¿Quién nos mete a modificar costumbres?
A cien años del debate sobre proteccionismo y libre cambio
 
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Fuente: Revista Crisis Nº 37, mayo de 1976, por Fermín Chávez

Este año se cumplirán cien años del histórico debate sobre proteccionismo y libre cambio, registrado en la Cámara de Diputados al discutirse la Ley de Aduana para 1877. En dicha oportunidad se enfrentaron dos escuelas políticas y dos enfoques económicos, expresados en gran medida por los proyectos presentados: el de la Comisión de Presupuesto, de espíritu proteccionista, y el del Poder Ejecutivo, ortodoxamente liberal. Fueron voceros de la primera de dichas posiciones los diputados Vicente Fidel López, Miguel Cané, Carlos Pellegrini y Santiago Alcorta, mientras que el ministro de Hacienda, Norberto de la Riestra, y los diputados Lucio V. Mansilla y Marco Avellaneda, sostuvieron la política librecambista del Ejecutivo. En cuatro sesiones ordinarias, realizadas entre los días 18 y 25 de agosto de 1876, la Cámara fue tribuna pública de fundadas exposiciones. Finalmente resultó aprobado el proyecto de la Comisión de Presupuesto que firmaban Carlos Pellegrini, Eduardo Madero, Emilio Díaz, Manuel J. Zavalla y Daniel Videla y Correa, el cual gravaba con un impuesto del 45 % sobre su valor a una serie de artículos de importación.

Importación ficticia
“Se me dice: por regla general, cuanto mayor introducción existe, tanto más movimiento comercial, tanto más desarrollo de la riqueza hay. Diré: es cierto, pero este aumento de importación no en todo tiempo es necesario y conveniente. [...] Una ley que en este momento viniera a dar incentivo a la importación, que viniera a aumentar, tal vez ficticiamente, la importación, y a hacer que nuestro comercio incurra en los mismos errores en que ha incurrido, y de que tanto hemos sufrido, esa ley vendría a ser perjudicial.”
Carlos Pellegrini, 18-VIII-1876.

Polos opuestos
“En teoría, evidentemente el Gobierno está en polos opuestos con los miembros de la Comisión de Presupuesto, en teoría, en principios económicos.”
Norberto de la Riestra, ídem.

Con zapato alto
“Yo creo, pues, que es un error querer por medio de leyes de este género modificar las costumbres del pueblo. ¿Qué necesidad hay de decir uno, no ha de andar Ud. con zapato alto, porque se hará mal a los pies? No, Sr., déjese que cada uno use lo que guste y lo que pueda usar, déjese que anden en carruajes lujosos las personas que puedan tenerlos. ¿Quién nos mete a modificar costumbres?”
Ídem.

Para salir de pobres
“Entonces, Sr. Presidente, tenemos que ponernos en estas condiciones: o dejamos de ser un país reducido a las materias primas, o persistimos en no producir materias primas, para llegar a ser ricos, como el Sr. Ministro tiene la esperanza de que podremos serlo algún día.
Y yo digo, Sr. Presidente, que si nos limitamos a esta esfera, jamás saldremos de la pobreza, de la miseria, de la barbarie y del retroceso.”
Vicente Fidel López, 18-VIII-1876.

Nos llevan los cueros
“No es el cuero mismo no trabajado el que nos ha de dar la suma de riqueza que necesitamos; y tan no nos lo ha de dar que hoy en este año de 1876, después de dos siglos que producimos cueros, le estamos debiendo a la Europa de diez a doce millones de patacones, ¿por qué, Sr. Presidente?, porque no somos manufactureros del cuero, porque nos llevan de aquí los cueros y nos los devuelven manufacturados, porque tenemos que pagar a los manufactureros extraños, por los cueros, mucho más del valor que tenían antes cuando los mandamos.”
Ídem.

Como la Arabia
“Nuestro país se encuentra hoy en las mismas condiciones en que se encuentra la Arabia, se encuentra en las mismas condiciones en que se encuentra el Asia, se encuentra en las condiciones de todos los países, no diré bárbaros, pero sin industria, ni trabajo, ¿y por qué?, y esto es así porque no sabe manufacturar las materias primas que produce.”
Ídem.

