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Montoneros
Montoneros: El llanto para el enemigo

"Hoy, 29 de mayo, a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de PEDRO EUGENIO ARAMBURU, en cumplimiento de una orden emanada de nuestra conducción, a los fines de someterlo a JUICIO REVOLUCIONARIO.

"Sobre Pedro Eugenio Aramburu pesan 108 cargos de TRAIDOR A LA PATRIA Y AL PUEBLO Y DE ASESINO DE 27 ARGENTINOS.

"Oportunamente se darán a conocer las alternativas del juicio y la sentencia dictada".

Era el comunicado número 1 de los MONTONEROS: una bomba política que sacudió a la Argentina y expandió sus ondas por el mundo entero. Aramburu era en ese momento, el eje de una amplia maniobra política que le tenía prácticamente asegurada la presidencia argentina.

Ahora este muchacho, dirigente nacional de los Montoneros, que maneja con precisión su Chevrolet por las calles congestionadas de un Buenos Aires inoportunamente primaveral, me va a contar por qué secuestraron y ejecutaron a Aramburu, cuál es la ideología y la estrategia del Movi­miento, por qué son peronistas, cómo entienden la revolución a escala latinoamericana qué piensan de la Revolución Cubana; me dirá, por fin quiénes son realmente los MONTONEROS.

Las versiones que se manejan sobre las motivaciones que ustedes tuvieron para secuestra, y ajusticiar a Aramburu van desde que cumpli­eron una especie de "castigo bíblico", hasta las de un revanchismo anacró­nico. ¿Cuáles fueron realmente las motivaciones del Movimiento?

Sabemos que corren todas esas versiones. Pero antes de responderle quiero darle algunos antecedentes. MONTONEROS se había desarrollado, previamente a esta operación en una larga etapa de organización y preparación, durante la cual nos fogueamos en el combate y realizamos numerosas operaciones. Así, una vez que consideramos que habíamos logrado un desarrollo organizativo mínimo, una consolidación política y una técnica militar y, sobre todo, que el proceso del pueblo argentino había madurado lo suficiente como para prestar una adecuada recepti­vidad a las acciones armadas, decidimos dar un paso más delante en lo que hace al grado de violencia ofensiva. O sea, avanzar en la escalada político-militar que se iniciara con atentados, asaltos a policías de parada, a postas militares, a polígonos de tiro, a armerías, entre otras cosas hasta llegar a la toma de bancos y destacamentos policiales. Por eso planifi­camos entre otras, esta operación de envergadura nacional.

¿Y las motivaciones concretas de la operación Aramburu?

Fueron varias y la consideramos absolutamente cumplidas.

Primero: aplicar la justicia revolucionaria. Como tal, consideramos que este hecho, que abarca la detención, juicio, sentencia y ejecución de Aramburu, significa el desconocimiento absoluto de la justicia del régimen y el comienzo de la instauración del poder popular. En segundo lugar queríamos privar al régimen de su carta más importante para la salida demoliberal, dando con ello un golpe durísimo al sistema. Creo que esto queda certificado por la reacción posterior de la "Unión Democrática". Aramburu era el hombre de recambio del régimen, contando para ello con él apoyo de los generales y los oligarcas, su prestigio entre los secto­res gorilas e imperialistas y su intentona populista de acercamiento al peronismo apoyada por la traición cómplice de algunos tránsfugas.

¿Qué consecuencias estiman que tuvo la operación?

Creemos que es el primer hecho militar realizado por una organiza­ción revolucionaria que implica por sí sólo definirse políticamente. Ya asaltar un banco o tomar un destacamento militar no define políticamente a nadie. Y por otra parte, la ejecución provocó una agudización de las contradicciones internas del régimen, de las cuales el resultado es el cambio de Onganía por Levingston y dejó en evidencia que la verdadera disyuntiva del país es peronismo o antiperonismo.

¿Ustedes siguen creyendo en la antinomia peronismo-antiperonismo? El propio Paladino, miembro del Consejo Superior del Movimiento Nacio­nal Justicialista, vocero político del peronismo en el país, declaró que "la antinomia peronismo-antiperonismo ha desaparecido".

Nosotros consideramos no sólo vigente esa contradicción sino cada vez, más profunda. Los que han cambiado no son los términos de esa contradicción, sino la configuración de sus elementos. O sea, que el cambio se ha dado en la conformación de esas fuerzas, ya que sectores de una se han pasado a la otra y viceversa.

