo en éste: en la medida en que Estados Unidos es centro del capitalismo mundial, si produce una revolución, la va a imponer. Si gira hacia el socialismo, lo implanta totalmente. Pero hay una objeción básica a Revel: si una revolución no es específicamente socialista o capitalista ¿qué es? En Estados Unidos, dos canales son decisivos en estos momentos: las luchas internas y las revoluciones de afuera; estas dos facetas debilitarán el poder de las clases dominantes. Se trata de un proceso dialéctico y global, que debe estudiarse unitariamente. Nosotros tenemos la misma probabilidad de un fascismo como de un socialismo; la lucha misma lo va a determinar. Lo que sí se ve es un crecimiento de las fuerzas de renovación y un debilitamiento del imperialismo.

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Fuente: www.elhistoriador.com.ar