Qué  es la riqueza
“El Sr. Ministro debe fijarse en que la riqueza es un hecho complejo, no es un hecho simple no consiste en tener materia prima, en tener minas de oro, en tener trabajo, la riqueza consiste en el equilibrio verdadero de estos tres medios. Es preciso tener materia prima, Sr. Presidente, no para mandarla a Europa y sacar dinero por ella, porque ese dinero se va irremediablemente en  los consumos, es preciso tener materia prima para elaborarla.”
Ídem.

Hasta en Australia
“Por muy adelantadas que crea el Sr. Ministro sus teorías en esta materia, debe reconocer que no están por ellas los hombres de Estado de ninguna parte del mundo, y lo cierto es que semejante aspecto de la cuestión no ha sido aceptado por el pueblo más adelantado y más democrático de nuestra época, en los Estados Unidos ya no tienen valor nuestros cueros ni nuestras lanas. Ellos se han propuesto hacer valer los suyos, y lo cierto es que nuestras lanas no han encontrado valor allí porque ellos se han propuesto proteger las suyas, lo cierto es que no tienen valor los algodones de Inglaterra allí, porque se propusieron proteger sus tejidos y lo cierto es que hasta en las colonias inglesas se ha hecho esto, y para que vea el Sr. Ministro que no estamos tan atrasados que hasta en las colonias de Australia hay leyes protectoras a la industria.”
Ídem.

Libre cambio contra las provincias
“En condiciones iguales iríamos a herir la materia prima de las que están más apartadas de los puertos, en condiciones desiguales tendríamos que ocurrir al extranjero con masas de productos, ventas improductivas, que por su propia abundancia ahogarían sus mercados. Así, por ejemplo, tenemos las industrias de Tucumán, de Salta y Corrientes, y sin embargo tomamos los productos de la capital del Brasil, contra los nuestros, y renunciamos a nuestra propia riqueza, prefiriendo fomentar la del  extranjero.”
Ídem.

Autores librecambistas
“Pero, además, todos esos autores que el Sr. Ministro acepta como textos fehacientes de economía política, tienen su escuela, su criterio propio, tienen su modo de pensar especial, en una palabra, tienen su fe de bautismo, esta es su fe de bautismo europea y con arreglo a los intereses comerciales de la Europa.”
Ídem.

La baratura de los productos
“Terminaré diciendo estas últimas palabras, abrigamos la doctrina de que el libre cambio universal representa la baratura de los productos en todo el mundo; la distribución del trabajo es la baratura de los productos. Profesamos esa doctrina aplicable a todos los países del mundo porque creemos no tenernos que discutir como si se tratara de alguna tierra que formara parte de otro globo, o de una nación regida por otras leyes que las demás. Cree firmemente el gobierno que la teoría del libre cambio importa la distribución del trabajo, y la distribución del trabajo, la baratura de los productos.”
Norberto de la Riestra, 18-VIII-1876.

Fatales doctrinas
“En las cátedras de nuestras universidades se enseñan las fatales doctrinas de protección al comercio, y no hay un solo diario, grande o chico, con crédito o sin él, que no ataque esas doctrinas. ¡Qué fenómeno tan extraño! El instinto del pueblo en contra de una pretendida ciencia; y digo pretendida ciencia, porque es a nombre de la ciencia que hablan estos catedráticos que la Nación costea.”
Lucio V. Mansilla, 18-VIII-1876.

Culpa de Colbert
“Es Colbert el autor de estas rancias ideas que hicieron tanto camino en Europa, mientras la ciencia económica no demostró sus errores. Así, pues, si el Sr. Ministro de Hacienda es descendiente y discípulo de Azara, el Honorable Diputado a quien me refiero, es descendiente y discípulo de Colbert, él profesa en efecto el colbertismo.”
Ídem.

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Fuente: www.elhistoriador.com.ar