Así es que el antiperonismo se ha visto engrosado con los sectores burgueses y las burocracias sindicales del Movimiento, que desde 1955 vie­nen pasándose al campo enemigo, unos enrolándose en el frondifrigerismo desarrollista y otros en el neoperonismo o peronismo sin Perón. Tendencias ambas que andan convergiendo en estos días. Mientras que por otro lado, también las Fuerzas Armadas purgaron todos sus elementos peronistas a través de los fusilamientos y bajas resultantes de cada levantamiento peronista. Por ejemplo el Movimiento de Recuperación Nacional de 1956 encabezado por los generales J. J. Valle y R. Tanco; la sublevación del General Iñiguez, en Rosario, en 1960. De esta manera se han perfilado en ellas dos alas: una pro-yanki dependiente del Pentágono, y otra nacio­nalista, sin pueblo, que siempre termina haciéndole el juego a la otra. Aún así, no negamos la existencia de posibles excepciones y es a tales excepciones que convocamos a que participen de la lucha del pueblo.

Por otro lado, sectores antiperonistas o no peronistas hace quince años, se han acercado e integrado al peronismo, como es el caso de sectores cristianos, laicos y clericales, el estudiantado universitario y nacionalistas izquierdistas que comprendieron el carácter revolucionario del Movimiento.

Volviendo a la operación de Aramburu. Hay sectores de opinión que insisten en que hubo participación, por la menos indirecta, de los Servicios de Inteligencia del Estado (SIDE). ¿Qué hay de cierta en esto?

Esos sectores a los que usted se refiere, están interesados en negar la posibilidad de la existencia de una organización armada peronista capacitada política y militarmente, como para realizar una operación de esta envergadura. Además lo niegan en función de las contradicciones internas del régimen.

De todas formas hay, o por lo menos, así se presentan, una serie de puntos confusos...

Todo es parte de una maniobra confusionista del régimen, apoyada por los eternos "revolucionarios de café", pero, nos consta que para el pueblo no hay puntos confusos yeso nos basta.

No quisiera quedarme con ninguna reserva y voy a hacerle algunas otras preguntas sobre esto. Ni Maza, ni Abal Medina, ni Ramus fueron reconocidos por los familiares del Teniente General Aramburu como par­ticipantes en el primer aspecto de la operación: el secuestro. ¿Cómo se explica esto?

Lo que afirmen o nieguen los presuntos testigos del hecho, es pro­blema de ellos, no nuestro y no nos importan los distintos intereses que los llevan a afirmar o negar determinados datos.

En cuanto a la aparición del cadáver de Aramburu se ha señalado como extraño que fuera sepultado en la propia casa de Ramus sin tomar precauciones mínimas que dificultaran su identificación, como hubiera sido sacarle la sortija matrimonial y la prótesis dental.

Le pido me disculpa que no conteste ahora a esa pregunta, pero su respuesta afectaría normas de seguridad y compartimentación.

Quisiera preguntarle una última cosa sobre esto: el episodio de William Morris, donde mueren Abal Medina y Ramus, ¿fue producto de una delación? Toda la operación parece más bien dirigida a exterminar­los que a capturarlos con vida, siendo como eran, elementos muy importantes para el esclarecimiento de todo este asunto.

No creemos que la policía tuviera el dato preciso de quiénes estaban allí porque en ese caso hubiera actuado de otra manera: sin duda lle­vando más efectivos, etc, Por otro lado era imposible capturar con vida a los compañeros que ahí estaban, salvo los que se encontraban desarmados que es el caso del compañero detenido porque tenían la consigna de resistirse hasta escapar o morir.

Le reitero, finalmente, que pensar que Montoneros tiene alguna vinculación con el SIDE es no sólo erróneo, sino absurdo. Detrás nuestro, no hay ningún cerebro maquiavélico como pretende el gorilaje, ningún general oportunista, ninguna potencia extranjera. Detrás nuestro sólo pueden estar el pueblo y el General Perón.

Entre las críticas que se le han hecho a la operación Aramburu, desde posiciones revolucionarias, está la de que, dada su magnitud, les creaba a ustedes un problema respecto a cómo garantizar la continuidad y progresión de acciones futuras.

Cuando se realizó la operación Aramburu, estaba suficientemente garan­tizada la continuidad, lo que quedó demostrado al realizarse la toma de­ La Calera un mes más tarde. Recién luego de esta operación, comenzaron los problemas que son propios de la etapa en que se encuentra la resis­tencia armada en la Argentina, ya que no podemos suponer que somos invulnerables y que nunca vamos a tener presos y muertos.

Todos sabemos que es la primera etapa de la lucha, la más dura y peligrosa y que los que toman la delantera a menudo, deben pagar con su vida, la experiencia que aprovecharán los demás.

