Repudio de líderes socialistas europeos a la dictadura militar
 
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El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Perón. El nuevo gobierno se auto tituló “Proceso de Reorganización Nacional” y sus primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la “limpieza” de la Corte Suprema de Justicia, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política, la fuerte censura sobre los medios de comunicación y el reemplazo del Congreso por la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), también integrada por civiles y militares, cuyas funciones nunca se precisaron detalladamente.

A poco de andar, sin embargo, quedó en evidencia que las Fuerzas Armadas habían asumido el poder político como representantes de los intereses de los grandes grupos económicos, quienes pusieron en marcha un plan que terminaría por desmantelar el aparato productivo del país.

Las Fuerzas Armadas pusieron todos los resortes del Estado al servicio de una represión sistemática y brutal contra todo lo que arbitrariamente definían como el “enemigo subversivo”. Los crímenes cometidos por los militares son hoy denominados en el derecho internacional como “delito de lesa humanidad”. Treinta mil desaparecidos, 400 niños robados y un país destruido fue el saldo más grave de la ocupación militar.

Reproducimos a continuación la Declaración de los Siete, un repudio de líderes socialistas europeos de entonces al gobierno de facto.

Fuente: Roberto Baschetti, Documentos 1976-1977, Volumen I, Golpe militar y resistencia popular, De la Campana, La Plata, 2001.
Declaración de los Siete - Junio de 1976

Nos inquieta profundamente el giro reciente de los acontecimientos de la Argentina. Sobre todo nos preocupa el hecho de que, en un año de elecciones, las Fuerzas Armadas hayan optado por el golpe de Estado como medio adecuado para ponerle fin a una situación de indudable corrupción administrativa y constantes violaciones a los Derechos Humanos.

Creemos en el camino democrático y en las soluciones políticas para los problemas de las naciones. Consideramos que las medidas adoptadas hasta la fecha por la Junta Militar que gobierna Argentina crean nuevos obstáculos en los caminos para llegar a una solución pacífica y democrática de los problemas de la Argentina, promoviendo en cambio más violencia. Entre esas medidas figuran la postergación indefinida de las elecciones, la disolución del Parlamento, la depuración del Poder Judicial, el establecimiento de tribunales militares, la ocupación violenta de la rama ejecutiva del Gobierno, la introducción de la pena de muerte, la suspensión de los partidos políticos, el control militar de los sindicatos, la supresión del derecho de huelga, la ocupación de las fábricas por tanques y el arresto de obreros que nada tiene que ver con el régimen depuesto.

Teniendo en cuenta esta situación, nos unimos a las fuerzas democráticas de Argentina para pedirles a las nuevas autoridades que adopten las medidas siguientes que, en nuestra opinión, podrían favorecer el logro de una solución democrática pacífica para el pueblo de Argentina, eludiendo el peligro actual de una guerra civil.

  1. La convocatoria a elecciones generales, sin exclusiones políticas de ninguna clase.
  2. La restauración de los derechos de los partidos políticos.
  3. La restauración de los tribunales civiles.
  4. La restauración de los derechos de prensa, de educación y de expresión.
  5. La eliminación de la pena de muerte.
  6. La restauración de todos los derechos de los sindicatos, entre ellos el derecho de huelga.
  7. Que se ponga fin a las torturas de los presos políticos y de los sindicatos, y al trato inhumano sufrido por todos los presos.
  8. La libertad de miles de presos políticos, sin acusación ni sentencia, a veces absueltos por los tribunales, que siguen en la cárcel.
  9. Un pronto juicio y garantía para la defensa de todos los detenidos por causas políticas.
  10. Que se ponga fin a las torturas de los presos políticos y de los sindicatos, y el trato inhumano sufrido por todos los presos.
  11. El respeto y el derecho constitucional que les permite a los presos políticos optar por el exilio si no se formula ningún cargo contra ellos.
  12. Que se acuerden garantías políticas a los emigrados que opten por algún país limítrofe donde no existen tales garantías, especialmente en Chile y Uruguay.
  13. Que se ponga fin a la represión ilegal ejercida por  organizaciones terroristas, tales como la Triple A y el Comando Libertadores de América, que ha asesinado impunemente a más de 2.000 obreros y líderes de sindicatos, políticos, miembros del Parlamento, sacerdotes, intelectuales, periodistas, exiliados políticos, abogados y miembros de las familias de los presos políticos, gente común sin ninguna actividad política. Nuestro deseo es contribuir a la restauración de la paz y la democracia en la Argentina, a fin de evitar la lucha fratricida que amenaza el futuro pacífico de una gran Nación.
Firman: Ron Haywad, Gran Bretaña; Anker Jorgensen, Dinamarca; Bruno Kreisky, Austria; Francesco de Martino, Italia; François Mitterrand, Francia; Olof Palme, Suecia; Mario Soares, Portugal.

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Fuente: www.elhistoriador.com.ar