Aún así se podría disentir con respecto a si el momento era el adecuado o si realmente era necesario afrontar los riesgos que afrontamos en esta etapa.

¿Cuál es el balance que finalmente hacen?

A pesar de todos los problemas sufridos, consideramos un acierto haber realizado hechos de tal volumen, porque abrieron nuevas perspec­tivas al movimiento armado, tanto en lo político como en lo militar, lo que se comprueba en la creciente expectativa popular y la ola de acciones armadas desencadenadas en estos momentos.

¿Ustedes buscaban también ese efecto?

Intentábamos con estos golpes dar un paso adelante en lo que se refiere a la capacidad ofensiva de las organizaciones armadas, demostrando que eran posibles, hechos de envergadura y que el régimen era vulnerable a los mismos, con lo cual la lucha armada en la Argentina podría tras­poner el tope a que había llegado y entrar de lleno a pesar sobre la realidad política. Consideramos haber logrado esos objetivos puesto que no perdimos totalmente nuestra continuidad, provocamos un alza de las acciones armadas y, por tanto redujimos el margen de maniobra del régimen, como lo demuestra el golpe del 8 de junio, el aplazamiento del proceso electoral fraudulento hasta tanto no se pacifique el país, etc.

¿Cuál es la ideología del Movimiento? Entendemos que algunos de sus componentes son el cristianismo y el peronismo ¿cómo entienden estas concepciones?

Somos peronistas aunque provengamos de distintos orígenes y forma­ciones. El peronismo tiene una doctrina creada en 1945, que se fue reela­borando y actualizando durante los 25 años posteriores. Esta doctrina se sintetiza en las tres banderas del Movimiento: Independencia Económica, Justicia Social y Soberanía Política. .

Estas tres banderas en 1970 se expresan a través de la necesidad de lograr un desarrollo económico independiente y una justa distribución de la riqueza, dentro del marco de un sistema socialista que respete nuestra historia y nuestra cultura nacional.

Por otro lado, la doctrina fue definida por su creador, el General Perón, como profundamente nacional, humanista y cristiana, respetuosa de la persona humana sobre todas las cosas.

¿Cuál es la estrategia revolucionaria de la organización?

La de la Guerra Popular. Esta presenta distintas características, debe ser total, nacional y prolongada. Le digo total, porque supone la destruc­ción del Estado capitalista y de su ejército, como previos a la toma del poder por el pueblo. Hablamos de nacional, porqué su sentido es el de la emancipación del dominio extranjero, a la par que la reivindicación del pueblo argentino. Y por último, la calificamos de prolongada, porque hay que formar el Ejército Popular, lo que implica tiempo para desarrollarlo y además, debido a las características del ejército enemigo al cual no es posible derrotar en un combate y sí, en cambio, desgastarlo en la lucha a través del tiempo.

¿Cuál es la relación de los Montoneros con las otras organizaciones armadas argentinas y cómo ven sus estrategias, en cada caso?

Las estrategias de las organizaciones armadas de la Argentina, son básicamente similares. Esa similitud se expresa en los puntos mínimos de coincidencia que creemos indispensables para desarrollar más adelante una 'tarea conjunta. Tales puntos son el desarrollo de la guerra popular como único método para lograr la liberación de nuestra patria; la con­vicción de que esa liberación sólo es posible conjuntamente con la del resto de América Latina y que el movimiento de masas que expresa y encarna esta vocación revolucionaria en la Argentina, es el peronismo.

Es cierto que existen diferencias de apreciación política y hasta de ideología en algunos casos. Indudablemente con quien tenemos mayor afinidad es con las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Pero nuestras relaciones con todas las organizaciones hermanas son de solidaridad y respeto, el que se merecen todos los que luchan honestamente.

¿Cómo ve la revolución a escala latinoamericana? ¿Consideran la necesidad de una estrategia continental?

El General Perón sentó hace muchos años, la Doctrina de la Tercera Posición. Esto nosotros no lo vemos, por supuesto, como una equiparación del campo imperialista y del socialista, sino como una forma de vinculación solidaria activa con los pueblos latinoamericanos, asiáticos y africanos, los del llamado Tercer Mundo, explotados por el colonialismo y el impe­rialismo. En cuanto a Latinoamérica, no sólo la doctrina sino también la historia común, determina los lazos fraternos entre nuestros países. Por eso al igual que San Martín y Bolívar, como otros próceres hispanoamericanos, necesitaron unirse para independizar a América del dominio español, también hoy nosotros necesitamos unirnos a escala continental, para liberarnos del yugo yanqui, y de las oligarquías nativas.

¿Cuál sería el momento de continentalizar esa estrategia?

Por ahora nosotros pensamos que la mayor utilidad que le podemos brindar a la Revolución Latinoamericana es la de ir haciendo la revolu­ción en nuestro país, respetando los procesos particulares de los países hermanos, evitando de esta manera imponer formas y métodos que puedan no corresponder a otras realidades. Igualmente consideramos que para que la Revolución se consume y consolide, deberá extenderse a todo el Continente.

¿Se consideran los Montoneros la vanguardia armada de la revolución Argentina?

Indudablemente no.

Entonces, ¿cómo habrá de constituirse esa vanguardia?

Entendemos que la constitución de la vanguardia armada de la revolución en la Argentina se va a dar con la unificación de todas las organizaciones armadas del país. Tal unificación se dará como una nece­sidad imperiosa de la lucha. Por eso es que sostenemos el principio de unidad en la acción.

¿Cómo valoran la Revolución Cubana?

La valoramos con respeto y admiración hacia el procesó vivido por el pueblo cubano que es ejemplo para nuestros pueblos. El hecho de que no haya conseguido aún la concreción de la prosperidad económica, sólo significa que si la lucha por la toma del poder es difícil, la creación del Estado Revolucionario y la consolidación de su economía, son más difíciles aún. Evidentemente para consolidar ese proceso revolucionario, al igual que en el resto del continente es necesario hacer la revolución en nuestros países. Entendemos que Cuba necesita la integración geopolítica con una latinoamérica revolucionaria.

Nuestra solidaridad y simpatía (por la Revolución Cubana, expresan el reconocimiento a su valioso aporte en esta segunda etapa de la independencia de nuestras naciones, lo cual no significa que pensemos que para la Argentina haya que copiar exactamente su modelo. Cada pueblo tiene sus propias características que deben ser tenidas en cuenta.

¿Tienen los montoneros alguna relación con la ejecución de Vandor?

Con la ejecución de Vandor no tenemos ni tuvimos ninguna relación. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuáles fueron los móviles de la acción, ya que nunca nadie intentó capitalizarla políticamente, al menos en forma pública.

¿Y con la de Alonso? El comunicado emitido por los autores de la operación estaba firmado por un "Comando Montonero Maza'

En cuanto a la ejecución de Alonso y el comunicado a que usted se refiere quiero decirle que el nombre de nuestra organización corresponde a la historia argentina y que fue creado por aquéllos que disputaron las primeras luchas nacionales y populares por nuestra independencia en el siglo pasado. Por lo tanto no nos consideramos propietarios, entre comillas del sello y sostenemos que montonero es todo aquel que lucha sin cuartel por las banderas populares con todos los medios que su puesto de acción le ofrece. De esta manera todo argentino honesto que participe de nuestra lucha, tiene derecho a llamarse montonero y cuenta con nuestro apoyo y solidaridad.

¿Cuál es la política de los Montoneros ante los dirigentes que lla­mándose peronistas se han distanciado de las masas y aún han llegado a traicionarlas pasándose a la oligarquía y al imperialismo?

Como bien dice usted, los dirigentes que llamándose peronistas han traicionado a las bases Se han pasado al campo de la oligarquía y del imperialismo de esa manera han dejado de ser peronistas aunque pre­tenden seguir disfrazándose de tales para no ser repudiados por las bases. Pero éstas son conscientes del truco, de ahí que esos dirigentes fraudulentos carezcan totalmente de representatividad.

Por eso nuestra política es la de no preocupamos por ellos en tanto su traición a la función de dirigentes no se transforme en clara traición a las luchas que encara el pueblo en estos momentos. En caso de que sí lo hagan recaerá sobre ellos la pena correspondiente, que en todos los movimientos revolucionarios del mundo ha sido y es siempre la misma.

¿Se consideran una organización político-militar?

Lo somos.

¿Cómo encaran el problema clave de la relación con las masas?

Consideramos que la tarea militar no está divorciada en ningún mo­mento de la tarea de organización del pueblo. Y que ésta, no se agota con la construcción de una infraestructura que nos permita funcionar militarmente en forma eficaz, sino que además se dirige a abrir canales de comunicación, a ganar lo favorable y neutralizar lo desfavorable, a extender la organización a todos los niveles o frentes de acción: el político, el sindical, el estudiantil.

¿Cómo se concreta esto?

En esta etapa a través del intento de incorporara las luchas de masas, por medio del ejemplo, las formas organizativas y los método de lucha propios de una organización armada. Es lo que se ha dado en llamar propaganda armada.

¿Han pensado en alguna forma organizativa específica?

Nos hemos organizado y preparado para transmitir toda una serie de experiencias que pueden resultar muy valiosas para el frente de masas, en .tanto éste deba soportar la creciente represión del régimen.

¿Qué resultados esperan?

Creemos que de la adopción de las formas 'organizativas y de los métodos de la lucha armada y la asimilación de la experiencia clandestina sumadas a una correcta línea política, surgirá la incorporación paulatina y organizada del pueblo, a las organizaciones armadas.

¿Otra acción importante de la organización fue la torna de La Calera, ¿qué motivaciones tuvo?

Bueno, muchas. Queríamos dar continuidad a la acción iniciada con la ejecución de Aramburu, demostrando con hechos la línea montonera; queríamos golpear al más alto nivel militar en el interior del país, demostrando simultáneamente que la organización existe a escala nacional y se puede llevar adelante la guerrilla urbana en el interior.

Estos eran algunos aspectos. Otros: demostrar que los hechos militares de envergadura son posibles y que el enemigo es vulnerable; demostrar la capacidad militar, disciplina y responsabilidad de las organizaciones y sus combatientes en operaciones de volumen y varias más: dar testimonio concreto de nuestra solidaridad comba­tiente con los mecánicos cordobeses reprimidos por la patronal y el gobier­no; recuperar armas y dinero, desarrollar la propaganda armada: marcar el ingreso en la etapa de la consolidación organizativa nacional y la intensificación del método de luchas a llevar a cabo. Creemos que La Calera significó un avance en la escalada político-militar contra el régimen.

Y comparativamente con la operación Aramburu, ¿como la ven?

Entendemos que ambas operaciones se complementan mutuamente, dán­dose sentido una a otra y señalan una clara proyección en el desarrollo político-militar de la resistencia armada nacional.

¿Creen posible una salida electoral, del tipo de la que parece estarse gestando, incluso por personeros del peronismo?

No podemos esperar nada de ninguna farsa electoral. Ya nuestra experiencia nos dice con toda claridad que cuando no nos proscribieron, nos anularon las elecciones que habíamos ganado. De ahí que digamos que no estamos ni con el golpe gorila, ni con las elecciones fraudulentas y que reiteramos que sólo el pueblo salvará al pueblo.

Finalmente una pregunta que debió ser hecha al principio: ¿cuáles son los antecedentes de la organización, cómo surge, cuál es su composición?

Somos una unión de hombres y mujeres argentinos y peronistas que nos sentimos parte de la última síntesis de un proceso histórico que arrancó 160 años atrás y que con sus avances y retrocesos da un salto definitivo hacia adelante a partir del 17 de octubre de 1945, que en estos últimos 15 años se ha expresado en la Resistencia, la Revolución del 56, los Uturuncos, los Conintes, los Planes de Lucha, el Ejército Guerri­llero del Pueblo, el Movimiento Revolucionario del Pueblo, la Central General de Trabajadores, el Peronismo Revolucionario, Taco RaIo. Todo este proceso ha influido en nuestra formación y es el que le otorga sentido y proyección a nuestra lucha. Luego de haber militado en los distintos frentes del Movimiento, varios grupos de diversas partes del país nos organizamos para llevar adelante una guerra Iarga de Resis­tencia Armada contra el régimen gorila. Proveníamos de distintos sectores y orígenes, obreros, estudiantes y profesionales de tradición peronista, cristianos, nacionalistas e izquierdistas. Pero nos unieron la convicción y el sentimiento, ya comunes, de la necesidad de luchar con las armas en la mano por la toma del poder con Perón y con el pueblo y la construcción de una Argentina libre, justa y soberana.

Concientes de que carecíamos de medios y experiencias, nos dedicamos largo tiempo a entrenarnos y disciplinarnos, preparando minuciosamente­ las primeras operaciones, destinadas a recuperación de armamento, muni­ciones, explosivos, etc.

Así fue como se asaltó el Tiro Federal de Córdoba; se asaltaron depósitos de canteras; se tomaron varios destacamentos policiales y postas militares; se realizaron varias operaciones de recuperación de dinero en bancos y de reducción de agentes. Todo este accionar se desarrolló en diversos lugares del país, simultáneamente. Así nos fuimos consolidando como organización político-militar con la característica fundamental de ser una organización de alcance nacional.

En estas condiciones es que decidimos salir del anonimato como organi­zación bajo el nombre de Montoneros con los hechos conocidos porque consideramos que había que pelear porque ya era hora de que dejáramos de llorar nuestros caídos; era la hora de que cayeran los de enfrente; hora de que llorara el enemigo.
América Latina en Armas, Ediciones M.A., Buenos Aires, Enero de 1971
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
 
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